La postura fue presentada por el canciller Rubén Ramírez Lezcano durante la apertura del encuentro de ministros de Relaciones Exteriores y Economía, desarrollado en el Centro de Convenciones de la Conmebol, en Luque, como parte de las actividades previas a la cumbre presidencial del Mercosur.
En su intervención, el jefe de la diplomacia paraguaya sostuvo que la presidencia pro témpore ejercida por Paraguay estuvo enfocada en impulsar resultados concretos para los ciudadanos y los sectores productivos, en un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y desafíos para el comercio mundial. Además, recordó que este año se cumplen 35 años de la firma del Tratado de Asunción, hecho que consideró oportuno para evaluar los avances alcanzados y los retos pendientes del proceso de integración regional.
Ramírez Lezcano también reiteró el respaldo de Paraguay a los principios democráticos y manifestó la preocupación del Gobierno por la situación que atraviesa Bolivia, expresando su apoyo a las autoridades constitucionales de ese país y condenando los episodios de violencia registrados en las últimas semanas.
Al abordar el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, el canciller destacó que se trata de uno de los mayores logros alcanzados por el bloque tras más de dos décadas y media de negociaciones. Sin embargo, advirtió que su puesta en marcha debe traducirse en beneficios equilibrados para todos los socios y no favorecer únicamente a algunos mercados.
Uno de los principales cuestionamientos planteados por Paraguay apunta al esquema de distribución de las cuotas de exportación hacia Europa. Según el ministro, los volúmenes asignados al país no reflejan su verdadero potencial productivo ni guardan relación con los compromisos asumidos durante las negociaciones. En ese contexto, sostuvo que el planteamiento paraguayo no busca privilegios, sino condiciones de igualdad que permitan aprovechar plenamente las oportunidades que abrirá el tratado.
El acuerdo comercial entre ambos bloques fue firmado el 17 de enero de este año en Asunción, cerrando un proceso de negociación que se extendió por más de 25 años. Posteriormente, el Parlamento Europeo remitió el documento al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que analice su compatibilidad con los tratados comunitarios, paso que mantiene pendiente la ratificación definitiva del instrumento.
Mientras tanto, la parte comercial del acuerdo comenzó a aplicarse de manera provisional desde el 1 de mayo, aunque su aprobación final dependerá del pronunciamiento del Parlamento Europeo. Los congresos de Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay también deberán completar el proceso de ratificación para consolidar plenamente el tratado.
De concretarse todas las etapas pendientes, el acuerdo dará origen a uno de los mayores espacios económicos del mundo, integrando un mercado de alrededor de 700 millones de personas y eliminando progresivamente más del 90 % de los aranceles existentes entre ambas regiones. Las proyecciones de la Comisión Europea estiman que las exportaciones del bloque europeo hacia el Mercosur podrían aumentar de manera significativa durante los próximos años, mientras los países sudamericanos buscan asegurar que ese crecimiento también se traduzca en oportunidades concretas y equilibradas para todos sus integrantes.