EditorialAnálisis

El impacto que nos deja la sequía

13 Abril de 2025
13 Abril de 2025
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Logo institucional. Foto: El Nacional.

Paraguay enfrenta una de las sequías más severas de su historia reciente, con graves consecuencias para el sector agropecuario y la economía nacional. La falta de lluvias ha afectado aproximadamente 2,5 millones de hectáreas de soja, lo que representa el 70% de la superficie cultivada, poniendo en riesgo una cosecha que inicialmente se proyectaba en 11 millones de toneladas.

El impacto de esta sequía no se limita a los grandes productores. Más del 50% de las áreas cultivadas están en manos de pequeños y medianos agricultores, quienes afrontan serias dificultades económicas tras varios años consecutivos de adversidades climáticas. Además, la situación se agrava con la caída en los precios internacionales del grano, lo que reduce aún más los ingresos del sector. Las lluvias registradas en las últimas horas ayudan a la humedad de los suelos, lo que permite a los productores avanzar con el cultivo de la zafriña. Sin embargo, se esperan más precipitaciones para un buen desarrollo.

El ministro de Economía y Finanzas advirtió que las secuelas de esta condición climática repercutirán en el año económico, con un alto impacto en la sostenibilidad de los productores y en los precios para los consumidores. Esto subraya la necesidad urgente de implementar políticas públicas orientadas a la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos. La Organización Meteorológica Mundial destacó en su informe el impacto de la sequía en Paraguay, señalando que el río Paraguay, en Asunción, registró su nivel más bajo en 60 años. Este dato alarmante refleja la gravedad de la situación y la urgencia de adoptar medidas estructurales para enfrentar los desafíos climáticos.

El gobierno, en colaboración con los gremios de producción y la sociedad civil, debe diseñar e implementar estrategias a mediano y largo plazo que incluyan refinanciamiento, seguros agrícolas, sistemas de riego e infraestructura adecuada. Solo a través de una acción coordinada y sostenida se podrá garantizar la resiliencia del sector agropecuario y la estabilidad económica del país.

El Gobierno debe accionar para fortalecer la capacidad de adaptación y mitigación frente a los efectos del cambio climático. La seguridad alimentaria, el bienestar de los productores y la salud económica de la Nación dependen de ello.

La historia reciente demuestra que las respuestas paliativas no son suficientes. Medidas superficiales no repararán el daño estructural que está dejando la sequía en la producción y en la economía rural del país. Si las autoridades competentes no asumen un liderazgo firme con políticas integrales, Paraguay corre el riesgo de consolidarse como un país vulnerable al cambio climático, con una economía rural empobrecida, inseguridad alimentaria creciente y una presión social que podría derivar en crisis políticas.

El futuro inmediato exige planificación, inversión e innovación en el agro. La sequía no es un fenómeno aislado, es una advertencia que no debe ser ignorada, de lo contrario significaría condenar al país a repetir el mismo ciclo de pérdidas y fragilidad. 

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