Informe

Mercosur cierra una cumbre marcada por reclamos comerciales, nuevos acuerdos y un histórico clima de celebración

La LXVIII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur concluyó en Luque con un fuerte debate sobre la distribución de los beneficios del acuerdo con la Unión Europea, avances en nuevas negociaciones comerciales con Canadá y Japón, un reacomodo del liderazgo político regional tras la ausencia del presidente argentino Javier Milei y un inédito ambiente festivo generado por la histórica clasificación de Paraguay en la Copa del Mundo.
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La ciudad de Luque fue escenario de la clausura de la LXVIII Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, encuentro que estuvo marcado por intensos debates en materia comercial, cambios en la dinámica política del bloque y un contexto poco habitual para una reunión de esta magnitud debido al clima de celebración que vivía Paraguay tras la histórica clasificación de su selección nacional a la siguiente fase de la Copa del Mundo. Con el cierre de la cumbre, Paraguay puso fin a su presidencia pro témpore y transfirió el mando a Uruguay para el próximo semestre.

Durante la sesión plenaria, el presidente de la República, Santiago Peña, centró su intervención en la situación comercial del bloque y cuestionó la manera en que fueron distribuidas las cuotas de exportación contempladas dentro del acuerdo de libre comercio recientemente implementado entre el Mercosur y la Unión Europea. El mandatario calificó de "injusta" la asignación de esos cupos y sostuvo que el actual esquema perjudica directamente a las economías de menor tamaño del bloque sudamericano, al considerar que las condiciones vigentes generan asimetrías en el reparto de las exportaciones libres de aranceles.

La ausencia de Milei modificó el escenario político regional

Uno de los hechos más comentados durante la cumbre fue la ausencia del presidente argentino, Javier Milei. Su decisión de no participar alteró el equilibrio político de las deliberaciones y abrió espacio para un mayor protagonismo del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien fortaleció su liderazgo estratégico dentro del Mercosur y profundizó su relación política con el Gobierno paraguayo durante el desarrollo de la reunión.

La cumbre contó con la presencia de los presidentes de Brasil, Uruguay, encabezado por Yamandú Orsi, Bolivia y de mandatarios de países asociados como Chile, representado por José Antonio Kast, además de Ecuador. En el marco del encuentro, los líderes regionales también aprobaron una declaración conjunta mediante la cual expresaron su solidaridad con Venezuela y coordinaron acciones de ayuda humanitaria tras los terremotos que recientemente afectaron a ese país.

Mercosur acelera la búsqueda de nuevos mercados

Más allá de las diferencias surgidas en torno al acuerdo con la Unión Europea, los países miembros ratificaron su estrategia de ampliar el alcance comercial del bloque mediante la apertura de nuevos mercados internacionales.

En ese contexto, los socios confirmaron avances concretos en las negociaciones destinadas a eliminar barreras comerciales con Canadá. Paralelamente, quedó formalizado el inicio de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con Japón, iniciativa considerada estratégica por el bloque debido a que permitiría acceder de manera preferencial a un mercado superior a los 120 millones de consumidores con elevado poder adquisitivo.

Uruguay asume el desafío de conducir el bloque

La sesión de clausura también marcó el fin del mandato semestral de Paraguay al frente del Mercosur. En el acto oficial, Santiago Peña entregó la presidencia pro témpore al mandatario uruguayo Yamandú Orsi, quien asumirá la conducción del bloque durante los próximos seis meses.

Entre los principales desafíos que tendrá la nueva presidencia figuran la búsqueda de mecanismos que permitan atender los reclamos internos sobre una mayor equidad en la distribución de los beneficios comerciales, además de impulsar la agenda de integración económica con los mercados asiáticos.

Una cumbre atravesada por la euforia mundialista

El encuentro diplomático también estuvo marcado por un hecho sin precedentes que modificó el ambiente de las reuniones oficiales. La histórica clasificación de la selección paraguaya de fútbol, conseguida en la definición por penales frente a Alemania durante la Copa del Mundo, generó una fuerte euforia ciudadana que terminó trasladándose incluso al desarrollo de la cumbre.

Como consecuencia de ese logro deportivo, el presidente Santiago Peña decretó feriado nacional para el martes 30 de junio, decisión que imprimió un clima de celebración popular al inicio de las sesiones de Jefes de Estado y acompañó las actividades de las distintas delegaciones internacionales presentes en Paraguay, convirtiendo a esta edición del Mercosur en una de las más particulares de los últimos años.