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La pesca milagrosa

Osvaldo Salerno emplea los títulos de sus obras con pequeñas trampas, como lo hace, en general, con el propio planteamiento de tales obras. Los títulos tienen un sentido parergonal: no forman parte directa de la obra, pero se cuelan en sus significaciones, intervienen directa o subrepticiamente en cada propuesta.

Ticio Escobar
por Ticio Escobar 29 Marzo de 2026
29 Marzo de 2026
Osvaldo Salerno, "La pesca milagrosa".
Osvaldo Salerno, "La pesca milagrosa". Cortesía

A veces, el artista emplea la enunciación "sin título" a guisa de título, como si el carácter innominado formara parte del concepto mismo. Otras, trabaja literalmente el título asumiendo con ironía la obviedad; desorientando, así, mediante referencias directas, extrañas en una obra llena de filos, argucias y sutilezas. En ciertas ocasiones emplea arbitrariamente nombres de alcance indescifrable. En este caso, el título La pesca milagrosa no se refiere a la parábola narrada en los Evangelios de Lucas (5, 1-11) y Juan (21, 1-14), sino que parte de la pura afinidad formal entre la red nombrada en la narración bíblica y la presentada en la obra. Difícilmente Salerno emplearía una parábola; ni siquiera la figura de las redes es usada como metáfora; sólo actúa por casual comparación, sin anular la diferencia entre ambos utensilios. Forzando el límite del lenguaje, el artista tiende a moverse fuera del circuito retórico; más que representar objetos, busca presentarlos o, al menos, re-presentarlos. En eso consiste el juego perverso de la ironía.   

Esta obra presenta una red de pesca, de las usadas para atrapar peces en grandes cantidades. Suspendida a poca distancia del suelo, la gran malla contiene cerca de veinte maletas de cuero natural de suela. Son valijas austeras, privadas de adornos de metales, repujado o marroquinería. Corresponden a un modelo fabricado en Paraguay (Ypacaraí y Luque básicamente) entre las décadas de los años 30 y 50. Este desfase cronológico dota a las piezas de un estatuto incierto: han perdido actualidad, pero no ocasional presencia; carecen del aura que nimba las antigüedades, pero conservan cierta ambigua distancia en el tiempo por donde se cuelan figuras de épocas más o menos cercanas. 

Osvaldo Salerno, "La pesca milagrosa".
Osvaldo Salerno, La pesca milagrosa. Cortesía

Las maletas están cargadas con espuma de poliuretano que, al expandirse, las hinchan e insinúan que las mismas guardan partes de cadáveres, deformados por el agua donde habrían estado sumergidos. Las asociaciones que despiertan estas imágenes tampoco se basan en recursos retóricos: citan figuras macabras de thrillers neo-noir o pesadillescas en la línea de David Lynch; sobre ese trasfondo oscuro sugieren desgracias de nuestra historia reciente o de nuestro presente vinculadas con cuerpos de ahogados, rescatados o no. Como toda obra consistente, esta dispara significados más allá de su propio concepto; en lo inmediato resulta casi inevitable relacionarla con terribles casos de ahogamiento ocurridos últimamente en la ciudad [1]. Pero en el contexto del trabajo de Salerno, los significados de esta obra, nunca definitivos, apuntan más lejos, en el tiempo y en la dimensión social de la tragedia.

La Operación Cóndor tiene una fuerte presencia en el imaginario del artista, que trabajó en varias ocasiones este nefasto suceso [2]. Durante su vigencia, incontables presos políticos fueron arrojados desde aviones (en los llamados "vuelos de la muerte") a las aguas de mares, ríos o lagos. Esta obra también permite imaginar el acto de recoger esos cuerpos que nunca fueron recuperados. Lo hace en el contexto de una estrategia ficticia de Salerno que invoca la reparación simbólica de hechos aciagos; como si el arte pudiera "redimir" la historia (en el sentido de Benjamin) corrigiendo sus crímenes mediante el trabajo político de la memoria. 

Osvaldo Salerno, "La pesca milagrosa".
Osvaldo Salerno, La pesca milagrosa.Cortesía

Esta obra no se refiere, como queda dicho, a la parábola bíblica. Pero la capacidad del arte de vincular las formas más distantes permite cruzar la imagen del milagro cristiano de la pesca con la figura de la redención benjaminiana. Salerno impugna firmemente la Operación Cóndor, pero lo hace no sólo denunciando sus atrocidades, sino, sobre todo, memorándolas en clave política. Convocándolas al presente para que sirvan de principio de tiempos diferentes, ojalá mejores. Y aunque esta coyuntura parezca hoy inasequible, es responsabilidad ética del arte imaginar, al menos, la posibilidad de un milagro laico. 

 

Notas

[1] El pésimo sistema de desagüe pluvial de Asunción hace que los furiosos raudales originados por las lluvias arrastren, en ocasiones, a ciudadanos cuyos cadáveres son encontrados con demora y muy distantes del lugar del siniestro.

[2] Esta operación, articuladora de la represión política y el terrorismo de Estado en la región, se firmó en 1975 en Santiago de Chile entre las dictaduras militares de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay. Fue instrumento de innumerables casos de tortura, exilio, muerte y desaparición de opositores políticos o considerados tales. 

 

Nota de edición: La obra a la que se refiere el texto es parte de la muestra individual de Osvaldo Salerno titulada "Lo intempestivo", actualmente habilitada en galería Fábrica, Asunción.  

 

* Ticio Escobar es crítico de arte, curador, docente y gestor cultural. Fue presidente de la sección paraguaya de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA Paraguay), director de Cultura de la Municipalidad de Asunción y ministro de la Secretaría Nacional de Cultura. Es director del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro.     

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