El caso del pasquín no identificado. Algunas conjeturas sobre vituperios al Doctor Francia

Thomas Whigham
por Thomas Whigham 25 Agosto de 2024
25 Agosto de 2024
El caso del pasquín no identificado. Algunas conjeturas sobre vituperios al Doctor Francia
El caso del pasquín no identificado. Algunas conjeturas sobre vituperios al Doctor Francia

Una de las frustraciones más comunes que enfrentamos los investigadores en el curso de nuestra labor es el documento independiente y no identificado. Cada vez que descubrimos tales materiales, nos sentimos desconcertados. El documento puede ser claramente significativo, pero en ausencia de contexto, difícilmente podemos medir el grado de importancia. A menudo no sabemos de dónde procede, por lo que solo podemos adivinar los sesgos que sustentan su composición.

Gracias al trabajo de los catalogadores, nuestras conjeturas ganan algo de peso. Recuerdo durante la década de 1980 cuando Aníbal Solís, el entonces paleógrafo del Archivo Nacional de Asunción, pasó varios meses creando una catalogación preliminar de la Sección Judicial-Criminal del archivo. Antes de esa época, la sección no tenía catálogo ni índice. Por lo tanto, los historiadores del Paraguay tienen una deuda sustancial con Solís y sus asociados, quienes al menos nos han dado un principio organizativo a partir del cual trabajar.

Pero ¿qué pasa con los documentos no identificados? En una carpeta que Solís quizás haya identificado como “Caso de abigeato. Hiaty, 1807”, podríamos descubrir un trozo de papel suelto que contiene una correspondencia incompleta dirigida a algún paraguayo desde Buenos Aires en 1852. ¿Cómo llegó allí? ¿Por accidente? ¿Qué haríamos con eso?

Incluso si, en sentido estricto, no es posible ninguna identificación o procedencia, los historiadores podrían encontrar algún valor en dicho documento. Y hay una multitud de estas notas, cartas, informes, etc., documentos no identificados en todos los archivos en los que he trabajado. Algunos de ellos probablemente no tengan ningún valor; otros tienen un valor considerable, incluso si el investigador necesariamente debe entregarse a la especulación.

Deseo presentar hoy uno de estos documentos ante el público paraguayo. Lo encontré en la biblioteca Washburn Norlands en Livermore Falls, Maine, Estados Unidos. Este es el archivo familiar de Charles Ames Washburn que, como saben los lectores, fue ministro estadounidense en Asunción durante el periodo inicial de la Guerra de la Triple Alianza. La Washburn Norlands es un depósito muy rico de documentos y otros materiales, pero, lamentablemente, no tiene índice, catálogo ni forma de explicar ciertas cuestiones contextuales.

Aquí, en este caso, tenemos un documento sin firmar, pero claramente escrito por un paraguayo mucho antes de la guerra, que ofrece un crudo pasquín [1] o poema letrado, pero algo tosco, contra la persona del Dr. Francia. La caligrafía parece derivar de la década de 1830, y algunos de los insultos que contiene tendrían poco sentido si hubieran sido utilizados en un periodo posterior. Aunque la calidad del pasquinado es bastante inferior, hasta vulgar en ciertos puntos, su autor ciertamente conoció los estándares literarios de su época. Pudo haber sido un clérigo, porque su lenguaje parece casi homilético y lleno de alusiones religiosas. Está claro que no era un opositor liberal del régimen de Francia, sino que está fundamentalmente ofendido por el “ateísmo” del Dictador Supremo.

Estas, por supuesto, son meras impresiones. Los lectores deben sentirse libres de estar en desacuerdo. Entonces, aquí está mi especulación sobre este pasquín: fue escrito, como digo, en vida del doctor Francia; probablemente lo hizo un exiliado paraguayo residente en Buenos Aires (que, seguramente, habría sido fusilado si hubiera vivido en Paraguay en ese momento); y fue obtenido por el ministro Washburn a través de un amigo o algún conocido. Probablemente, eso sea todo lo que podemos deducir de la procedencia y el carácter de este documento. Pero tal vez me equivoque.

José Gaspar Rodríguez de Francia. Retrato. Cortesía
José Gaspar Rodríguez de Francia. Retrato. Cortesía

Coloquemos este curioso pasquín ante los lectores de hoy y veamos qué piensan:

“[roto] embustero, plebeyo, el más canalla Paulista de cuantos se vieron y verán en la tierra y en el infierno, el nunca bien ponderado hijo de p... José Gaspar Francia, quien solo hizo en su infame Gobierno, el bien de asesinar los templos, los sacerdotes, a los particulares, a los militares, los edificios de la Ciudad, y en razón de loco malo últimamente la pegó hasta con las pobres vacas.

1.

Grandísimo muletón

canalla, vil, indecente

cobarde el más excelente

y refinado ladrón;

Sin patria, sin religión

embustero el más cochino

el más infame asesino,

malo y loco sin igual;

dime, bárbaro infernal

¿Cuál es ahora tu destino?

2.

Viejo puerco farolero

que por guapo te tuviste,

¿Con quién diablos te batistes

para creer que eres guerrero?

