El virus mandarín y la encrucijada para maestros y alumnos
La pandemia vino y se quedará por un buen tiempo, nos encerró a todos, nos tuvo bajo el toque de queda obligatorio y sin ninguna estrategia para defendernos. Los insumos solicitados por el gobierno para contrarrestar este virus mandarín no han llegado a tiempo, se han tejido un sinfín de cuentos chinos al respecto que, hablar de ellos, sería interminable, como todos los cuentos chinos a los que estamos acostumbrados.
El virus atacó despiadadamente al sector económico, motor del desarrollo del país, lo dejó dolorido, manco y anémico, por donde se lo mire, entre los más golpeados por este virus fueron los microempresarios, los emprendedores y, especialmente el sector gastronómico. El virus atacó los flancos más desprotegidos del gobierno, que sin mediar palabras nos encerró todos con una ley de encierro, violentando los derechos consagrados e inalienables del individuo: La libertad, como bien lo había sentenciado mi querido amigo, John Locke.
Un Ministerio de Salud débil y sin recursos ni infraestructura para enfrentar semejante pandemia, se quedó con los informes cotidianos de las estadísticas de la cantidad de infectados, muertos,sin nexos, con nexos, del exterior, del interior, etc. Se ha creado un cháke colectivo que tuvo su efecto inmediato Eke che memby, oúta ndéve Jasy Jatere”, si no dormía la siesta>, o peor aún, y muy fresca en la memoria de los que nacimos, nos criamos y nos educamos en la dictadura Cháke, mitärerahaha>. En fin, el toque de queda nos despabiló y se activó el espíritu estoico y solidario que nos caracteriza, hoy, le llaman “resiliencia”, un término filosófico revitalizado.
Podría relatar los pormenores con detalles tragicómicos el impacto de esta pandemia, pero el sector más golpeado fue, sin lugar a dudas, el sector educativo. Con la paralización de todo el sistema educativo y los millares de estudiantes a la deriva, padres desesperados, algunos desempleados y sin recursos económicos para sobrevivir el día a día, fueron congelados por medio del decreto nro. 3.442/2020 del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social y Resolución nro. 354/2020 del Ministerio de Educación y Ciencias.
El virus, sabía lo que estaba haciendo. Los maestros y profesores tuvieron que, de la noche a la mañana, digitalmente, y contra su propia voluntad adaptarse al nuevo orden digital. El MEC, como una forma de ponerse a tono, presentó una plataforma digital, con la cual los estudiantes podrían, de alguna manera, seguir las clases en forma virtual. Se han probado varias posibilidades para que los estudiantes no se sientan afectados por la pérdida de clases. Los docentes, asimismo, pudieran aprender a todo trapo cómo grabar un videíto para sus alumnos.
En un estudio realizado por un equipo de una universidad privada local, en 7 (siete) escuelas de la ciudad de Piribebuy, se ha detectado que las herramientas digitales más usadas fueron los vídeos y los chats. Se puede ver también en el gráfico, el bajo porcentaje de uso de la plataforma digital del MEC. Este dato, como muestra, pues el estudio se realizó solamente en la ciudad de Piribebuy, el MEC debería tomar con mucha preocupación estos datos y analizar los motivos por los cuales la plataforma oficial del ministerio no se está utilizando.
Gráfico 1. Herramientas digitales usadas para el desarrollo de las clases no presenciales
Fuente:https://doi.org/10.1590/SciELOPreprints.778
De acuerdo a los datos de la UNESCO, unos 1600 millones de alumnos y cerca de 63 millones de maestros están afectados por la crisis del covid-19 y “Si no se adoptan las medidas urgentes y no se incrementan las inversiones, la crisis del aprendizaje podría convertirse en una catástrofe educativa “, cita textual de un informe reciente de la UNESCO**
A nivel local, ¿cómo estamos?, con una estocada en la garganta, este virus ha desnudado una serie de debilidades del sistema educativo paraguayo, desde infraestructura hasta no saber exactamente qué hacer, y, hasta ahora, no hay decisiones certeras de cómo se encarará el año lectivo 2021. Una última decisión fue tomada hace unas semanas en la que se permite regresar a clases a los estudiantes del tercer año de la media. A estas alturas del campeonato, con el año escolar perdido, sin planes concretos que pueda revertir esta crisis del aprendizaje, la UNESCO tiene razón, en nuestro corral, ya se visibiliza esa “catástrofe educativa”.
En mis artículos anteriores he destacado, mejor dicho, visibilizado, con datos oficiales del MEC, la precaria situación en la cual está nadando nuestro sistema educativo. La capacitación docente en nuestro sistema educativo siempre ha sido parte de los debates en el campo de la educación, los gremios de docentes, desde décadas, exigen más entrenamiento y capacitación para los profesionales de la educación, no está nada mal, pues la vida sigue su ritmo vertiginoso de evolución y, los encargados de la trasmisión de conocimientos, no pueden oxidarse y quedarse en sus ajados apuntes reciclables.
La formación docente, de acuerdo al Plan Nacional de Educación 2024, comprende varias áreas de formación: Profesionalización docente, especializaciones, capacitaciones y actualizaciones. Esta gama de áreas en las cuales el docente puede capacitarse permanentemente les da herramientas necesarias para innovar, aprender nuevos enfoques, nuevas técnicas didácticas y un sinnúmero de posibilidades para lograr esa “autorrealización” y “dignificación”, según el Art. 17 de la ley de Educación y otras normativas oficiales que facultan a las instituciones de formación docente, institutos superiores o universidades.
Es imperativo que el gobierno actual tome los recaudos pertinentes para capacitar a los docentes, así como aconseja la UNESCO, en el uso de las herramientas digitales modernas con el fin de contrarrestar los efectos de la pandemia, pues como lo estamos sintiendo, el virus mandarín creo que se divertirá por un buen tiempo en nuestra región.
*Martín Ramírez Machuca
Doctor en lingüística, lenguas, filosofía, educación y didáctica.
Universidad de Kiel, Alemania.
** https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000374445_spa