El aplastante resultado en Ciudad del Este no solo dejó sin la Intendencia al Partido Colorado; dejó expuesta una fractura interna que la conducción de la ANR ha evitado abordar públicamente.
La senadora Lilian Samaniego decidió romper ese silencio y exigir un análisis serio, profundo y sin maquillaje del escenario político que llevó al coloradismo a su caída en una de las ciudades más importantes del país.
En contacto con El Nacional, Samaniego cuestionó que, pese a la magnitud del tropiezo, aún no exista una convocatoria formal para evaluar qué falló, qué sectores se distanciaron y cuáles fueron las señales ignoradas en el proceso electoral.
Para la senadora, la falta de reacción inmediata por parte del titular de la ANR, Horacio Cartes, es una muestra de desconexión con la realidad política que el propio partido debe corregir antes de que el daño sea mayor.
Señal al cartismo y a la conducción partidaria
Un elemento clave de su discurso fue dirigido a la cúpula encabezada por Horacio Cartes.
Según la senadora, la ANR no puede seguir administrando las crisis con silencio y esperando que el tiempo maquille los problemas.
La ausencia de una convocatoria inmediata para evaluar la derrota de Ciudad del Este fue, a su criterio, un error estratégico que profundiza la sensación de desconexión entre la dirigencia y la base partidaria.
La legisladora reclamó que la conducción deje de actuar como si la derrota fuese un hecho aislado, cuando forma parte de un patrón de malestar creciente que ya se percibía en distintos sectores internos.
Para ella, la ANR desperdició la oportunidad de reaccionar rápidamente, escuchar a las bases y asumir responsabilidades.
Un llamado a frenar las peleas internas y ordenar la casa
Samaniego se mostró especialmente crítica con el comportamiento público de varios referentes colorados que, en vez de cerrar filas tras el golpe, se dedicaron a reavivar disputas personales o sectoriales.
Aseguró que estas peleas expuestas en medios y redes sociales solo agravan la imagen de un partido desconectado de los problemas reales de la ciudadanía.
Según la senadora, la gente espera que la ANR resuelva problemas concretos, no que sus dirigentes pasen semanas discutiendo entre sí.
Por eso pidió poner fin a los ataques internos, detener el fuego amigo y reconstruir un clima mínimo de unidad que permita enfrentar los desafíos electorales que se vienen.
El rol de los colorados disidentes y la falta de escucha
Uno de los puntos más firmes de su intervención fue la denuncia de que la conducción actual de la ANR no está escuchando a los sectores disidentes, ni tampoco incorpora sus planteamientos al debate partidario.
Para Samaniego, actuar de esta manera es un error grave que debilita al coloradismo y lo vuelve menos competitivo.
Recordó que, en su etapa como presidenta del partido, atravesó crisis mucho más complejas, pero siempre con la premisa de abrir las puertas a todas las corrientes, incluso a las más críticas.
Esa práctica, señaló, era la que permitía mantener el equilibrio interno y evitar fugas que hoy se están materializando en resultados electorales adversos.
A su juicio, el éxito del Partido Colorado, cuando lo tuvo, estuvo ligado a su capacidad de contener diferencias, integrar miradas y equilibrar fuerzas internas.
Ese mecanismo, sostiene, hoy está roto.
El impacto local y la desconexión con el esteño
Samaniego también analizó el contexto municipal y responsabilizó al Gobierno local por no haber atendido demandas urgentes de los vecinos.
Dijo que los problemas en infraestructura, servicios básicos, asistencia social y planificación urbana venían acumulándose, mientras que la respuesta institucional era cada vez más insuficiente.
Según la senadora, esa falta de atención generó un clima propicio para que la oposición capitalizara el descontento.
Y, al mismo tiempo, provocó que muchos colorados moderados optaran por no acompañar la propuesta oficialista, ya sea quedándose en su casa o votando por una alternativa no colorada.
Para Samaniego, este fenómeno debería ser analizado con rigor, porque revela que el coloradismo no solo pierde votos en sectores independientes o críticos, sino también dentro de su propio electorado tradicional.
Un calendario electoral que no espera
Con las municipales de 2026 prácticamente a la vuelta de la esquina y las elecciones generales de 2028 ya en el horizonte, Samaniego advierte que el Partido Colorado no tiene margen para demorar las correcciones que deben realizarse.
Cada semana de parálisis interna es, para ella, una semana perdida que puede traducirse en nuevos retrocesos electorales.
La senadora considera que la ANR debe reconstruir su narrativa, revisar su estrategia territorial, reconectar con los barrios y recomponer la confianza de los sectores que se sintieron desplazados o ignorados.
Afirmó que el partido sigue teniendo una base sólida, pero necesita liderazgo, cohesión y capacidad de autocrítica para volver a ser competitivo.
Optimismo condicionado y advertencia final
A pesar de sus fuertes críticas, Samaniego asegura que el coloradismo puede recuperarse si hace las correcciones necesarias.
Insiste en que la ANR sigue siendo una fuerza política con arraigo nacional y con capacidad de reorganización, pero solo si su dirigencia abandona la soberbia, escucha a todos los sectores y gestiona el partido con visión de futuro.
Como advertencia final, la senadora subrayó que ignorar el mensaje de Ciudad del Este sería repetir el mismo error que llevó a la derrota.
Para ella, el resultado fue una advertencia categórica de que la gente está cansada de las internas, del desorden y de la falta de soluciones.
Según su mensaje general, es imprescindible escuchar, corregir y actuar si el partido desea recuperar la confianza de la ciudadanía.





