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Fernández deja el Ministerio de Economía y Lea Giménez aparece como principal candidata para reemplazarlo

El ciclo de Carlos Fernández Valdovinos al frente del Ministerio de Economía y Finanzas llega a su fin en medio de un escenario político y fiscal cada vez más complejo. Tras meses de especulaciones, todo apunta a que el economista presentará su renuncia luego de la culminación de las reuniones del Banco Interamericano de Desarrollo realizadas recientemente en el país, en lo que se interpreta como uno de los cambios más importantes dentro del equipo económico del gobierno de Santiago Peña.
Carlos Fernández Valdovinos y Lea Giménez. Web.

De acuerdo con versiones surgidas en el entorno del Ejecutivo, la salida del titular de la cartera económica ya habría sido acordada con el jefe de Estado hacia finales del año pasado, con el compromiso de que el relevo se concretara una vez finalizado el evento internacional que reunió a autoridades económicas y financieras de la región. La renuncia sería oficializada en los próximos días, poniendo fin a una gestión que estuvo marcada por importantes reformas, pero también por crecientes tensiones políticas y fiscales.

La partida de Fernández se produce en un momento delicado para la política económica. El debate sobre la reforma de la Caja Fiscal generó fricciones dentro del propio oficialismo y entre los diferentes poderes del Estado, especialmente luego de que el proyecto fuera modificado durante su tratamiento legislativo. Legisladores de la Cámara de Diputados expresaron su incomodidad con los cambios introducidos en el Senado y responsabilizaron a técnicos del Ministerio de Economía por haber flexibilizado algunos puntos de la propuesta que originalmente había sido defendida con mayor firmeza por el Ejecutivo.

Al mismo tiempo, la administración económica enfrentó presiones por atrasos en pagos del Estado, especialmente con empresas constructoras que reclaman intereses y obligaciones acumuladas vinculadas a obras públicas. Estas tensiones también derivaron en diferencias con el Ministerio de Obras Públicas, encabezado por Claudia Centurión, cuya cartera recibió el respaldo de las empresas del sector ante los reclamos por la regularización de los desembolsos pendientes.

El área de salud también se convirtió en un foco de conflicto presupuestario. Durante el último año se registraron demoras en pagos a proveedores de insumos médicos y cuestionamientos sobre compras que no estaban contempladas inicialmente en el Presupuesto General de la Nación. Desde el Ministerio de Economía se dispusieron controles más estrictos sobre la ejecución del gasto en esa cartera, lo que generó fricciones dentro del propio gabinete al evidenciarse un desajuste financiero en la planificación presupuestaria.

A este cuadro de tensiones políticas se suman los desafíos en materia fiscal. El Gobierno no logró alcanzar el objetivo de convergencia establecido para 2025, que preveía cerrar el ejercicio con un déficit equivalente al 1,9% del producto interno bruto. Finalmente, el resultado se ubicó cerca del 2%, aunque algunos analistas advierten que, si se consideran los compromisos de pago postergados, el déficit efectivo podría ser aún mayor. Esta situación reavivó el debate sobre los límites legales del endeudamiento público y las dificultades para mantener la disciplina fiscal en un contexto de crecientes demandas presupuestarias.

Para el presente año, la meta oficial plantea reducir el déficit al 1,5% del PIB, pero cada vez surgen más dudas sobre la viabilidad de ese objetivo. Dentro del propio gabinete existieron presiones para flexibilizar la meta fiscal y habilitar mayor gasto público, mientras que Fernández se mantuvo firme en su defensa del orden fiscal, postura que terminó generando roces con otros sectores del Gobierno.

A pesar de las tensiones políticas de los últimos meses, la gestión de Fernández también deja hitos relevantes. Durante su administración Paraguay consiguió el grado de inversión por parte de dos agencias calificadoras internacionales, un logro que fue presentado por el Ejecutivo como una señal de confianza en la estabilidad macroeconómica del país. Ese reconocimiento internacional consolidó la reputación financiera de Paraguay en los mercados, aunque internamente el ministro debió enfrentar crecientes críticas por el costo político de las reformas impulsadas.

El desgaste acumulado en los últimos meses terminó por acelerar su salida. Dentro del Gobierno se reconoce que el economista cargó prácticamente en solitario con la conducción de los principales proyectos de reforma económica, lo que lo dejó expuesto en medio de disputas políticas y presiones de distintos sectores que reclamaban mayor flexibilidad fiscal.

En paralelo a la confirmación de su salida, ya comenzaron a circular nombres de posibles reemplazantes. El que aparece con mayor fuerza es el de Lea Giménez, quien ya ocupó la titularidad de Hacienda entre 2016 y 2018 y posteriormente se desempeñó como jefa de gabinete del presidente Peña durante el inicio de su mandato. Su eventual retorno al equipo económico es interpretado en el ambiente político como una señal de continuidad en la línea técnica que caracterizó la gestión de Fernández, pero también como una oportunidad de recomponer puentes con sectores políticos que habían cuestionado su salida anterior.

Otro nombre que circula en los ámbitos económicos es el de Liana Caballero, integrante del directorio del Banco Central y considerada cercana a la actual conducción del Ministerio de Economía. Caballero participó activamente en la actualización de la legislación sobre sistemas de pago y cuenta con respaldo dentro de los equipos técnicos vinculados a la política financiera.

La definición final sobre el reemplazo marcará el rumbo de la política económica en una etapa que se perfila como particularmente desafiante para el Gobierno. Con presiones fiscales en aumento, reclamos de distintos sectores productivos y un escenario político cada vez más intenso, la salida de Fernández abre un nuevo capítulo en la conducción económica del país. En ese contexto, la eventual llegada de Lea Giménez al Ministerio de Economía aparece como la alternativa más sólida para asumir la conducción de una cartera que seguirá en el centro de las decisiones estratégicas del Ejecutivo.