La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) de Paraguay sorprendió al mercado regional al otorgar las primeras licencias para operar en bandas de internet 5G a dos compañías: AMX Paraguay (Claro) y Nubicom S.R.L., una firma con sede en Salta, Argentina.

Nubicom es un proveedor de servicios de Internet con unos 20 años de trayectoria en Salta. Su actividad principal se ha concentrado en el segmento corporativo, con presencia en el sector minero y contratos relevantes con el Gobierno provincial, entre ellos el servicio de conectividad para sistemas de videovigilancia. Sin embargo, no tiene antecedentes en el negocio móvil, lo que acrecienta la sorpresa de su ingreso como operador con espectro 5G en Paraguay.
El debate se intensificó luego de que el portal especializado Telesemana publicara que una de las condiciones del pliego de licitación en Paraguay exigía contar con una base mínima de 100.000 clientes nacionales e internacionales. Según el Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom), al primer trimestre de 2025, la provincia de Salta contaba con 191.770 accesos de banda ancha fija. En ese escenario, resulta difícil sostener que Nubicom cumpla con el requisito de clientes, ya que la compañía forma parte del grupo de pequeños prestadores y está muy por detrás de Express, Claro y Personal, que concentran cerca del 75% del mercado local.
La situación abre un debate sobre cómo una firma de alcance provincial, que no figura entre los principales actores de su propio mercado, logró posicionarse en un proceso internacional de alta relevancia como es la adjudicación de espectro para 5G en Paraguay. Para algunos analistas, se trata de un caso inédito en la región, ya que, a diferencia de lo ocurrido en otros países donde la entrada de nuevos jugadores estuvo planificada, aquí emergió de manera inesperada un prestador transnacional que apenas comienza a dar sus primeros pasos fuera de Argentina.
La atención ahora se centra en cómo Nubicom podrá cumplir con los compromisos asumidos en Paraguay y en qué medida logrará instalarse en un mercado competitivo donde las grandes operadoras ya están desplegando sus estrategias para el 5G. La duda persiste: ¿es el nacimiento de un nuevo jugador regional o simplemente una apuesta arriesgada que podría no sostenerse en el tiempo?

