Historia

Material de relleno de periódicos paraguayos del siglo XIX: Pequeñas puertas a historias clave

Para los académicos que deseen explorar el Paraguay del siglo XIX desde otra perspectiva, estas escenas resultan de considerable interés. Podemos agradecer a aquellos editores de periódicos que recurrieron al contenido de relleno cuando necesitaban lidiar con espacios vacíos. Echemos un vistazo.
Diario "El progreso" (Asunción), edición del 18 de abril 1873. Archivo

Hace unas semanas, ofrecí a mis lectores algunas pistas sobre el Paraguay de finales del siglo XIX, basándome en los anuncios y avisos que encontré en La Democracia, uno de los periódicos asuncenos más leídos de aquella época. [1] Mi intención era ilustrar lo que los historiadores pueden lograr en su investigación utilizando documentos y fuentes no convencionales. Argumenté que es posible medir el cambio social en el país examinando los vaivenes de la moda, así como las formas en que las élites urbanas presionaron a las clases bajas para que se adaptaran a las nuevas normas. En aquella ocasión, me centré en los anuncios y avisos. Hoy haré algo similar, buscando fragmentos históricos interesantes en el contenido de relleno de los periódicos paraguayos de 1854 a 1900.

Relleno es un término para el contenido que ocupa espacio en una publicación, como una revista, periódico o plataforma en línea, sin proporcionar valor sustancial o profundidad al lector. Menos atractivo y menos relevante, el contenido de relleno se utiliza típicamente para cumplir con los requisitos de la página, equilibrar el diseño visual o llenar los espacios entre piezas más significativas. El contenido de relleno tiende a ofrecer un valor informativo mínimo, ya que no pretende ser el enfoque principal de la publicación ni transmitir perspectivas críticas. Al mismo tiempo, las piezas de relleno tienden a ser más genéricas y menos específicas para el tema de la publicación, lo que las hace aplicables a una gama más amplia de lectores, pero menos atractivas y memorables. A veces son sensacionalistas o jocosas en carácter, pero nunca pretenden ningún grado de seriedad. Las piezas de relleno también pueden tomar la forma de correspondencia breve que ofrece observaciones insultantes o calumniosas de figuras públicas. En general, las piezas de relleno son más cortas y menos sustanciales que los artículos o reportajes más profundos, ocupando un espacio más pequeño dentro de la publicación. Nunca son el atractivo principal de una publicación, desempeñan sólo un papel secundario o terciario en relación con contenidos más atractivos que se alinean mejor con el propósito y la audiencia de la publicación.

Diario Semanario de Avisos y Conocimientos Útiles (Asunción), una de las ediciones de la época. Archivo

Los ejemplos de material de relleno que he seleccionado ofrecen escenas comunes en la televisión actual: crímenes reales, el mal comportamiento de ciertos jóvenes, disputas familiares, borracheras e incluso el amor por los perros mascotas. Si bien sugieren una sociedad compleja -y demasiado humana-, estas escenas rara vez recibieron atención significativa en los periódicos paraguayos, que centraron su cobertura en asuntos políticos, comerciales y de relaciones exteriores. Sin embargo, para citar un cliché bien conocido, más no es necesariamente mejor. Para los académicos que deseen explorar el Paraguay del siglo XIX desde otra perspectiva, estas escenas resultan de considerable interés. Podemos agradecer a aquellos editores de periódicos que recurrieron al contenido de relleno cuando necesitaban lidiar con espacios vacíos. Pero echemos un vistazo.

Perro perdido
Se ha desencaminado de la Fonda del Comercio al lado del mercado una perrita blanca con manchas negras. Llevaba una collera de cadena con las letras —Cónsul Inglés—. Se dará una gratificación a quien la entregue en dicha fonda, o dé noticia de su paradero.
Semanario de Avisos y Conocimientos Útiles, Asunción, 28 de octubre de 1854. 

