Se dieron cuenta: canasta básica golpea los bolsillos
En un giro inesperado dentro del discurso económico oficial, el presidente de la República, Santiago Peña, admitió públicamente que productos claves de la canasta familiar como la carne, el tomate, la papa y el locote están con precios "más altos de lo que deberían". El reconocimiento del mandatario rompe con meses de narrativa centrada en una supuesta estabilidad inflacionaria, en la que incluso se llegó a destacar inflación 0 % en ciertos meses.
Peña señaló que el comportamiento del dólar, que actualmente está en su punto más bajo del año, debería haber generado ya una baja sustancial en los precios de muchos productos, especialmente los importados. Sin embargo, eso no ocurrió. Frente a esto, anunció que su gobierno convocará a todos los actores de la cadena productiva y comercial para realizar un sinceramiento de precios —es decir, una revisión transparente de la estructura de costos que permita fijar valores más justos y reales para los consumidores.
El respaldo del ministro Valdovinos: "Los consumidores deberían sentir el beneficio"
El ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, reforzó la postura presidencial al pronunciarse a través de su cuenta oficial en la red social X. "Es muy oportuno el análisis de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) sobre el tipo de cambio. Con una cotización del dólar que ha caído alrededor del 8 % desde su pico, los consumidores deberían sentir este beneficio", escribió.
Valdovinos además compartió un gráfico donde se observa la tendencia descendente del precio del petróleo en el mercado internacional, traducido a guaraníes. A pesar de esa caída, los precios de combustibles como el gasoil y la nafta en el mercado local siguen elevados. "Se están dando condiciones para el ajuste de precios de bienes importados, incluyendo los derivados del petróleo", concluyó el ministro.
La intervención de Valdovinos no es menor. Marca una línea directa desde el Ejecutivo hacia los formadores de precios, quienes siguen apelando a razones cambiarias y logísticas para no trasladar al consumidor las reducciones de costos que sí se ven en otros países.
Supermercados piden a proveedores bajar precios, pero advierten límites
La Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) reaccionó con rapidez al discurso presidencial. Su vicepresidente, Gustavo Lezcano, instó a los proveedores a reducir los precios, especialmente en los rubros importados, señalando que no hay motivos para mantener los precios tan altos cuando el dólar ha bajado.
Lezcano aseguró que los supermercados ya han hecho su parte con promociones y ajustes, pero recordó que su margen de ganancia es fijo y que no tienen control sobre el precio de origen de los productos. Indicó además que los productos de origen nacional han mantenido precios más estables, y que la verdadera presión está en los importados, como aceites, enlatados, lácteos y productos de limpieza.
A esto se suma otra denuncia: Capasu apuntó contra estructuras corruptas dentro del Senave, a quienes responsabilizan por distorsionar el mercado de productos hortícolas a través de controles discrecionales y arbitrariedades que influyen directamente en el precio de frutas y verduras.
La UIP apoya la revisión, pero pide reglas claras y coordinación
La Unión Industrial Paraguaya (UIP), a través de su presidente Enrique Duarte, respaldó la campaña impulsada por el gobierno y sostuvo que la iniciativa de revisar precios debe convertirse en una política pública permanente y no solo en acciones puntuales.
Duarte recordó que ya en 2024 habían acompañado una propuesta de reducción de precios en ciertos rubros, como parte de un acuerdo con Capasu y otros gremios, pero aclaró que para mantener esos ajustes se necesitan reglas estables, previsibilidad y un esfuerzo compartido que involucre también al Estado.
Desde el sector industrial insisten en que muchos costos operativos siguen altos: electricidad, logística interna, trámites aduaneros, y presión tributaria. "Es fácil decir que bajen los precios, pero hay que mirar toda la cadena", señalan.
Importadores se defienden: "No es solo el dólar, hay otros costos que suben"
Los importadores, por su parte, salieron al paso de los cuestionamientos y admitieron que si bien el dólar bajó, eso no es el único factor determinante en los precios. Apuntaron que los fletes internacionales, el seguro de carga, el almacenamiento, los procesos de nacionalización, y otros costos como la seguridad logística y la informalidad local, influyen en la formación del precio final.
Algunos importadores también criticaron la lentitud de ciertos ajustes. Aseguran que cuando el dólar sube, la presión sobre los precios es inmediata, pero cuando baja, existe una "resistencia natural" de los sectores más poderosos de la cadena a reducir márgenes.
Un cruce de acusaciones que deja al consumidor sin respuesta
La tónica general de las declaraciones evidencia que ningún actor está dispuesto a asumir toda la responsabilidad por los precios altos. Los supermercados culpan a los proveedores. Los proveedores a la logística y al contrabando. Los importadores al dólar, pero también a la burocracia y a los fletes. Y el gobierno, ahora, intenta instalar una narrativa de corrección colectiva, sin confrontar directamente a ningún sector en particular.
Mientras tanto, los consumidores siguen pagando precios elevados en productos esenciales, y cada semana perciben que los esfuerzos del Estado no se traducen en una mejora real de su capacidad de compra.




