Ni el lomito se salva: el aumento de la carne encarece el clásico de la cocina callejera
La escalada de los precios de la carne vacuna en Paraguay está teniendo un efecto directo en el rubro de la gastronomía popular. Puestos de lomitos y asaditos informan que el corte de la carne se volvió tan costoso que ya no pueden absorber los gastos sin repercutir en sus precios.
Según la Asociación de Lomiteros y Asaditeros del Paraguay, el lomito que se vendía por alrededor de G. 23.000 llegó a los G. 25.000 en promedio, y una hamburguesa pasó de G. 14.000 a G. 16.000, para cubrir los costos de la carne, el pan, las verduras y otros insumos.
Para los comerciantes, la alza no responde a deseo de ganar más, sino a una necesidad imperiosa de mantener la calidad del producto. "Si no ajustamos, trabajamos a pérdida", admiten. Intentan equilibrar precios y fidelidad del cliente, pero reconocen que la demanda ya se resiente: algunas ventas disminuyeron hasta un 60 %.
El problema es más amplio: la carne vacuna acumula incrementos, algunos rubros reportan alzas de hasta el 40 % en el último año. En este contexto, un informe de la Cámara Paraguaya de Supermercados estima que los precios podrían subir otro 15 % en diciembre.
El impacto también se siente en el bolsillo de los consumidores. Los lomitos son parte de la comida rápida más consumida en Asunción y otras ciudades, y cuando suben de precio, afecta a familias, jóvenes y trabajadores con menor poder adquisitivo. Los vendedores advierten que limitar la subida es clave para no perder clientela, pero los costos no ceden.
Desde la óptica del sector gastronómico, el llamado es a una reacción del canal de producción de carne: más oferta, estabilización de precios y políticas de contención. Mientras tanto, los lomiteros ajustan y adaptan sus estrategias para sobrevivir en un entorno cuesta arriba.