El Semanario, como es bien sabido, fue el periódico oficial del régimen de Carlos Antonio López y su hijo, responsable de la publicación de documentos y decretos oficiales. Estos últimos solían ser bastante áridos, quizás incluso aburridos, y estaban destinados exclusivamente a funcionarios y altos cargos de la sociedad, personas que necesitaban estar al tanto de la política gubernamental. Artículos de relleno, como esta petición de ayuda para encontrar un perro perdido, rara vez se encuentran en El Semanario.

Diario Cabichuí (Asunción). Archivo

Anteayer 
Una partida de nuestra gente fue de noche a cazar negros. Asaltaron una guardia enemiga por la inmediación del Paso-Canoa; los macacos, como siempre, se echaron a correr espantados como perdices, pero dejando cinco muertos y yendo otros tantos sin rabo. Nuestros bravos tomaron un sargento mal herido, que por el camino se le voló del cuerpo su malgastada existencia. ¡Que la tierra le sea leve como la piedra! ¡Y siga el fandango!
Cabichuí, Paso Pucú,  9 de septiembre de 1867

Las condiciones de la guerra cambiaron el carácter del periodismo en Paraguay. Si bien El Semanario continuó publicándose en su formato habitual bajo el régimen de Francisco Solano López, su cobertura se centró cada vez más en propaganda anti-aliada. Ésta a menudo se manifestaba en jeremiadas insultantes (y a menudo racistas) contra Mitre, Caxias y don Pedro Segundo. Aún más descarados fueron los tres periódicos de la época de la guerra: El Centinela, Cabichuí y Cacique Lambaré, este último compuesto íntegramente en guaraní. Estos periódicos, y en menor medida Estrella (que apareció en el último año de la guerra), no pretendían ser objetivos y elogiaban constantemente la resistencia del mariscal y la valentía de los soldados paraguayos con términos más exagerados. El material de relleno aparecía solo ocasionalmente en estos periódicos. Como excepción, el artículo mencionado en Cabichuí describe una pequeña incursión contra las líneas aliadas con un texto totalmente creíble. Propaganda, sin duda. Absurdo, no. Cabe señalar que a menudo se dejaban copias de los periódicos paraguayos de la época bélica en las trincheras, donde eran descubiertas y disfrutadas por los soldados aliados, quienes, para su crédito, podían reconocer la buena sátira cuando la veían.

Peste
En la calle de Atajo, entre la de Palmas y Estrella, existe un albañal, verdadera laguna inmunda que solo puede compararse con la Estigia de pestilente memoria. Por Dios Sra. Policía le pedimos suprima V. este foco de corrupción, sino aquellos vecinos nos amenazan con emigrar al Chaco.   
El Pueblo, Asunción, 2 de agosto de 1872.

La sociedad de posguerra, como el dios Jano, miraba hacia atrás y hacia adelante a la vez. Aquí, por ejemplo, tenemos el caso de una molestia pública en forma de una alcantarilla abierta, sucia y pestilente. Es urgentemente necesario cementarla antes de que las condiciones sanitarias se compliquen. En este momento, el mariscal López solo lleva dos años en su tumba, pero los paraguayos que lo sobrevivieron exigen la intervención del gobierno. Esta demanda reflejaba los nuevos tiempos, pues, hasta el final de la guerra, era el Estado quien exigía a los ciudadanos, no al revés. Por supuesto, reparar la alcantarilla era una meta ambiciosa, y El Pueblo no ofreció ninguna señal en números posteriores que indicara que el gobierno respondiera a la demanda popular. Y, sin embargo, el hecho de que tal llamado se pudiera expresar de esta manera es una prueba contundente del cambio.

Extracto del diario "El progreso" (Asunción), edición del 18 de abril 1873. Archivo

Borrachera
Nos informan que en Paraguarí una malta de mujeres de mala vida suele emborracharse diariamente, y entonces empiezan a dirigir insulto a algunas familias decentes, que aún no se pudieren retirar de aquel foco de tropelías e insultos; y las autoridades del lugar presencian todo eso impasibles y sin dar la menor providencia.
El Progreso, Asunción, 18 de abril 1873.

