Artes visuales

Comunidad táctil

La muestra "Tataypy" presenta obras de Mónica Millán realizadas en coautoría con un grupo de tejedoras con quienes viene trabajando en Yataity desde el año 2002. Integrada de modo progresivo al mundo de ellas (ambiental, cultural, afectivo, estético), Mónica fue desarrollando una imagen tramada cotidianamente mediante la convivencia y el mutuo aprendizaje. El producto de ese quehacer, provisorio siempre, termina constituyendo una obra colectiva y como tal es expuesta.
Vista de sala. Cortesía

Cierta documentación relativa al lugar de trabajo de Yataity, su ambiente, sus materiales y condiciones es presentada en vitrinas de manera adjunta buscando contextualizar el desarrollo de un trabajo provisto de características singulares. Mónica Millán reconoce que, sin las particularidades y contingencias de sitio y tiempo específicos, así como sin la presencia diaria de las tejedoras bordadoras, ella no hubiera podido producirlo tal como se expone ahora. Lo exhibido en esta muestra no resulta, así, de una creación puramente individual, aunque obviamente desarrolla la singularidad del estilo y la marca del talento; el sello personal de formas y conceptos que puntúan las labores grupales. Por eso, toda la muestra es expuesta como el resultado de distintas manos y sensibilidades concurrentes. Se trata de un conjunto de obras (de una obra) que ha requerido intuición y cálculo, intercambio de conocimientos y pericias, así como experimentación continua de materiales y técnicas. El diseño, el ajuste de la tela, el rítmico conteo de puntos, tanto como la oposición de los contrapuntos y la asunción de los yerros (productiva siempre), actúan desde la trama de voces calmas (de risas, quizá), del murmullo inaudible de mil puntadas y del trajín continuo del telar. 

Obra de Mónica Millán. Cortesía

Esa polifonía casi callada se nutre de la fuerza que generan los círculos rituales, porque la imaginación y la creación realizadas en conjunto constituyen formas del rito: coreografías que, reunidas cerca del fogón doméstico, involucran tanto el movimiento de los materiales como los saberes del cuerpo y los juegos de la percepción. Hoy, aquél y éstos se encuentran menguados por la expansión de la tecnocultura digital, que promueve formas inmateriales de expresión y privilegia lo visual sobre lo táctil. Las tejedoras-bordadoras de Yataity, entre quienes incluyo ahora a Mónica, manipulan la materia del tejido atentas a sus cualidades y transformaciones. Mónica me explica que el bordado se encara siguiendo el sentido que impone el telar, porque si el tejido se trabajara en forma longitudinal, el diseño saldría diferente; que se interviene su ductilidad (en el caso del tejido industrial) sacándole el almidón; que se lo lava y plancha todos los días; que se lo cuelga de tal o cual manera. La tela reacciona y se comporta de manera distinta según sea industrial o artesanal. 

Obra de Mónica Millán. Cortesía

Manipularla supone no sólo entrenamiento visual, sino saber táctil: activa el trabajo de las manos que maniobran el material y convoca el fino conocimiento de la yema de los dedos, que identifica el juego de bordados y texturas, intuye los contornos y los límites y guía el camino matemático de los puntos. Tres de éstos, que no corresponden exactamente a los típicos del bordado paraguayo, son los más empleados en esta obra: el punto "jazmín", el "ysyry" y uno inventado por ellas y bautizado "rayitas". La merma en la disponibilidad y calidad del aopo'iete acarreó problemas técnicos, por lo que comenzaron a incorporar telas industriales; éstas carecen de la nobleza de aquel material, pero permiten la regularidad requerida por la geometría. 

Obra de Mónica Millán. Cortesía

Las obras presentadas en esta exposición están confeccionadas en partes iguales con tejidos de aopo'iete y con textiles de procedencia industrial que aparecen recubiertos por los bordados. Las obras de Mónica Millán se vinculan íntimamente con las formas del ao po'i, pero las llevan a otro lado; las desplazan y reinventan en una abstracción sensible de formas amplias y colores desaturados. Las figuras resultantes se encuentran definidas por contornos suaves e interrumpidas o fragmentadas por desiguales regímenes de representación espacial. Se hallan, en fin, movilizadas o detenidas por una geometría más topológica que euclidiana, capaz de alterar la lógica del volumen y la superficie: de crear profundidades y lisuras sólo dependientes del orden de la mirada. Las texturas vibrantes y los brillos furtivos traducen una sensibilidad simultáneamente potente y delicada, desarrollada al margen de ciertos estándares que estereotipan hoy la figura del llamado "tejido-arte". 

Vista de sala. Cortesía

Aparte de sus valores estéticos y poéticos, esta muestra debe ser considerada en sus dimensiones relacionales, afectivas y micropolíticas. Actualmente, Mónica trabaja con 17 mujeres en un colectivo que promueve la participación, equipara la producción artística y artesanal y fortalece la autoafirmación identitaria de creadoras cuyos nombres tienden a diluirse en los recuentos discriminatorios de la historia hegemónica del arte. 

Vista de sala. Cortesía

 

Nota
La palabra guaraní tataypy significa en español "fogón". En sentido amplio se refiere al espacio doméstico y social y, por extensión, a un principio de cohesión comunitaria.

 

Nota de edición: Este texto acompaña la muestra Tataypy, de Mónica Millán, habilitada en el CAV/Museo del Barro (Grabadores del Cabichuí 2716, entre Cañada y Emeterio Miranda, Isla de Francia, Asunción). La misma es curada por Ticio Escobar, con expografía de Osvaldo Salerno. Participan de la exposición las tejedoras Digna López, Petrona Martínez, Eusebia Garcete, Cicilia Peralta López; las bordadoras Elena Dávalos, Fátima Núñez, Rocío Núñez, Mariela Portillo, Virginia Martínez, Miguelina Leiva, Daniela Cardozo, Clara Roa, Catalina Garcete, Porfiria Garcete, Victoria Garcete, Andrea Escobar, Norma Subeldía, Jessica Careaga, Griselda Casco, Raquel Meaurio, Carmen Martínez, Nilsa Cristaldo, Toribia Goiris, Nancy Samudio, Leonora Borja, María Auxiliadora Sánchez Garcete, Raquel Martínez Garcete, Maricel Gauto, Fabiola Cristaldo; y la dibujante Ángeles Giuliana Goiris.

 

* Ticio Escobar es crítico de arte, curador, docente y gestor cultural. Fue presidente de la sección paraguaya de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA Paraguay), director de Cultura de la Municipalidad de Asunción y ministro de la Secretaría Nacional de Cultura. Es director del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro.