"Noche oscura del cuerpo". Poemas de Jorge Eduardo Eielson en selección de Renato Sandoval

En el centenario del nacimiento del artista y poeta peruano Jorge Eduardo Eielson, lo recordamos con estos poemas de una de sus obras más conocidas.

por Renato Sandoval Bacigalupo 28 Julio de 2024
28 Julio de 2024
"Noche oscura del cuerpo". Poemas de Jorge Eduardo Eielson en selección de Renato Sandoval
"Noche oscura del cuerpo". Poemas de Jorge Eduardo Eielson en selección de Renato Sandoval

Cuerpo anterior

El arco iris atraviesa a mi padre y mi madre

Mientras duermes. No están desnudos

Ni los cubre pijama ni sábana alguna

Son más bien una nube

En forma de mujer y hombre entrelazados

Quizás el primer hombre y la primera mujer

Sobre la tierra. El arco iris me sorprende

Viendo como lagartijas entre los intersticios

De sus huesos y mis huesos viendo crecer

Un algodón celeste entre sus cejas

Ya ni se miran ni se abrazan ni se mueven

El arco iris se los lleva nuevamente

Como se lleva mi pensamiento

Mi juventud y mis anteojos.

Cuerpo melancólico

Si el corazón se nubla el corazón

La amapola de carne que adormece

Nuestra vida el brillo del dolor arroja

El cerebro en la sombra y riñones

Hígado intestinos y hasta los mismos labios

La nariz y las orejas se oscurecen

Los pies se vuelven esclavos

De las manos y los ojos se humedecen

El cuerpo entero padece

De una antigua enfermedad violeta

Cuyo nombre es melancolía y cuyo emblema

Es una silla vacía.

Cuerpo mutilado

Cuento los dedos de mis manos y mies pies

Como si fueran uvas o cerezas y los sumo

A mis pesares. Multiplico lágrimas humores

Minuciosas gotas de saliva

En estalactitas tibias y plateadas

Divido uñas y quejidos agrego dientes

Sinsabores luminosos segmentos de alegría

Entre murallas de cabellos y corolas

Que sonríen y que duelen. Todo dispuesto

En cúpulas sombrías en palpitantes atados

De costillas quebradas como si fuera un ciervo

Un animal acorralado y sin caricias

En un círculo de huesos

Y latidos.

Cuerpo en exilio

Tropezando con mis brazos

Mi nariz y mis orejas sigo adelante

Caminando con el páncreas y a veces

Hasta con los pies. Me sale luz de las solapas

Me duele la bragueta y el mundo entero

En una esfera de plomo que me aplasta el corazón

No tengo patria ni corbata

Vivo de espaldas a los astros

Las personas y las cosas me dan miedo

Tan solo escucho el sonido

De un saxofón hundido entre mis huesos

Los tambores silenciosos de mi sexo

Y mi cabeza. Siempre rodeado de espuma

Siempre luchando

Con mis intestinos y mi tristeza

Mi pantalón y mi camisa.

Cuerpo enamorado

Miro mi sexo con ternura

Toco la punta de mi cuerpo enamorado

Y no soy yo que veo sino el otro

El mismo mono milenario

Que se refleja en el remanso y ríe

Amo el espejo en que contemplo

Mi espesa barba y mi tristeza

Mis pantalones grises y la lluvia

Miro mi sexo con ternura

Mi glande puro y mis testículos

Repletos de amargura

Y no soy yo que sufre sino el otro

El mismo mono milenario

Que se refleja en el espejo y llora.

Cuerpo transparente

Completamente azul y despeinado

El corazón y la cabeza entre las nubes

Heme sin mejilla y sin mirada

Con un rayo de luna en el bolsillo

Para vivir

Uso una máscara de carne y hueso

Un cigarrillo y luego una sonrisa

O primero una sonrisa y luego un cigarrillo

Posiblemente encendido

Visto saco y pantalón planchado

Frecuento hoteles amarillos

Nadie me espera ni me conoce ni me mira

Mi cuerpo es humo materia indiferente

Que brilla brilla brilla

Y nunca es nada.

