Nuevamente, se instaló el debate en el ámbito político partidario y legislativo en torno de a quién pertenece la banca de un legislador cuando este renuncia al partido por el que fue electo. Esta discusión no es nueva; sin embargo, no se registra un precedente judicial o electoral determinante que ponga un punto final al respecto.
El senador Orlando Penner recientemente renunció al Partido Patria Querida (PPQ) por supuestas desavenencias con sus excorreligionarios. Sin embargo, el PPQ ahora reclama el curul, argumentando que representa y corresponde a dicha nucleación política.
Este hecho, probablemente quede como uno más de los tantos que ya se han registrado en este periodo legislativo con la renuncia de Javier Vera, alias "Chaqueñito", y Norma Aquino, conocida como “Yami Nal”, ambos exmilitantes de Cruzada Nacional. Los legisladores, posteriormente, oficializaron su afiliación al Partido Colorado.
Patrick Kemper también dejó las filas del Partido Encuentro Nacional y regresó al partido de Gobierno, la ANR.
El caso del senador Eduardo Nakayama también fue motivo de discusión, ya que dejó las carpas del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) para fundar un nuevo partido político.
Y si nos remontamos al caso de los senadores expulsados del Partido Liberal: Dionisio Amarilla, Hermelinda Alvarenga, Noelia Cabrera y Édgar López, todos estos fueron expulsados.
Lo común entre todos estos casos mencionados, se da cuando las autoridades del partido por el cual fueron electos estos parlamentarios, reclaman las bancas y exigen que sean ocupadas por sus respectivos suplentes, es decir, por un militante de ese mismo partido.
De acuerdo a lo manifestado en su momento por cada parlamentario al respecto, aseguran, entre algunos de sus argumentos, que no deberían renunciar a la banca, ya que fueron electos a nivel personal a través de las listas abiertas. Sin embargo, desde los partidos expresan lo contrario.
Mientras que desde la Justicia Electoral no se registra una postura firme, a criterio del asesor del Tribunal Superior de Justicia Electoral (TJSE), Carlos María Ljubetic, las bancas deberían corresponder al partido político y no al legislador, ya que durante la proclamación al parlamentario titular también se proclama al suplente. No obstante, aclaró que la banca es personal, y que no existe impedimento alguno para seguir en el cargo, pero que es una cuestión de ética seguir o no, y recordó que es un valor muy importante para la política.
Este hecho, en varios países de América Latina y de Europa, son calificados como transfuguismo político: "el cambio de ideología y/o partido político por parte de una persona que ha sido seleccionada para ocupar un cargo de elección popular".
Las leyes establecen diferentes sanciones como: la separación temporal o definitiva del cargo, pérdida del registro de candidatura, pérdida de los derechos de ciudadanía por un año, multas e inhabilitación. Así como inhabilitación para volver a postularse por un periodo de tiempo determinado, de acuerdo al estudio divulgado por Observatorio de Reformas Políticas de América Latina, la OEA y otras instituciones.
Si dicha legislación también rigiese en Paraguay, tal vez no se registrarían tantos casos de legisladores que abandonen el partido político por el cual fueron electos por la ciudadanía. De este modo, también la ciudadanía tendrá mayor confianza en sus representantes y fundamentalmente se fortalecerá el sistema democrático.
De no haber división de poderes y pluralidad en la representación política no se establece el equilibrio -necesario- de poderes y menos aún el control interpoderes, presupuestos necesarios para el establecimiento de un modelo político republicano.
Si el Paraguay no recupera la institucionalidad y el marco político previsto en la Constitución Nacional , podríamos estar ante un cambio de modelo político próximamente alejándonos del Republicano.