Este ejemplo de contenido de relleno es uno de los casos más curiosos que he logrado localizar. Por un lado, describe una situación que no ocurre en Asunción, sino en el pueblo de Paraguarí, en el interior del país, y que rara vez recibió cobertura. Por otro lado, ofrece un claro ejemplo de conflicto de clases, donde las élites rurales se quejan de no recibir el respeto que les corresponde, y donde las clases bajas solo ofrecen descaro y vanidad. Por otro lado, muestra cómo ciertos paraguayos consideran el establecimiento de un orden más democrático como un permiso para entregarse a las conductas más abiertamente licenciosas (observé lo mismo en los meses posteriores a la caída de la dictadura stronista). [2] Por último, en este episodio, vemos a las mujeres del campo paraguayo representadas no como las virtuosas areguanas [3], dispuestas a sacrificar sus vidas por la patria, sino como prostitutas comunes a quienes la policía se niega a controlar. Realmente hay muchas historias en este pequeño fragmento de relleno.

Atentado en Tacuatí
El jefe político de aquel partido, don Pascual Torres, fue acometido últimamente por una gruesa partida de vecinos, estropeándole bárbaramente y sometiéndole a una rigurosa prisión en el cepo.  A los dos días lo sacaron, y maniatándole fuertemente lo aseguraron al mismo tiempo al caballo con varias vueltas de una larga cuerda, y con la mirada hacia atrás lo condujeron hasta la villa de San Pedro, distante veintiséis leguas del lugar del suceso, a entregarlo al comandante Rojas. Más o menos de iguales tropelías fue víctima el interino don Alejandro Chávez, en ausencia de aquel, el cual también maniatado hizo el viaje a pie todo el trayecto de las veintiséis leguas. Queda ahora a autoridad respectiva tomar las medidas convenientes sobre el particular. Como quiera que sea, la autoridad local, buena o mala, no es regular se la trate así tan bruscamente. Si es mala y culpable, el vecindario tiene el derecho de quejarse ante el superior para reprimir y cortar los abusos. Téngase presente que estos hechos importan un grave delito de sedición que por la ley penal tiene un rigoroso castigo.
La Democracia, Asunción, 19 de mayo de 1881.

Este texto de relleno argumenta un punto clave: que los funcionarios gubernamentales merecen respeto incluso cuando llevan vidas poco ejemplares. El hecho de que tal punto fuera necesario en 1881 ilustra que Paraguay, a diferencia de Argentina, Guatemala y, sobre todo, México, aún no había construido un sistema político ordenado. Algunos podrían argumentar que este proceso ya estaba avanzado para el segundo año del gobierno de Bernardino Caballero, pero otros seguramente discreparían.

Asesinato
Se nos dice que por el tren de anoche debe haber llegado a esta capital un individuo que había asesinado bárbaramente a una prima hermana suya en Villa Rica, en la semana pasada. El cadáver de la víctima fue encontrado dos días después de consumado el crimen en una pequeña isla, con varias contusiones en el cuerpo y completamente degollado. El interés que le guió al asesino para acabar con la vida de la prima fue, según se nos dice, el de quedarse solo con los bienes que en común les pertenece, pero la suerte quiso que fuera descubierto, a pesar de los esfuerzos hechos por alejar se sí toda clase de sospecha que pudiera comprometerlo. Caiga sobre él el peso de la ley.
El Orden, Asunción, 30 de julio de 1885.

Este relleno tiene todos los elementos de una historia de crímenes reales: un asesinato particularmente cruel con el cadáver abandonado en un lugar aislado, celos entre familiares y la promesa de justicia al final del día. La gente se siente atraída por estos eventos por diversas razones, como la fascinación por el lado oscuro de la psique humana, el interés por comprender el peligro y un deseo aparentemente innato de cierre o venganza. Es fácil imaginar a los miembros de una familia paraguaya promedio sentados a la mesa para debatir los hechos de este caso, el "quién", el "qué", el "cuándo" y el "dónde", seguidos de un sentimiento compartido de superioridad, convencidos de que nunca caerían tan bajo.

