El encuentro reunirá en la sede de la Conmebol, en Luque, a los presidentes Santiago Peña, de Paraguay; Javier Milei, de Argentina; Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil; y Yamandú Orsi, de Uruguay, quienes analizarán el estado de las conversaciones iniciadas oficialmente entre el Mercosur y el gobierno japonés.
El proceso tomó impulso durante la reciente reunión del Grupo de los Siete (G7), celebrada en Francia, donde el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, anunciaron el lanzamiento formal de las negociaciones para un acuerdo económico entre ambas partes. Desde entonces, el Mercosur fijó la cumbre de Paraguay como la siguiente instancia política de alto nivel para dar continuidad al proceso.
Las conversaciones no comenzaron de manera improvisada. Los primeros contactos técnicos fueron desarrollados en enero de este año en Asunción, dentro del marco de la Asociación Estratégica acordada entre ambas partes en diciembre de 2025. Posteriormente, las delegaciones volvieron a reunirse durante una conferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC), celebrada en marzo, para profundizar las bases del futuro tratado.
De acuerdo con las primeras líneas de negociación, el acuerdo buscará reducir barreras comerciales, facilitar el intercambio de inversiones y fortalecer la cooperación económica en sectores considerados estratégicos para ambas regiones.
Entre los temas de mayor interés aparecen la disminución de aranceles para la industria automotriz japonesa, el acceso a fuentes de energía alternativas y el suministro de minerales considerados críticos para el desarrollo tecnológico y la transición energética.
El interés de Japón responde también a factores geopolíticos y de seguridad energética. La dependencia del país asiático del petróleo proveniente de Medio Oriente volvió a quedar en evidencia tras las tensiones registradas en el estrecho de Ormuz, situación que obligó a Tokio a utilizar parte de sus reservas estratégicas de combustibles.
En ese escenario, el Mercosur surge como un socio atractivo por la disponibilidad de recursos naturales. Argentina posee importantes reservas de litio, Brasil concentra una de las mayores cantidades de tierras raras del planeta y la región ofrece además una amplia producción de energía y materias primas fundamentales para la industria mundial.
La industria automotriz constituye otro de los sectores que podría beneficiarse con un eventual tratado. Fabricantes japoneses como Toyota, Honda y Nissan enfrentan actualmente elevados aranceles para comercializar sus vehículos dentro del Mercosur, una situación que limita su competitividad frente a otros actores internacionales.
La reciente entrada en vigor del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea aumentó la presión sobre Japón para avanzar en un entendimiento similar, con el objetivo de equilibrar las condiciones de acceso a uno de los mercados más importantes de América del Sur.
Uno de los principales obstáculos históricos para un acuerdo de libre comercio fue la resistencia del sector agropecuario japonés, especialmente de los productores ganaderos, preocupados por la competencia que representaría el ingreso de carne bovina procedente de Brasil y Argentina.
Sin embargo, en las últimas semanas comenzaron a observarse señales de mayor apertura dentro del Parlamento japonés. Legisladores de ese país manifestaron su disposición a acompañar las negociaciones, aunque solicitaron que las conversaciones contemplen mecanismos de protección para su producción ganadera.
Con este nuevo escenario, Paraguay recibirá una cumbre del Mercosur en la que no solo se discutirán los asuntos habituales del bloque, sino también la posibilidad de abrir un nuevo mercado estratégico con una de las economías más importantes del mundo, una negociación que podría redefinir el alcance comercial del bloque en los próximos años.