Gobierno moroso pone en riesgo servicios esenciales
El gobierno de Santiago Peña acumula deudas que ya pasan largamente la discusión técnica del déficit fiscal y se sienten en la calle: constructoras que amenazan con parar obras viales, empresas de alimentación escolar que advierten riesgo de cortar el almuerzo a más de un millón de estudiantes, y permisionarias del transporte público que hablan del colapso total del sistema en Asunción y el Área Metropolitana. Mientras tanto, el Ministerio de Economía y Finanzas, a cargo de Carlos Fernández Valdovinos, promete planes de pago escalonados pero no logra despejar la pregunta que hoy recorre el Congreso y los gremios: ¿dónde está la plata y por qué el Estado no paga?
Un Estado moroso con la infraestructura: deuda que supera los 300 millones de dólares
El frente más visible de la crisis es el de las obras públicas. Gremios de la construcción hablan de una situación crítica por la falta de pagos del Estado. Estimaciones del propio sector colocan la deuda total por encima de los 300 millones de dólares, con una parte importante correspondiente a intereses acumulados. La presión se incrementó en los últimos meses con advertencias de paralización total de proyectos viales estratégicos, obras ralentizadas y empresas que ya no pueden sostener los costos sin el pago del Estado.
Aunque el Ministerio de Economía y Finanzas reconoce una deuda importante con el sector, las cifras oficiales siempre quedan por debajo de las estimaciones privadas. La inyección ocasional de recursos anunciada no resuelve el problema de fondo, ya que las empresas llevan meses financiando obras con créditos bancarios y afrontando intereses sin reembolso estatal. La ejecución presupuestaria del Ministerio de Obras Públicas sigue rezagada y ya se habla de una cadena de pagos rota que afecta a proveedores, trabajadores y todo el sistema vial del país.
Hambre Cero: el programa estrella arrinconado por las deudas
El segundo foco de tensión se centra en Hambre Cero, el programa social más importante del gobierno. La política de alimentación escolar llega a más de un millón de estudiantes, pero enfrenta una deuda creciente con las empresas proveedoras. Representantes del sector alertan que los atrasos superan ampliamente los plazos razonables y que ya afectan la capacidad operativa de quienes preparan y distribuyen los alimentos.
En las discusiones presupuestarias se mencionan montos que van desde los 150 hasta los 240 millones de dólares en obligaciones pendientes. El ministro de Economía niega algunas de estas cifras, pero admite atrasos significativos y plantea un plan de pagos escalonado para los próximos meses. Mientras tanto, en las escuelas se reportan recortes de raciones, disminución de porciones y episodios en los que los niños deben compartir alimentos para que alcancen. El riesgo de una interrupción del servicio es cada vez más tangible y amenaza con dejar sin comida diaria a cientos de miles de niñas y niños en todo el país.
Transporte público: Asunción al borde de quedar sin buses
El tercer frente crítico es el transporte público del Área Metropolitana. Las empresas permisionarias denuncian retrasos sostenidos en el pago del subsidio estatal al pasaje. La deuda acumulada ronda los 11 a 12 millones de dólares y afecta meses consecutivos de operación. Las compañías afirman que ya no pueden sostener la compra de combustible, el mantenimiento de flotas ni el pago de salarios, lo que se traduce en menos buses circulando, más reguladas y tiempos de espera más largos.
La advertencia es contundente: si el Estado no paga lo que debe, Asunción podría ser la primera capital de la región en quedar completamente sin transporte público. El sistema ya opera al límite y cualquier demora adicional en la transferencia del subsidio podría desencadenar un paro total. La ciudadanía, que depende diariamente de este servicio para estudiar, trabajar o realizar trámites básicos, sería la primera afectada por un colapso que se vuelve más probable a medida que avanza la morosidad estatal.
Un Ministerio de Economía que celebra indicadores mientras crecen las deudas
La crisis de pagos se agrava en un momento en que el Ministerio de Economía y Finanzas difunde cifras de estabilidad macroeconómica, crecimiento proyectado y avances en la agenda de ingreso a organismos internacionales. Este contraste profundiza el malestar en los gremios, que ven un discurso oficial optimista mientras las deudas con constructoras, proveedoras de Hambre Cero y empresas de transporte crecen sin un horizonte claro de solución.
En discusiones presupuestarias se manejan cifras superiores a los mil millones de dólares en deudas pendientes con proveedores del Estado. La cartera económica insiste en que todas las obligaciones verificadas serán honradas, pero no precisa fechas ni cronogramas definitivos. A la par, la deuda pública continúa expandiéndose mediante nuevas emisiones y préstamos, lo que aumenta el peso de los intereses y presiona aún más la capacidad de pago del propio Estado.
El escenario está marcado por la contradicción entre un gobierno que celebra estabilidad en sus discursos y una realidad en la que sectores esenciales advierten que no pueden seguir funcionando sin recursos.
La ciudadanía, rehén de las deudas
Las consecuencias de este cúmulo de deudas son directas y visibles. Las rutas se deterioran sin mantenimiento o quedan inconclusas; miles de niños dependen del programa de alimentación escolar para acceder a una comida adecuada; y la población del Área Metropolitana enfrenta un transporte público cada vez más precarizado.
Estas tres grandes deudas no representan únicamente un problema contable. Revelan una falta de gestión que compromete servicios esenciales para la vida cotidiana. La pregunta central que se instala es por qué el Estado no está pagando sus obligaciones básicas y hacia dónde se están destinando los recursos.
Mientras no haya un plan de pagos claro y verificable, el mensaje para los proveedores es que deben asumir riesgos imposibles. Y para la ciudadanía, que será la primera en sentir el impacto si se frenan obras, se corta el almuerzo escolar o se detiene el transporte público. Todo indica que la morosidad del Estado se está convirtiendo en la señal más preocupante de un gobierno que, para muchos, se comporta como uno ausente.