Habla viejo batatero

descendiente de Plutón

desde ese sucio agüerón

en donde por tontos vicios

Dios por sus secretos juicios

te la arrojado, ¡mal ladrón!

3.

Dime, bárbaro inhumano,

que lo fuiste en realidad

¿qué bien y felicidad

has labrado con tu mano?

No es posible que en lo humano

haya fuera como vos,

ni en el tigre más atroz

se encuentra comparación

porque fue tu corazón

infinito en lo feroz.

4.

De alguna raza infernal

debías de proceder

porque no hubo ni ha de haber

en la historia natural

ni pintado un animal

de tu especie y condición;

y fue tu menor pasión

el robar hasta los templos

de tan buena inclinación.

5.

Mal haya la hora y el día

el momento y el instante

en que a bestia semejante

tal burra le pariría,

maldita sea tu cría

y siempre maldita sea

permita Dios que se vea

arrojada a los infiernos

y en los volcanes eternos

extinguida tu ralea.

6.

Allí has de aprender, malvado,

a conocer la justicia,

allí tu infame malicia

hará que desesperado

vivas, y que condicionado

por siempre, no más [roto]

los demonios que te den

guasca de noche y de día

por su parte y por la mía

como tú has dicho también.

7.

Si cada arena del mar

mil infiernos se volvieran

todos ellos nada fueron

para haberte de quemar

pero no lo has de fumar

del flojo, que te aseguro,

por mi parte te lo juro

constante rogara Dios

que a nadie mejor que a vos

sin piedad te fajen duro.

8.

Rogaré constantemente

y siempre le pido y le ruego

que en vivo y activo fuego

te consuma eternamente

que te haga constantemente

sufrir en cada momento

a un tiempo, todo el tormento

que a hombre, niño y mujer

hiciste tu padecer

bruto, vil, y avariento.

9.

Mas vamos doblando la hoja

siquiera por un instante

no son que en adelante

la memoria que es tan floja

no dije la historia caja

dejando una circunstancia

que es de grave importancia

y esencial a nuestra historia

es decir, si en la gloria

¿estará el piadoso Francia?

10.

Sucumbe este infame ateo

porque otra cosa no era

sin que ni de broma hiciera

ni de obra ni de deseo

ni un viaje si un meneo

de cristiano este criminal;

luego es claro y natural

sí a la de nos atenemos

que a Francia no lo tenemos

en la Corte Celestial.

11.

Pruebo la consecuencia

sin la menor dilación

con esta proposición

que está llena de evidencia;

él que no hace penitencia

por su culpa a su pecado

si se mueve en este estado

es de fe que va al infierno

a sufrir un fuego eterno

que Dios tiene decretado.

12.

Luego Francia se amoló

con su capa o su capote

que de grama o de picote

de repente se zampó

no hay remedio se c...

ya está bien asegurado;

Lucifer se lo ha llevado

con elástico y

el basto y [roto]

que gastaba este malvado.

13.

Ojalá que hubiera sido

ochenta años más atrás

para que esta varabas

nunca hubiera vertido

la sangre que ha conseguir

sin piedad y mi clemencia

a la mayor inocencia

sin más provecho ni fruto

que resultarla a este bruto

una pura complacencia.

14.

Yo no sé por qué quería

la Divina Providencia

tolerar la pestilencia

de esta plaga o porquería.

El pueblo ya no podía

sufrir esa inhumanidad

y hasta tuvo la crueldad

este viejo hijo de p...

de matarle con cicuta

al Obispo ¡qué impiedad!

15.

No es esta una falsedad

ni tampoco un testimonio

que me cargue ahora el demonio

si lo dicho no es verdad.

y hallando con realidad,

tan inicuo proceder.

Como se ha visto tener

a este gran cochino viejo

en su conducta y manejo

no se ha visto ni ha de ver.

16.

Fue un oficio verdadero

indagar de noche y día

que pobre el que tenía

algún poco de dinero

este fue todo su número

y sola su ocupación,

le sirvió de diversión

quitar la vida a cualquiera

sin que para esto hubiera

ni justicia ni razón.

17.

Yo no sé en lo que ha pensado

el Cura o el Sacerdote

que le dio a este monigote

la sepultura en sagrado

a un impío que ha negado

de Dios hasta la existencia

con la mayor insolencia

permitirle aquel lugar

es lo mismo que insultar

a Dios con irreverencia.

El sexto y el séptimo pie es preciso que Uds. se acostumbren a decirlos a modo de oración como lo hago yo, pues diariamente entre mis oraciones repito estas dos décimas por ser mi punto conseguir lo que con ellas se suplica.

 

Nota

[1] Comentario satírico breve y generalmente anónimo en prosa o verso que ridiculiza a un líder contemporáneo o un acontecimiento nacional.

 

Nota de edición: La reproducción de las expresiones consignadas en el documento citado por el autor de este artículo es de su exclusiva responsabilidad.

 

* Thomas Whigham es profesor emérito de la Universidad de Georgia, Estados Unidos.

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