Arena política

¿Honor Colorado pierde fuerza en el Senado?

El movimiento cartista al interior de la Cámara de Senadores, bajo la bandera de Asociación Nacional Republicana (ANR) y su facción Honor Colorado, que hasta hace poco operaba como una "aplanadora" legislativa, muestra fisuras que podrían debilitar su dominio.
El cartismo Gentileza.

En los últimos meses la disciplina interna ha sido puesta a prueba: primero la destitución de Norma Aquino, también conocida como "Yamy Nal", que el 17 de septiembre de 2025 perdió su investidura en el Senado por 40 votos a favor.  En paralelo, la sanción de Javier "Chaqueñito" Vera con 60 días de suspensión sin goce de sueldo tras revelarse audios que lo vinculaban al caso con Aquino.

Estos episodios no sólo impactaron en la cohesión de la bancada oficialista, sino que abrieron una puerta de vulnerabilidad que otra circunstancia parece estar aprovechando. El senador Carlos Núñez Agüero —vinculado hasta hace poco a la fila oficialista— denunció públicamente al ministro del Interior Enrique Riera y al comandante de la Policía Nacional por una presunta "mafia del polígrafo", que implicaría cobros millonarios para ascensos policiales.  Insólitamente, Núñez anunció su alejamiento de Honor Colorado para sumarse a la disidencia colorada, lo que materializa una fuga de un integrante clave del bloque que hasta hace poco parecía sólido.

La combinación de la pérdida de un escaño, la suspensión de otro y la potencial salida de un tercer senador genera una reducción tangible del poder de veto que Honor Colorado ejercía en el Senado. Hasta hace poco esa bancada podía, en alianza con satélites legislativos, aprobar proyectos sin debate y sin oposición real, gracias a contar con mayoría absoluta (más allá de una mayoría simple) en la Cámara Alta. Hoy, ese escenario se ve alterado: la expulsión de Aquino redujo ese margen de maniobra, y la eventual pérdida de Núñez podría acentuar la vulnerabilidad.

Aunque Javier Vera ya retomó su banca tras cumplir la sanción.  Sin embargo, el hecho simbólico es que Honor Colorado ya no puede dar por asegurado su poder de fuego legislativo como antes. La pregunta ahora es si esta debilidad será coyuntural o marcará un cambio estructural en la correlación de fuerzas en el Senado.

En definitiva, desde la expulsión de Norma Aquino, pasando por la sanción de Vera y la crisis interna generada por la denuncia de Núñez, Honor Colorado enfrenta un desgaste que ya no puede ignorar. Si no logra recuperar disciplina, recuperar sus legisladores y controlar decenas de votos satélites, el bloque podría ver reducido el rol de "aplanadora" que por años tuvo en la Cámara Alta. El desafío para el oficialismo no es menor, porque el éxito o el fracaso de esta estrategia puede marcar el ritmo de la legislatura hasta el 2026.