Personal
Al viejo Teodoro Chacón.
Mal haces, viejo caduco y deschavetado, en insultarme, porque yo puedo hablarte de bigamia y ladronicios, como tú lo sabes.
Tú no podrás decirme que me han llevado preso alguna vez por robar documentos del Ministerio de Relaciones Exteriores, ni que me he casado por segunda vez viviendo mi primera legítima mujer. Y si yo no he cometido estos delitos e inmoralidades, ¿Por qué me insultas? ¡Ah! ¡Viejo deslenguado y calumniador! ¡Que tu lengua viperina quede unida a tu paladar y caigas bajo el paso de tantas infamias!
Vicente F. Espínola
La Democracia, Asunción, 22 de septiembre de 1888.

Diario La Democracia, una de las ediciones de la época. Archivo

Es raro que los editores permitan que las veleidades de una disputa personal se manifiesten en las páginas de sus periódicos. Sin embargo, cuando esto ocurre, la redacción puede adoptar un tono bastante virulento o picante. En la mayoría de los casos, los editores deben tener presentes las implicaciones de las leyes de difamación o, al menos, preguntarse si el carácter provocativo de tales declaraciones insultantes justifica el esfuerzo de publicarlas. Dicho esto, a veces ocurre que los propios editores desean insultar a personajes y adoptan seudónimos para lograrlo. Desconocemos qué motivó al señor Espínola en este caso, pero periódicamente vemos correspondencia insultante que se hace pasar por relleno. Con las redes sociales actuales, es exasperantemente común.

Menores
El gerente del Tramway a Villa Morra ha entregado al jefe político los menores Cipriano Díaz y Lorenzo Valdez, por robo de bolsas. Pasaron al Defensor de Menores.
El Independiente, Asunción, 2 de diciembre de 1891.

El contenido de relleno solía dedicarse a la cobertura de delitos menores, como ilustra el artículo anterior. Además de denunciar la delincuencia juvenil, insinúa la posibilidad de una reforma humanitaria, presentando así al gobierno como una fuerza progresista. Su tono general es optimista.

El cadáver encontrado
Dícese que el Fiscal del Crimen ha sido avisado a tiempo respecto al cadáver encontrado en el departamento de Capiatá, y que inmediatamente iba a intervenir en la averiguación del autor o autores del crimen, cuando unos denunciadores le pidieron una espera de algunos días más para facilitarle datos [roto] sobre los presuntos autores y que muy pronto es probable se descubrirá el hecho delictuoso, sin perjuicio de que en todo caso se tendría que iniciar la acción criminal.
La Democracia, Asunción, 21 de febrero de 1895.

Este último ejemplo de contenido de relleno sugiere que la justicia triunfará al final, ofreciendo así una idea optimista de la ley. Ningún paraguayo culto en 1895 podría haberlo creído: la evidencia de corrupción y abuso de poder era simplemente abrumadora. Por otro lado, podríamos afirmar que el gobierno de aquella época al menos buscaba algún tipo de reforma significativa, para que la decencia social y la prosperidad pudieran finalmente prevalecer. Si este objetivo idealizado era más realista de lo que normalmente presumimos, entonces sugiere que nuevas interpretaciones históricas de Paraguay eran necesarias incluso a finales del siglo XIX. De una pequeña bellota puede nacer un roble gigante, y de material de relleno aparentemente intrascendente puede formarse una historia completamente nueva.

 

Notas

[1]  Ver "Una mirada a la cambiante ciudad de Asunción en los avisos de La Democracia (1898-1900)".  El Nacional Cultura (Asunción), 27 de julio de 2025. 

[2]  Thomas Whigham, "Mirando hacia 1988: los múltiples desafíos de la democracia en Paraguay (y en muchos otros lugares)", ABC Color, Asunción, 7 de agosto de 2022. Ver también Thomas Whigham (2022), Unos tesoritos del baúl. Anécdotas históricas y reflexiones ambiguas de la realidad paraguaya, Asunción: Intercontinental Editora, pp. 283-287.

[3]  De Areguá.

 

* Thomas Whigham es profesor emérito de la Universidad de Georgia.