Artes visuales

Pedro Barrail: En alerta

Reflexiones sobre la última muestra del artista, habilitada en Hive Coworking.
Pedro Barrail y su obra. Cortesía

Luego de una ausencia prolongada en la escena cultural nacional, Pedro Barrail presenta en esta muestra individual una serie de obras entre el diseño y la escultura, donde el objeto cotidiano abandona su aparente estabilidad para ingresar en un territorio ambiguo y mutable. La serie nace a partir de un desplazamiento: el regreso a Paraguay en el año 2000, luego de once años de vida en Estados Unidos. Ese movimiento no solo implicó un cambio geográfico, sino también una relectura de lo propio. Una visita al Museo Boggiani —hoy cerrado— activó una nueva sensibilidad hacia las tradiciones artesanales de los pueblos originarios, abriendo un campo de exploración que marcaría el rumbo de la obra.

En ese contexto, Barrail comienza a trabajar sobre objetos que tensionan su función: muebles que parecen rebelarse contra su condición utilitaria. La necesidad de intervenirlos, de "tatuarlos" para dotarlos de una identidad expandida, deriva en el uso del pirograbado en colaboración con Marcial Aquino y su hijo Nery, de la comunidad Pai Tavyterã. Este cruce entre objeto, gesto y saber ancestral da origen a una serie que, con el tiempo, adopta la forma de una familia en expansión.

Obras de Pedro Barrail. Cortesía

Lejos de pensarse como un conjunto cerrado, esta "familia" permanece abierta: una constelación de piezas antropomórficas que crece de manera intermitente. En su núcleo conceptual persiste una idea: la rebelión del objeto. Cada obra encarna un estado de transición en el que lo funcional se desborda hacia lo expresivo, como si los objetos permanecieran atentos a no ser reducidos únicamente a su función. El objeto deja entonces de ser aquello que sirve únicamente a una función, para devenir presencia y cuerpo.

Dentro de este universo, las lámparas ocupan un lugar central. Concebidas originalmente en 2019 para DesignMiami en Basel, Suiza, estas piezas —tituladas "Mbói" (serpiente), luego traducidas como Snake Lamp o Tattoo Lamp— retoman la imaginería de víboras trepando la pared, en homenaje a la naturaleza y cosmovisión del pueblo Pai Tavyterã. En ellas, el pirograbado se despliega como un sistema de "escamas" abstractas que recorren la superficie, mientras que el cable eléctrico se integra al dibujo como una prolongación orgánica: una cola que se enrolla y expande la pieza más allá de su estructura.

Obras de Pedro Barrail. Cortesía

Las formas parecen oscilar entre lo vegetal y lo animal: víboras que son también ramas camaleónicas, cuerpos que se adaptan a un paraíso perdido. Algunas piezas, tratadas con lustres oscuros y aparentan superficies carbonizadas, aparecen como vestigios de un bosque quemado, restos sobrevivientes de un paisaje alterado. En este ecosistema ambiguo, los objetos adquieren comportamientos casi instintivos: parecen vigilar el espacio, buscar refugio, resistir ser completamente dominados o fijados en una única identidad. En ambos casos, la luz —lejos de ser un elemento meramente funcional— intensifica la ambigüedad del objeto: lo activa, lo vuelve casi animado, acentuando su carácter híbrido entre diseño, escultura y cuerpo vivo.

Entre las referencias que atraviesan la serie aparece, de manera sugerente, Nude Descending a Staircase de Marcel Duchamp: no tanto como cita directa, sino como afinidad en torno a la representación del movimiento y del pasaje entre estados.

La obra no propone una lectura cerrada, sino una experiencia. Invita a que quien observa se detenga ante estos objetos en transformación y se pregunte por su naturaleza: ¿cuándo deja un objeto de ser útil para comenzar a significar otra cosa? ¿Qué sucede cuando aquello que parecía inerte adquiere presencia?

El encuentro con el público se plantea así como un espacio de curiosidad y tensión, donde los límites entre uso, imagen y cuerpo se vuelven inestables. Como criaturas adaptadas a un entorno incierto, los objetos parecen habitar la sala en un persistente estado de alerta.

Obras de Pedro Barrail. Cortesía

 

Nota de edición: El presente texto acompaña la muestra de Pedro Barrail, habilitada en el espacio Hive Coworking (Pedro Ballota 288 casi Dr. Bestard).

 

* Eugenio Mendonca es licenciado en psicología, asesor de proyectos culturales y creativos, co-fundador y director de Oxígeno Arte, y asesor de la Secretaría Nacional de Cultura.