Sin consenso en Conasam: trabajadores mantienen pedido de aumento del 20% al salario mínimo
Tras el encuentro, los sindicatos ratificaron su exigencia de un incremento del 20% del salario mínimo, equivalente a unos G. 647.000, argumentando que el porcentaje responde a estudios propios basados en la evolución del índice de precios al consumidor y la pérdida acumulada del poder adquisitivo de los trabajadores.
Bernardo Rojas, representante del sector obrero, lamentó la falta de avances y cuestionó que las reuniones se hayan limitado nuevamente a debates técnicos y jurídicos sin abordar propuestas concretas. Señaló que los trabajadores presentaron cálculos respaldados en metodologías similares a las utilizadas por el Banco Central del Paraguay (BCP), que reflejarían una variación superior al 22% en el costo de vida.
El dirigente sindical criticó además la postura del empresariado, al que acusó de evitar definiciones claras sobre la posibilidad de otorgar un aumento superior al determinado por el mecanismo vigente. Advirtió que existe un creciente malestar entre los trabajadores y que incluso una huelga general podría ser considerada si no se atienden sus reclamos.
Desde el Ministerio de Trabajo recordaron que la Conasam tiene la función de elaborar una recomendación técnica, aunque la decisión definitiva sobre el reajuste corresponde al presidente de la República. Las autoridades señalaron que aún resta una sesión ordinaria dentro del cronograma establecido, sin descartar la posibilidad de convocar a reuniones adicionales si persiste la falta de consenso.
Actualmente, la legislación establece que el ajuste anual del salario mínimo debe realizarse conforme a la inflación interanual medida por el BCP. Con una variación del 2,4% registrada hasta mayo, el incremento automático rondaría los G. 69.577, cifra que es considerada insuficiente por las organizaciones sindicales.
En paralelo, continúa pendiente en el Congreso el estudio de un proyecto de ley que busca modificar el sistema de reajuste y reestructurar la propia Conasam, con el objetivo de incorporar nuevos criterios que permitan reflejar de manera más precisa la evolución del costo de vida de la población trabajadora.
Mientras las posiciones permanecen distantes, el debate sobre el salario mínimo vuelve a poner en evidencia las diferencias entre trabajadores, empresarios y autoridades sobre cuál debe ser el mecanismo más adecuado para garantizar la protección del poder adquisitivo sin afectar la estabilidad económica y el empleo.


