Precios récord y stock en mínimos reconfiguran el negocio cárnico
Esta combinación de factores está reconfigurando las estrategias de los productores y la dinámica de las industrias frigoríficas, desplazando el foco del negocio desde la expansión territorial hacia la máxima eficiencia por hectárea.
Tras años de márgenes ajustados, el negocio ganadero muestra señales de una sólida recuperación, aunque persisten desafíos climáticos y regulatorios clave para el cierre del año.
La principal señal que dinamiza el mercado es la firmeza de los precios de la hacienda. Impulsado por una demanda internacional sostenida y una competencia interna feroz, el novillo terminado para faena alcanzó cotizaciones históricas que rondan los US$ 5 por kilo carcasa.
Esta mejora en las pizarras oxigena los flujos de caja de los productores criadores e invernadores. Del mismo modo, el sector industrial mantiene márgenes brutos saludables que promedian los US$ 433 por cabeza.
La única nota de cautela la pone el factor cambiario: la reciente baja en la cotización del dólar a nivel local diluye parcialmente el impacto de estos ingresos récord al momento de cubrir los costos operativos pesificados.
LA ENCRUCIJADA
Faltan desmamantes y se retienen vientres
El reverso de la moneda de los altos precios es la escasez de materia prima. El stock bovino nacional se encuentra en su nivel más bajo de los últimos años, situándose entre 12,7 y 12,8 millones de cabezas.
Esta cifra representa una pérdida cercana al 9% del hato ganadero total en comparación con el último lustro. Sin embargo, los analistas identifican una luz al final del túnel.
Los últimos registros sectoriales revelan una caída significativa en la faena de vaquillas. Esto demuestra que el productor finalmente ha comenzado a retener hembras.
La decisión de no enviar vientres al frigorífico es la primera señal clara de que se inició el proceso de recomposición del rodeo nacional, aunque ello signifique una menor oferta de desmamantes para la reposición en el corto plazo.
REACTIVACIÓN INDUSTRIAL
Pese a que el volumen acumulado de procesamiento en el año arrastra una caída interanual del 24%, la industria frigorífica empezó a pisar el acelerador. El pasado mes de junio cerró como el de mayor actividad del año, al superar las 172.000 cabezas faenadas.
La puja por los animales disponibles se ha intensificado con la entrada de nuevos jugadores y la reactivación de plantas clave, como el Frigorífico Frigonorte (bajo la gestión de La Tropa Beef).
Esto añade presión compradora en un mercado donde Minerva Foods mantiene el liderazgo, al procesar cerca del 38% de la producción nacional.
Desafíos en el horizonte
En el plano administrativo y legal, el segundo semestre está marcado por la integración del registro de Marcas y Señales de Ganado al nuevo Registro Unificado Nacional (RUN).
Este proceso digital obliga a los productores que inscribieron sus marcas en el año 2016 a realizar trámites de reinscripción, un paso indispensable para mantener la trazabilidad y la legalidad en el traslado de sus animales.
VALORES
El novillo roza los US$ 5
Para consolidar esta racha positiva, el sector privado mira de reojo el factor climático. Los pronósticos de frentes de frío extremo obligan a los establecimientos a implementar estrategias de suplementación nutricional crítica, con el objetivo de evitar la pérdida de condición corporal y de peso de los rodeos durante los meses de invierno.
El diagnóstico para la segunda mitad del año es claro: Paraguay produce menos carne en volumen, pero de mayor valor. La ganadería local ha entendido que el camino ya no es crecer en hectáreas, sino producir más terneros por vientre mediante biotecnología y asegurar la calidad que exigen los mercados más competitivos del mundo.
EN CONTEXTO
El balance oficial del primer semestre revela una reconfiguración de los envíos: la menor cantidad de cabezas disponibles produjo una caída en los volúmenes totales, pero el salto en las cotizaciones internacionales actuó como un sólido amortiguador económico para los ingresos del país.
El sector movió US$ 1.158 millones en carne, menudencias y otros subproductos de origen animal, una contracción de apenas el 11,3% frente a las divisas generadas en el mismo período del año pasado.
El volumen embarcado llegó a 267,1 millones de kilogramos exportados entre enero y junio, una reducción del 23,6% en el tonelaje total respecto al año anterior, lo que demuestra la menor disponibilidad de hacienda para faena.
Chile se mantiene, de forma indiscutida, en el primer lugar, con el 33% de los embarques. Israel se consolidó en la segunda posición, con el 17% de participación comercial.
Estados Unidos consolida su reciente apertura y capta el 15% de los envíos, mientras que Taiwán continúa entre los principales aliados, con el 12% del mercado de carne bovina.
SECTOR PORCINO
El sector porcino experimentó un fuerte dinamismo al registrar ingresos por US$ 25,5 millones (8.721 toneladas), con Taiwán absorbiendo un contundente 86% de la carne de cerdo exportada.
Por su parte, el sector avícola mostró un crecimiento exponencial al exportar 4,5 millones de kilogramos por un valor de US$ 7 millones, impulsado principalmente por la demanda de Irak (39%) y Vietnam (16%).