CulturaNarrativa histórica contemporánea

El poder colonial bajo la lupa de la ficción

La novela "Hernandarias", de Irina Ráfols, presenta con nitidez el encuentro conflictivo entre culturas que se dio en la época colonial, ese entramado vivo de tensiones, contradicciones y aspiraciones.

Javier Viveros
por Javier Viveros 25 Mayo de 2025
25 Mayo de 2025
Tapa de "Hernandarias" de Irina Ráfols. Editorial El Lector, 2025.
Tapa de "Hernandarias" de Irina Ráfols. Editorial El Lector, 2025. Cortesía

Tras cinco años de investigación, Irina Ráfols entregó a la imprenta su novela Hernandarias, que se inscribe en el ámbito de la narrativa histórica contemporánea del Paraguay. Ese rigor, inherente al abordaje histórico, desemboca en una ficción cuidadosamente tramada, en la que se amalgaman la fidelidad a la historia y la más fértil imaginación creadora.

La figura central de la obra es Hernando Arias de Saavedra, conocido como Hernandarias, primer gobernador criollo del Río de la Plata. Articulando la novela sobre este personaje, la autora emprende una exploración crítica del orden colonial y sus tensiones internas. Aunque se trata estrictamente de una novela histórica, Ráfols logra una polifonía narrativa que alterna voces, registros y géneros, fusionando con agilidad el relato histórico, la novela de aventuras, el alegato político y la pintura de época. Merece subrayarse la fuerte construcción visual de la obra: las escenas poseen una clara proyección cinematográfica, con diálogos dinámicos y un encadenamiento de secuencias que propician un avance sostenido de la trama.

El estilo narrativo empleado se caracteriza por una prosa ágil y accesible, sin renunciar por ello a fulguraciones poéticas inesperadas. La ambientación se sitúa principalmente en la región de las misiones jesuíticas, y permite al lector adentrarse en un periodo histórico marcado a fuego por el conflicto cultural, la voraz expansión colonial y las disputas por el poder territorial y simbólico. La división en capítulos breves —un acierto estructural— favorece la tensión narrativa y, paralelamente, permite una dosificación eficaz de la información que se va proporcionando al lector. Mediante el uso de ocasionales analepsis, el narrador omnisciente completa el trasfondo de los acontecimientos. Un rasgo recurrente en la producción narrativa de la autora es el uso del humor, que también se manifiesta en diversos pasajes de esta novela, como aquel en que irrumpe en escena un caballo de madera, en claro guiño al homérico Odiseo, fecundo en ardides. Este recurso revela la creatividad lúdica de la autora, sin fracturar en modo alguno la coherencia de su universo narrativo.

Entre los ejes temáticos de la novela pueden mencionarse el choque cultural y la colonización, la justicia en el ámbito colonial, la religión y su papel en la expansión imperial, la yerba mate como objeto de disputa, el liderazgo político y la ética del poder. La construcción de los personajes es uno de los logros más relevantes de la obra. Lejos de representar figuras estereotipadas, Ráfols elabora caracteres verosímiles, matizados y humanamente complejos. Hernandarias se configura como un sujeto de convicciones firmes, capaz de ejercer autoridad con determinación, aunque no exento de aristas autoritarias. Su carisma, su temperamento atrabiliario, su vanidad y su sentido de justicia configuran una figura fascinante y ambigua. Lo acompañan otros personajes importantes en el relato: los padres jesuitas Marcial y Francisco; los soldados Juan, Rodrigo y Nucio; Eráxai, el rebelde guaycurú; el neófito guaraní Angirũ; y el hermano Miguel. Cada uno de ellos representa una tensión del periodo: la espiritualidad y la violencia, la resistencia y la sumisión, la imposición cultural y la fascinación mutua entre conquistadores y conquistados. Los integrantes de la Compañía de Jesús son representados como actores ambivalentes, comprometidos con la evangelización, pero interesados también en la lógica del poder. Por su parte, los pueblos originarios reciben un tratamiento plural: desde los guaraníes integrados a las misiones hasta los guaycurúes, que conforman la resistencia ante la imposición foránea. Los soldados, encomenderos y bandeirantes encarnan diferentes facetas del sistema colonial, revelando su carácter heterogéneo y conflictivo.

La novela Hernandarias, una obra de ficción histórica de alto vuelo literario y gran ambición narrativa, recupera una figura clave del periodo colonial. En este trabajo literario, la autora consigue lo que la mejor ficción histórica debería lograr siempre: no ilustrar el pasado como si fuera un museo de cera, sino dinamitar sus certezas para dejar al descubierto sus zonas grises. Ráfols elude la glorificación y la condena simplista. Se acerca al Hernandarias humano, en sus virtudes y defectos, lo presenta como un hombre marcado por su tiempo, por el ansia de orden y control, por su deseo de trascendencia en medio de sus limitaciones políticas y afectivas. Hernandarias es una novela que se inscribe con mérito propio entre la mejor narrativa histórica contemporánea de nuestro país.

 

* Javier Viveros es magíster en Lengua y Literatura Hispanoamericana por la Universidad Nacional de Asunción y doctorando en Letras por la Pontificia Universidad Católica Argentina. Ha escrito novela, poesía, teatro e historieta. Es miembro de número de la Academia Paraguaya de la Lengua Española y académico correspondiente de la Real Academia Española. Es ministro de la Secretaría de Políticas Lingüísticas.

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