Con más de 400 kilómetros desde Asunción hasta Salto del Guairá, la Ruta PY03 se ha convertido en el ejemplo más brutal del deterioro vial en Paraguay. Sus tramos en San Pedro, Cordillera y Canindeyú presentan asfalto destruido, banquinas inexistentes y baches que parecen zanjas abiertas.
Los usuarios la llaman "la ruta de la muerte", porque los choques con derivación fatal son frecuentes. En agosto, un siniestro en Arroyos y Esteros volvió a dejar en evidencia que la precariedad de la ruta no solo retrasa la economía, sino que cobra vidas de forma constante.
El MOPC adjudicó a inicios de 2025 un contrato por G. 44.798 millones para recuperar apenas 31 kilómetros en Canindeyú. Esa cifra contrasta con la magnitud del abandono: más de 400 km en estado crítico, con cero planes de duplicación integral. Lo que hay son contratos parciales y paliativos de bacheo.
PY01: entre parches y promesas
La Ruta PY01 presenta un panorama desigual. Desde Villa Florida hasta Encarnación está en condiciones aceptables. Pero el tramo Asunción-Paraguarí se mantiene en estado calamitoso, con baches profundos y hundimientos que provocan choques y vuelcos.
El Gobierno apuesta a una APP para duplicar más de 100 km desde Cuatro Mojones hasta Quiindy. Se presentaron ofertas en julio de 2025, pero la licitación sigue "en evaluación". En paralelo, el MOPC lanzó una licitación de emergencia para 93 km con un presupuesto de hasta G. 55.000 millones. En papeles son cifras millonarias, en la práctica los automovilistas siguen esquivando cráteres.
PY06: promesas de duplicación, realidad de baches
La Ruta PY06, que conecta Encarnación con Minga Guazú, tampoco escapa a la decadencia. A pesar de mantenimientos puntuales en Itapúa y Alto Paraná, los baches y hundimientos se multiplican. En Raúl Peña, los vecinos llegaron a plantar una banana en un pozo para denunciar el abandono.
El Ejecutivo anunció que analiza una duplicación bajo APP, pero el proyecto aún no pasa de la etapa preliminar. La realidad es que, en 2025, la ruta sigue plagada de cráteres y los transportistas la consideran un riesgo diario.
Un MOPC sin capacidad de respuesta
El Ministerio de Obras Públicas ejecutó en 2024 cerca del 76 % de su presupuesto, equivalente a más de USD 750 millones, y en 2025 ya acumula 117 contratos en ejecución por USD 1.740 millones. Sin embargo, los números no se traducen en mejoras visibles para los ciudadanos.
El problema de fondo son las deudas históricas con constructoras: si bien se canceló alrededor de USD 350 millones, aún quedan intereses y pagos pendientes por casi USD 100 millones. Esa carga financiera ralentiza el mantenimiento y retrasa las intervenciones estructurales.
A esto se suma la brecha entre discurso y realidad. En 2024, el presidente Peña habló de licitaciones por USD 840 millones, pero en el portal de Contrataciones Públicas apenas figuraban USD 367 millones.
Muertes que se pudieron evitar
El deterioro vial no es solo un problema de gestión: es una cuestión de vidas humanas. En Paraguay mueren más de 600 personas al año en accidentes de tránsito, y una gran parte de estas tragedias ocurre en las rutas nacionales. La PY03 es la más crítica, pero la PY01 y la PY06 también figuran entre los corredores con mayores índices de siniestralidad.
El contraste es brutal: mientras el Gobierno exhibe licitaciones multimillonarias y discursos sobre modernización, la gente sigue perdiendo la vida en rutas plagadas de baches y con obras que avanzan a cuentagotas.
Deuda con los usuarios
La red vial paraguaya apenas tiene el 15 % de sus 32.000 kilómetros asfaltados. El resto sigue siendo ripio, empedrado o tierra. Y las rutas nacionales que deberían ser los ejes de integración son hoy escenarios de abandono y peligro.
La PY03 es el emblema del fracaso: en ruinas de punta a punta. La PY01, entre promesas y parches. Y la PY06, atrapada entre anuncios de duplicación y la realidad de los baches.
A dos años de gestión, el Gobierno de Santiago Peña no logró cambiar el panorama. Los paraguayos siguen circulando sobre rutas que matan, mientras el Estado gasta miles de millones en licitaciones que no llegan al asfalto.



