Las relaciones entre Paraguay y Brasil atraviesan un momento de fuerte tensión a raíz de nuevas revelaciones que confirmarían actividades de espionaje ejecutadas por la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) en contra de autoridades paraguayas. La información fue divulgada por medios brasileños que accedieron a documentos comprometedores, los cuales indicarían que esta operación de inteligencia tuvo como blanco a actores clave del Gobierno paraguayo vinculados a la renegociación del Anexo C del Tratado de Itaipú.
El espionaje habría iniciado bajo el mandato del expresidente Jair Bolsonaro, entre junio de 2022 y marzo de 2023. Pero lo que ha encendido aún más las alarmas es que la operación no se habría detenido con la asunción del actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Según los reportes, las labores de seguimiento y acceso a dispositivos informáticos habrían persistido incluso durante los primeros meses de su administración, justo antes de una visita oficial del canciller brasileño Mauro Vieira a Asunción.
El Gobierno paraguayo exige explicaciones y congela negociaciones
Frente a esta situación, el ministro de Industria y Comercio de Paraguay, Javier Giménez, afirmó que el Ejecutivo nacional ha optado por frenar toda conversación relacionada con Itaipú hasta que Brasil, a través de su Cancillería —el Itamaraty—, proporcione una explicación detallada y documentos que clarifiquen qué ocurrió exactamente en ese período.
"La confianza es la base para una negociación tan delicada como la de Itaipú. Y si esa confianza se rompe, es muy difícil seguir adelante sin respuestas claras. Hoy nuestra posición es esperar los informes de Itamaraty antes de mover ficha", expresó Giménez tras participar del Consejo de Ministros.
Consultado sobre la posibilidad de recurrir a instancias judiciales internacionales para esclarecer el caso, el ministro lo descartó por ahora. "No es el momento de judicializar. Estamos en una etapa de exigencia diplomática. Queremos primero saber exactamente qué sucedió. Brasil es nuestro principal socio comercial y debemos recomponer los vínculos", añadió.
El costo de la parálisis: Paraguay pierde millones
A pesar del enfoque prudente adoptado por el Gobierno, expertos en el sector energético han manifestado su preocupación por el costo económico de mantener congeladas las negociaciones del Anexo C. Según cálculos de analistas del sector, Paraguay estaría perdiendo millones de dólares cada mes debido a la falta de una nueva definición sobre las condiciones de comercialización de la energía excedente de Itaipú.
"Cada día que pasa sin renegociación es un día que Brasil se sigue beneficiando de las condiciones actuales, en detrimento del pueblo paraguayo. La reacción del gobierno es entendible, pero debe ser estratégica y urgente", advirtió la experta Mercedes Canese.
Además, resalta que, si bien el escándalo de espionaje es un hecho grave, Paraguay no puede darse el lujo de demorar indefinidamente una decisión clave sobre el futuro energético del país. "La postura política no puede prolongarse al punto de poner en riesgo el desarrollo nacional. Se deben manejar los tiempos con inteligencia, sin caer en la inacción", agregó.
El rol de Lula da Silva bajo la lupa
Uno de los elementos que más controversia ha generado en Asunción es la presunta continuidad del espionaje bajo la administración de Lula da Silva. Aunque el propio gobierno brasileño había denunciado las prácticas ilegales realizadas durante la era Bolsonaro, los documentos filtrados esta semana revelarían que no se detuvieron de inmediato con el cambio de mando.
El argumento expuesto por el Itamaraty, según indicó el ministro Giménez, es que en el proceso de transición institucional —donde las nuevas autoridades de ABIN aún no habían sido ratificadas por el Senado—, no se tuvo un control total sobre las operaciones activas.
No obstante, el Gobierno paraguayo anunció que cotejará las fechas publicadas en los informes de la prensa brasileña con las declaraciones oficiales de Itamaraty. Solo tras ese análisis, se determinará el curso de acción diplomático a seguir.
Peña pide firmeza, pero también resultados
Durante la reunión del Consejo de Ministros, el presidente Santiago Peña ratificó su decisión de actuar con cautela pero con firmeza. Según relató Giménez, el mandatario instó a su equipo a "redoblar esfuerzos" para enfocarse en políticas que beneficien a la ciudadanía, pero también advirtió que "si alguno de los ministros siente que ya no está en condiciones de aportar, debe dar un paso al costado".
En cuanto a Itaipú, Peña mantiene la postura de que no se retomarán las negociaciones hasta que no se tenga total claridad sobre el caso de espionaje. "No se trata de un incidente menor. Es una intromisión en asuntos soberanos que afectan directamente nuestras estrategias y nuestros derechos", apuntó una fuente cercana al Ejecutivo.
¿Camino sin salida?
Por ahora, Paraguay ha optado por el silencio estratégico mientras exige explicaciones desde Brasilia. Pero con cada día que pasa, las presiones internas aumentan, tanto por el perjuicio económico que representa la inacción, como por la desconfianza ciudadana respecto a la falta de respuestas contundentes.
Las relaciones bilaterales atraviesan un momento de inestabilidad sin precedentes en los últimos años, y el desenlace del caso podría redefinir no solo el curso de las negociaciones de Itaipú, sino también la política exterior del país en los próximos meses.