Cuerpo secreto

Levanto una mano

A la altura del ombligo y con la otra

Sostengo el hilo ciego que me lleva

Hacia mí mismo. Penetro en corredores tiernos

Me estrello contra bilis nervios excrementos

Humores negros ante puertas escarlata

Caigo me levanto vuelvo a caer

Me levanto y caigo nuevamente

Ante un muro de latidos

Todo está lleno de luces el laberinto

Es una construcción de carne y hueso

Un animal amurallado bajo el cielo

En cuyo vientre duerme una muchacha

Con una flecha de oro

En el ombligo

Cuerpo de tierra

Todo lo que veo sobre la tierra

Me convence que jamás seré un hombre

Ni una mujer ni una hormiga

Y ni siquiera una persona educada

No me corto el pelo ni la barba

Sino cuando el cielo me lo pide

El cocodrilo es mi hermano querido

Las cucarachas mi única familia

Comparto con la yerba y con el sapo

El amor a la lluvia con la araña el arte

De levantar castillos de saliva

Así avanzo avanzo todavía

Generalmente en cuatro patas

Encima de dos zapatos

O debajo de un sombrero

Cuerpo vestido

Entre un zapato y un guante

Hay corbatas sacos y pantalones

Insolentes hay una glándula amarilla

Que me llena de ternura

Y maravilla

Hay tejidos que sonríen

Y tejidos que sollozan

Hay sabores proteínas y sombreros

Hay millares de luceros

En mis sienes

Y de células oscuras

En mis heces

Hay también pañuelos

Y botones inocentes

Pero sobre todo hay corbatas

Hay corbatas hay corbatas

Cuerpo pasajero

Sentado en una silla

Con los ojos y las manos en pantalla

Veo pasar el río de mi sangre

Hacia la muerte

Venas cartílagos y nervios

Resplandecen tiernamente cuando duermo

Y nada me vuelve más dichoso

Que el fulgor de las estrellas

Encerrado en mis arterias

Pero nada me vuelve más sombrío

Que la luz de un cigarrillo

Cuando pienso en el futuro

Y un remolino de ceniza

Bruscamente desbarata mi sonrisa

Y mi pasado

Cuerpo de papel

Escribo orejas solamente orejas

No sé por qué pero no escribo uñas

Ni corazón ni pestañas

No sé si escribo o si tan solo respiro

Ya no distingo entre el invierno

Y la blancura del papel

Y cuando arroje a la chimenea

Esta página vacía

¿Se quemarán también mis dudas

Mis orejas y mis uñas

Rodarán hechos cenizas

Mi corazón y mis pestañas?

Cuerpo multiplicado

No tengo límites

Mi piel es una puerta abierta

Y mi cerebro una casa vacía

La punta de mis dedos toca fácilmente

El firmamento y el piso de madera

No tengo pies ni cabeza

Mis brazos y mis piernas

Son los brazos y las piernas

De un animal que estornuda

Y que no tiene límites

Si gozo somos todos que gozamos

Aunque no todos gocen

Si lloro somos todos que lloramos

Aunque no todos lloren

Si me siento en una silla

Son millares que se sientan

En su silla

Y si fumo un cigarrillo

El humo llega a las estrellas

La misma película en colores

En la misma sala oscura

Me reúne y me separa de todos

Soy uno solo como todos y como todos

Soy uno solo

Cuerpo dividido

Si la mitad de mi cuerpo sonríe

La otra mitad se llena de tristeza

Y misteriosas escamas de pescado

Suceden a mis cabellos. Sonrío y lloro

Sin saber si son mis brazos

O mis piernas las que lloran o sonríen

Sin saber si es mi cabeza

Mi corazón o mi glande

El que decide mi sonrisa

O mi tristeza. Azul como los peces

Me muevo en aguas turbias o brillantes

Sin preguntarme por qué

Simplemente sollozo

Mientras sonrío y sonrío

Mientras sollozo

Último cuerpo

Cuando el momento llega y llega

Cada día el momento de sentarse humildemente

A defecar y una parte inútil de nosotros

Vuelve a la tierra

Todo parece más sencillo y más cercano

Y hasta la misma luz de la luna

Es un anillo de oro

Que atraviesa el comedor y la cocina

Las estrellas se reúnen en el vientre

Y ya no duelen sino brillan simplemente

Los intestinos vuelven al abismo azul

En donde yacen los caballos

Y el tambor de nuestra infancia

Jorge Eduardo Eielson, Noche oscura del cuerpo, Roma, 1955.

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