Carrulim: de ritual a producto rentable
Cada 1 de agosto, miles de paraguayos adquirieron una costumbre ancestral: beber carrulim al amanecer, un ritual nacido de creencias guaraníes y mestizas. Hoy, esa tradición ya no sólo tiene sentido cultural, sino que se convierte en un mercado que mueve ventas y revalúa la identidad nacional.
El carrulim, cuyo nombre fusiona las primeras sílabas de sus ingredientes básicos —caña blanca, ruda y limón—, fue reconocido en 2019 como Patrimonio Cultural Inmaterial por la Secretaría Nacional de Cultura. Según la tradición, consumir exactamente siete tragos en ayunas, antes del mate, ayuda a purificar la sangre, alejar la mala suerte y fortalecer el cuerpo para afrontar el temido mes de agosto, considerado "el que se lleva vacas flacas y viejos".
Mercado 4 y la oferta que se renueva cada año
Este año, el Mercado 4 de Asunción es nuevamente el epicentro. Más de 50 familias artesanas se preparan para superar los 200 litros de venta, y los precios oscilan entre G. 5.000 y G. 10.000 por botella según el tamaño.
Los puesteros del tradicional Paseo de los Yuyos son parte de esta cadena de valor: muchos elaboran sus lotes en cantidades de 20 a 30 litros para ofrecer al público en esa fecha emblemática.
Comercialización
Empresas como Fortín apostaron por comercializar el carrulim como producto de consumo masivo: lanzaron versiones embotelladas que se venden en bares y eventos especializados. Incluso desarrollaron una mermelada inspirada en la bebida, llamada "Carrulim Fortín", para preservar la tradición y apoyar la cadena productiva local.
Este modelo -no orientado a grandes cifras económicas- busca darle valor al trabajo artesanal, movilizar a productoras del Mercado de Abasto y revalorizar los insumos nacionales como la caña añejada, la ruda cultivada y el limón local.
Precios en contexto y variantes populares
Desde el punto de vista comercial, este año el carrulim mantiene precios similares a años anteriores, con botellas pequeñas desde G. 5.000 y hasta G. 10.000 el litro en variantes elaboradas con hierbas adicionales o alcoholizadas como el "carrulim chuchi" que incluye vodka o whisky y plantas como guaviramí o catuaba.
La mezcla tradicional también se adapta al paladar joven y urbano; versiones con sabor frutal o combinaciones energizantes buscan atraer nuevos consumidores manteniendo el ritual cultural como base.
La bebida es mucho más que un trago: es un símbolo de identidad colectiva, un acto cultural que refuerza las raíces paraguayas y su supervivencia comunitaria. El carrulim funciona como puente entre generaciones y como escaparate de lo nacional ante posibles apropiaciones externas.
La declaración del carrulim como patrimonio materializa esa importancia simbólica y ofrece protección legal para quienes lo producen y promueven.
Fuente: con datos de Infonegocios