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Diplomacia a oscuras: Peña cierra pactos con EE. UU. sin explicar nada

La seguidilla de acuerdos y designaciones alineadas con Washington, firmadas sin debate legislativo ni difusión pública, instala dudas sobre la transparencia y los verdaderos intereses detrás de la política exterior del gobierno de Santiago Peña.

24 Agosto de 2025
24 Agosto de 2025
Presidente Santiago Peña.
Presidente Santiago Peña. Web.

La política internacional de Paraguay siempre estuvo influida por Estados Unidos. Como país pequeño, históricamente acompañó posturas de la potencia del norte. Sin embargo, con Santiago Peña esa tendencia se ha intensificado hasta un punto que despierta sospechas incluso entre sectores moderados de la oposición.

En menos de un año, el gobierno tomó una serie de decisiones que parecen calcar las medidas de Washington: desde la reapertura de la embajada en Jerusalén hasta la declaración como organizaciones terroristas de milicias iraníes y del Cártel de los Soles, ligado al régimen de Nicolás Maduro. Lo que genera mayor preocupación no es solamente la coincidencia en el fondo, sino la forma: resoluciones rápidas, comunicados escuetos y, en algunos casos, acuerdos que ni siquiera pasaron por el Congreso.

El acuerdo migratorio que estalló el debate

La polémica más reciente fue el acuerdo firmado con Estados Unidos para que Paraguay reciba solicitantes de refugio que Washington no acepte en su territorio. El documento fue suscrito sin consulta legislativa y apenas se conoció a través de reportes internacionales. El propio senador Rafael Filizzola renunció a la Comisión Nacional de Refugiados en protesta, denunciando que el órgano carece de atribuciones para comprometer internacionalmente al país.

La ausencia de un debate público alimentó la suspicacia: ¿qué clase de personas podrían ingresar bajo ese convenio? ¿Qué riesgos implica para la seguridad nacional? El Ejecutivo respondió que cada caso será analizado según la legislación local, pero la oposición insiste en que un acuerdo de tal envergadura debió pasar por el Congreso.

Triple Frontera, bajo lupa

La instalación de un centro antiterrorista con apoyo del FBI en la zona de la Triple Frontera fue presentada como una respuesta al crimen organizado transnacional. El ministro del Interior, Enrique Riera, aseguró que no se trata de una base militar extranjera, pero la revelación de que oficiales estadounidenses entrenan y acompañan operaciones en la región encendió las alarmas.

El secretismo con que se manejó el tema, sin conferencias ni comunicados oficiales claros, vuelve a mostrar el patrón que más preocupa: la opacidad con que se gestionan estas alianzas estratégicas.

Coincidencias que no son casuales

Las designaciones contra organizaciones internacionales refuerzan la impresión de un alineamiento automático. En abril, Paraguay declaró terrorista al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, poco después de que lo hiciera Washington. En agosto, replicó la medida contra el Cártel de los Soles, apenas semanas después de la decisión del Tesoro norteamericano.

En ambos casos, el Ejecutivo paraguayo adoptó la postura sin que existiera un debate interno sobre los beneficios o costos de involucrarse en conflictos que parecen lejanos al interés nacional inmediato.

Israel y Ucrania: las señales políticas

El gesto más visible fue la reapertura de la embajada en Jerusalén en diciembre de 2024, alineando a Paraguay con la posición más sensible de la política exterior israelí. Al mismo tiempo, el gobierno ha acompañado todas las condenas internacionales a los ataques contra Israel y reforzó la seguridad de la comunidad judía local.

En el plano europeo, Peña se mostró entre los aliados de Ucrania en foros internacionales, reafirmando su respaldo frente a la invasión rusa. Aunque estas posiciones se justifican como compromisos con la democracia y la paz, la oposición vuelve a marcar que el país asume roles diplomáticos de alto voltaje que exceden su peso real en la arena global.

El trasfondo Cartes

Para críticos como la senadora Esperanza Martínez, este alineamiento no es gratuito. Según ella, se trata de una "moneda de cambio" para que Estados Unidos alivie o retire las sanciones contra Horacio Cartes, mentor político de Peña, declarado significativamente corrupto y sancionado financieramente.

Aunque no existe evidencia oficial de que Washington considere levantar esas medidas, la coincidencia temporal entre las sanciones a Cartes y el repentino fervor alineado de Asunción alimenta esa hipótesis.

Alianza con Taiwán: cercanía histórica y respaldo diplomático

Paraguay y Taiwán mantienen una relación diplomática de 68 años, caracterizada por ser "naciones hermanas" y consolidada mediante actos de cooperación en cultura, educación, salud y tecnología. Bajo el gobierno de Santiago Peña, la alianza se reforzó mediante donaciones significativas: recientemente se entregaron cuatro helicópteros a la Fuerza Aérea Paraguaya, destinados a fortalecer labores humanitarias, seguridad y defensa, con el respaldo directo de Peña.

Además, se profundizó la cooperación tecnológica y educativa a través de convenios e inversiones en salud, inteligencia artificial y formación de capital humano. Este alineamiento se extendió a gestos diplomáticos claros contra las presiones militares que China continental ejerce sobre Taiwán, con Paraguay acompañando la narrativa estadounidense de franca defensa de Taiwán.

Licitación 5G sin China: ¿modernización o exclusión política?

Paraguay lanzó un proceso de licitación pública para la implementación de la red 5G, un salto tecnológico largamente esperado. Sin embargo, los pliegos exigen a las empresas postulantes presentar un informe emitido por su embajada, lo que automáticamente excluye a firmas chinas, ya que Paraguay no tiene representación diplomática en China continental.

La Embajada de EE. UU. en Paraguay elogió públicamente el proceso, tildándolo de destacado, limpio y honesto, en lo que fue interpretado como respaldo implícito a mantener fuera a proveedores chinos. Varios analistas cuestionan que esta normativa configuraría un direccionamiento político disfrazado de criterio técnico.

¿Soberanía o pragmatismo?

La pregunta que queda flotando es si Paraguay está defendiendo sus intereses nacionales o simplemente actuando como eco de las prioridades de Washington. El oficialismo sostiene que el país necesita aliados fuertes en un contexto de crimen organizado y amenazas globales. Pero los opositores reclaman transparencia, debate institucional y una estrategia que responda a necesidades propias, no a intereses ajenos.

Al final, lo que se discute no es si Paraguay debe o no cooperar con Estados Unidos, sino cómo lo hace. La forma sigilosa, la ausencia de control legislativo y la repetición automática de decisiones externas generan la sensación de que la política exterior paraguaya se conduce más por reflejo que por planificación.

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