Del espionaje a la distensión: el año en que Paraguay y Brasil tensaron al máximo su relación bilateral
El 2025 quedará marcado como uno de los años más delicados en la relación entre Paraguay y Brasil, tras la revelación de un presunto espionaje vinculado a la renegociación del Anexo C del Tratado de Itaipú, un episodio que golpeó de lleno la confianza política entre ambos países.
Día 1: la revelación
El 31 de marzo, medios brasileños informaron que la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) habría realizado tareas de espionaje y hackeo a sistemas paraguayos con el objetivo de acceder a información sensible sobre Itaipú. Al día siguiente, el canciller paraguayo Rubén Ramírez Lezcano reaccionó con cautela, pero dejó en claro la gravedad del hecho.
Abril: ruptura del diálogo
El 1 de abril, Paraguay dio un paso diplomático contundente: convocó al embajador brasileño en Asunción, llamó a consultas a su representante en Brasilia y suspendió las negociaciones del Anexo C. El presidente Santiago Peña fue tajante: "Recibimos ciberataques de China y EE. UU. nos está ayudando, pero jamás hemos imaginado ser víctimas de espionaje por parte de nuestros hermanos de Brasil", indicó en ese momento. Desde ese momento se remarcó que no existían condiciones políticas para continuar el diálogo energético. "Convocamos al embajador de Paraguay en Brasil a consultas, hemos presentado una nota formal pidiendo explicaciones detalladas y hemos abierto investigaciones propias", detalló el presidente Peña.
El trasfondo del conflicto: el Anexo C
El foco del conflicto fue el Anexo C del Tratado de Itaipú, que regula las bases financieras de la energía producida por la represa. Este apartado define el precio que Brasil paga por la energía paraguaya no utilizada, un punto que Paraguay considera históricamente desfavorable.
Meses de tensión y silencio
Entre abril y agosto, las negociaciones permanecieron congeladas. Legisladores paraguayos exigieron explicaciones formales y algunos sectores reclamaron incluso sanciones diplomáticas. El presidente Peña sostuvo siempre una línea firme de que Paraguay no va a negociar bajo presión ni bajo espionaje. Mientras tanto, el gobierno brasileño reconoció que existió una operación de inteligencia iniciada en gestiones anteriores, pero aseguró que fue desactivada. Desde Brasilia se buscó bajar el tono y evitar una escalada mayor.
Último tramo del año: distensión
Finalmente, el 17 de noviembre, el Gobierno de Brasil entregó a Paraguay un dosier confidencial sobre el caso de espionaje, lo que permitió destrabar la crisis diplomática. Tras recibir las aclaraciones, ambos países acordaron dar por cerrado el incidente y retomar el diálogo bilateral. De este modo, Paraguay y Brasil reanudaron oficialmente las conversaciones sobre el Anexo C de la Itaipú Binacional, suspendidas desde el 1 de abril de 2025, según confirmó el titular de la ANDE, Félix Sosa, durante la presentación de su balance de gestión 2025. El año concluye con relaciones diplomáticas normalizadas y la promesa de avanzar en las negociaciones energéticas, aunque bajo un clima de mayor cautela y prudencia.













