PolíticaRevisión del Anexo C

Paraguay juega su soberanía energética en Itaipú

La revisión del tratado energético binacional atraviesa su etapa más tensa. Paraguay apunta a vender libremente su energía, mientras expertos brasileños alertan sobre las consecuencias en la factura eléctrica de su país.

7 Junio de 2025
7 Junio de 2025
Represa de Itaipú Binacional.
Represa de Itaipú Binacional. Foto: Gentileza.

Paraguay y Brasil se encuentran inmersos en un proceso de renegociación del Anexo C del Tratado de Itaipú, el documento que regula los aspectos financieros y comerciales de la hidroeléctrica binacional. Aunque esta revisión debió concretarse en diciembre de 2023 y luego fue reprogramada para mayo de 2025, los avances han sido lentos y opacos, según reporta el portal brasileño G1. La falta de claridad se ha acentuado por un reciente escándalo de espionaje que paralizó temporalmente las discusiones.

El eje del debate gira en torno a la llamada "energía excedente" que Paraguay no consume y que, bajo el régimen actual, debe ceder a Brasil a precio de costo. Esa fórmula ha sido duramente cuestionada desde Asunción, que ahora pretende vender su cuota directamente al mercado, en condiciones más favorables y sin intermediación obligatoria.

¿Fin del modelo de cesión obligatoria?

Actualmente, Paraguay consume aproximadamente el 5% de la energía que le corresponde de Itaipú. El resto, que representa un 45% de la producción total de la central, es transferido a Brasil a precios significativamente menores al valor de mercado. Esta situación, que históricamente benefició al vecino país, podría cambiar si se concreta la reforma del Anexo C.

De acuerdo con el profesor Tomaz Espósito Neto, experto en relaciones internacionales de la Universidad Federal de Grande Dourados, el nuevo escenario que impulsa Paraguay permitiría al país acceder directamente al mercado libre, rompiendo con décadas de dependencia comercial energética. Brasil, por su parte, busca mantener los beneficios del modelo actual, en el que recibe energía barata y constante para cubrir su demanda, especialmente del mercado regulado.

Impacto sobre las tarifas brasileñas

Una de las principales preocupaciones en Brasil es el impacto que este cambio podría tener en las tarifas eléctricas. La energía de Itaipú, que en 2023 representó el 15,7% del consumo eléctrico brasileño, es vital para mantener los costos bajos en el mercado cautivo, compuesto por usuarios residenciales y pequeñas empresas.

Rodrigo Ferreira, presidente de la Asociación Brasileña de Comercializadores de Energía (Abraceel), sostiene que la apertura del mercado beneficiaría a los consumidores industriales, pero admite que la transición no será sencilla. "Para que Itaipú sea competitiva en el mercado libre, necesita ajustar sus costos y enfocarse en la eficiencia operativa", señaló.

Además, Ferreira critica que actualmente solo el 0,01% de los consumidores tiene acceso al mercado libre energético. En ese sentido, apunta que abrir Itaipú a este mercado sería una medida estratégica, no solo para Paraguay, sino también para la modernización del sistema energético brasileño.

Escenarios posibles: equilibrio, postergación o tensión

El profesor Espósito plantea tres posibles desenlaces para la renegociación. El primero sería establecer una tarifa moderada, de aproximadamente 15 dólares por megavatio/hora, que mantendría el sistema funcionando sin grandes sobresaltos pero sin alterar sustancialmente las cuentas de los consumidores finales.

Una segunda opción sería mantener el modelo vigente, postergando una nueva revisión por una década, a la espera de que Paraguay pueda aumentar su consumo interno. Finalmente, un tercer escenario —considerado poco probable por el propio académico— implicaría un aumento en la tarifa, algo que podría ser políticamente inviable dado el contexto electoral en Brasil y las presiones de los grandes consumidores.

Una cuestión de soberanía y asimetría histórica

Desde el lado paraguayo, la revisión del Anexo C no solo se percibe como una oportunidad económica, sino también como un acto de justicia histórica. El académico paraguayo Aníbal Orué Pozzo, docente de la Universidad Federal para la Integración Latinoamericana (UNILA), sostiene que el país ha estado sometido a una relación desigual desde el origen del tratado.

"Mientras el precio internacional ronda los 108 dólares por megavatio/hora, Paraguay recibe apenas 41 dólares por su energía. Esa brecha significa una pérdida potencial de 3.000 millones de dólares anuales para el país", denuncia Pozzo, quien considera que la renegociación es el momento más sensible y estratégico desde la firma del tratado en 1973.

También cuestiona la narrativa brasileña que sugiere que Paraguay debe ser "autorizado" para vender su energía. "No estamos hablando de favores. Son dos países soberanos. Lo que está en juego es nuestra soberanía energética", enfatiza.

Contexto político y clima bilateral enrarecido

Las relaciones diplomáticas entre ambos gobiernos atraviesan un momento delicado. Según Orué Pozzo, los presidentes Lula da Silva y Santiago Peña no han logrado consolidar una relación fluida, lo que complica aún más las negociaciones. "Parece que están esperando el momento político adecuado, uno en el que ninguno salga dañado por la firma del nuevo acuerdo", apuntó.

La desconfianza crece también por el hermetismo de las reuniones, que se desarrollan sin participación del Congreso en ninguno de los dos países. La falta de transparencia alimenta especulaciones y temores en ambos lados de la frontera.

EE. UU. se asoma al tablero: interés en la energía paraguaya

Para añadir más tensión al tablero geopolítico, Estados Unidos ha manifestado abiertamente su interés en acceder a la energía paraguaya. El senador Marco Rubio, en una visita reciente, expresó su respaldo a posibles inversiones estadounidenses en centros de procesamiento de datos e inteligencia artificial que se abastecerían con electricidad de Itaipú.

Espósito advierte que la energía no es un bien comercial común: "No se puede almacenar como el petróleo o el gas. Requiere regulación, planificación y responsabilidad. Paraguay debe considerar cuidadosamente los impactos de abrir su mercado", subrayó.

Deuda saldada, oportunidades abiertas

Uno de los factores clave que impulsan esta nueva etapa es la cancelación de la deuda de Itaipú, concretada en 2023. Con ese hito alcanzado, la binacional liberó miles de millones de dólares que antes se destinaban al pago de intereses. Esto abre nuevas posibilidades tanto para reducir las tarifas como para reinvertir en infraestructura o desarrollo.

Sin embargo, el resultado final dependerá de las decisiones políticas que se adopten en los próximos meses. Aunque la renegociación está técnicamente abierta, no hay fecha oficial para su culminación. Algunos expertos creen que el acuerdo podría firmarse en agosto, aunque todo depende de la evolución de las relaciones diplomáticas y de los intereses electorales en Brasil.

Paraguay busca su soberanía, Brasil se resiste

La renegociación del Anexo C no es solo un trámite administrativo. Es un momento bisagra en la historia energética de América del Sur. Para Paraguay, representa una oportunidad de ejercer su soberanía plena y obtener una remuneración justa por sus recursos. Para Brasil, es un desafío que amenaza con encarecer la energía y alterar el equilibrio político en un sector clave.

Ambos países están ante una encrucijada. El resultado no solo definirá el futuro de Itaipú, sino también el rumbo de las relaciones bilaterales, el modelo energético regional y el lugar que cada país ocupará en el tablero de la nueva economía digital impulsada por la inteligencia artificial.

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