Claudia Centurión llegó a la Comisión Bicameral de Presupuesto con una carpeta cargada de números y argumentos técnicos. Explicó que el MOPC contará en 2026 con un presupuesto de unos G. 6,9 billones, lo que equivale a 887 millones de dólares. Reconoció que habrá una reducción del 2,1% frente al plan vigente y que la inversión física caerá en torno al 7%, quedando en apenas 605 millones de dólares.
Para la ministra, se trata de un "ajuste responsable", necesario para acompañar la política de convergencia fiscal impulsada por el Ministerio de Hacienda. Aseguró además que todos los proyectos en ejecución están presupuestados y calendarizados, y que el foco estará en culminar las obras ya licitadas.
Sin embargo, la defensa choca con la realidad que percibe la ciudadanía: menos recursos significan menos obras y, sobre todo, menos respuestas ante la crisis de infraestructura vial que afecta a todo el país.
El Ministerio con más falencias en la era Peña
A dos años de gestión de Santiago Peña, el MOPC se consolidó como la cartera más criticada del gabinete. La razón es simple: la mayoría de las grandes inauguraciones que se muestran en actos oficiales corresponden a proyectos diseñados y financiados en gobiernos anteriores.
La administración Centurión, por su parte, se limita a cortar cintas de iniciativas heredadas y a impulsar obras de menor envergadura, sin un solo proyecto emblemático que marque la impronta de este gobierno.
A ello se suma la práctica constante de intentar maquillar cifras de ejecución, presentando como logros parciales lo que en realidad son atrasos o reprogramaciones.
Rutas que matan: el costo humano de la desidia
La cara más dramática de esta situación es la de las víctimas en las carreteras. Solo el último fin de semana se reportaron al menos 15 muertes en percances ruteros, de acuerdo a reportes de la Patrulla Caminera y fuentes oficiales.
Los motivos se repiten: baches que parecen cráteres, pavimentos deformados, falta de señalización y rutas obsoletas que no resisten el volumen de tránsito. Cada viaje en el interior del país se convierte en una ruleta rusa para conductores y pasajeros, mientras el MOPC insiste en hablar de "planificación plurianual".
La falta de mantenimiento preventivo y de inversiones en seguridad vial se traduce en tragedias familiares que el Estado no reconoce en sus balances.
La adjudicación de la PY01: anuncio que busca oxígeno
Centurión confirmó ante los legisladores la adjudicación de las obras de ampliación y mejoramiento de la ruta PY01, a través de un contrato bajo la modalidad de APP. El proyecto contempla la duplicación y modernización de más de 100 kilómetros del tramo que une Asunción con el sur del país.
El anuncio llega en un momento en que la gestión del MOPC atraviesa su mayor desgaste. Pero aún hay interrogantes: ¿cuándo comenzarán efectivamente los trabajos?, ¿cómo se garantizará el financiamiento y el control de calidad?, ¿qué plazos reales maneja la empresa adjudicada?
De no pasar del papel al terreno, el anuncio no será más que un recurso político para ganar tiempo frente a la presión social y legislativa.
Entre cifras maquilladas y realidades palpables
La exposición de la ministra buscó instalar la idea de que el ajuste presupuestario no afectará el ritmo de las obras. No obstante, la evidencia señala lo contrario. Con menos dinero para inversión, el MOPC difícilmente podrá responder a la magnitud de la crisis vial.
El maquillaje de cifras, la insistencia en mostrar licitaciones como logros y el recurso a obras heredadas desgastan aún más la credibilidad de la cartera. El contraste es evidente: mientras Centurión habla de "planificación eficiente", los usuarios de las rutas viven día a día con la angustia de transitar por caminos destrozados y peligrosos.
Un MOPC sin rumbo propio
La comparecencia de Claudia Centurión en el Congreso volvió a dejar en claro que el MOPC es el talón de Aquiles del gobierno de Santiago Peña. El discurso técnico no logra ocultar la falta de obras nuevas, el deterioro de las rutas, el aumento de las muertes viales y la dependencia de proyectos gestados en administraciones anteriores.
La ciudadanía no reclama más promesas ni más cifras maquilladas: exige rutas transitables, inversiones reales y seguridad en los caminos. Hasta ahora, el MOPC está lejos de responder a esas demandas.


