Lunes negro para el bolsillo: se confirma suba de combustible y gas
La suba de carburantes y del gas doméstico, sumada a un eventual ajuste de la ANDE, presiona la canasta básica y deja sin efecto cualquier alivio que podría traer la baja del dólar.
La suba de carburantes y del gas doméstico, sumada a un eventual ajuste de la ANDE, presiona la canasta básica y deja sin efecto cualquier alivio que podría traer la baja del dólar.
La campaña del Gobierno para bajar precios y acompañar a las familias en las fiestas promete descuentos y combustibles más baratos, pero deja fuera productos esenciales como la carne y ofrece un alivio que, en la práctica, resulta más simbólico que real para los hogares paraguayos.
Con el bolsillo ciudadano al límite y los cortes populares por las nubes, el Senado encara hoy un debate decisivo: imponer un tope a la ganancia del sector cárnico o permitir que el mercado siga marcando el precio de un alimento esencial para la familia paraguaya.
La propuesta pretende dotar al país de una herramienta institucional que permita garantizar mayor claridad en la formación de precios de los bienes básicos.
La propuesta plantea que la variación anual se determine en función del índice que resulte mayor entre el IPC general y el de alimentos, con el objetivo de reflejar mejor el costo de vida de las familias trabajadoras.
El Gobierno reconoció por primera vez que productos como la carne, el tomate, la papa y el locote están más caros de lo que deberían y convocó a toda la cadena productiva a revisar sus costos y fijar precios más realistas. Gremios reaccionaron cruzando acusaciones y sin asumir una responsabilidad clara.
En medio de una creciente ola de inflación alimentaria y críticas por los altos precios de la carne, diputados presentaron un proyecto de ley que obliga a toda la cadena comercial a declarar sus costos, márgenes de ganancia y precios.
Villalba cuestionó con fuerza el diagnóstico optimista de Abed, señalando que el flujo de turistas que vienen a comprar a Ciudad del Este no representa una señal de prosperidad interna, sino una consecuencia de la depreciación del guaraní frente al real brasileño y al peso argentino.
Mientras cientos de miles de paraguayos ganan un salario mínimo ajustado este año en solo G. 100.739 (y van nueve años sin recuperar su poder adquisitivo), los "nepobabies" y parientes de políticos en cargos públicos cobran hasta G. 35 millones mensuales sin mérito, sin concurso y sin preparación. Esta es la cruda realidad.
Mientras los gremios empresariales ligados al mercado de la carne vacuna se pasan la pelota entre sí para justificar la astronómica disparada de los precios de la carne a nivel local en los últimos meses, los platos en las mesas de los paraguayos van siendo sustituidos por alternativas como carne de pollo y cerdo.