CulturaEfemérides

Andrés Barbero, gran benefactor del Paraguay

En febrero de 1951 fallecía en la ciudad de Asunción el doctor Andrés Camilo Barbero Crosa, uno de los más distinguidos paraguayos por la inmensa labor que desarrolló a lo largo de sus 74 años de vida.

Hérib Caballero Campos
por Hérib Caballero Campos 8 Febrero de 2026
8 Febrero de 2026
Andrés Barbero.
Andrés Barbero. Cortesía

Andrés Barbero fue un destacado hijo del tiempo en que vivió, hijo de padres inmigrantes italianos llegados al país luego de la tremenda Guerra Guasu, estudiante del Colegio Nacional -en el que se destacó y al que pronto regresaría como profesor de Química-, convencido de que la ciencia era el camino hacia el progreso. Estudió luego Medicina en la Universidad Nacional de Asunción con una notoria trayectoria posterior en lo profesional. 

Sus primeros años

Juan Barbero y Carolina Crosa formaron un hogar en Asunción, lugar donde se conocieron a pesar de que ambos eran oriundos de Piamonte, Italia. Don Juan, junto con sus hermanos, se dedicó a la construcción, labor en la que se destacó, y luego, con el incremento de la fortuna personal, invirtió en la producción ganadera.

Andrés José Camilo fue el tercer hijo del matrimonio. Nació en Asunción el 28 de julio de 1877. Aprendió las primeras letras bajo la dirección de su madre, luego fue inscripto en la escuela particular regenteada por Eugenio Bertoin. Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de Asunción obteniendo el bachillerato a los 18 años. En 1896 se inscribió en la Escuela de Farmacia de la Universidad Nacional, pues la carrera de Medicina, pese a haber sido creada, no se encontraba en funcionamiento. Se graduó en 1898. Al año siguiente se habilitó la Facultad de Medicina, donde se graduó en 1903 con el diploma número 1 de Doctor en Medicina y Cirugía. Su tesis doctoral se tituló Rayos X y sus aplicaciones a la Medicina.

Siendo aún estudiante de Medicina fue designado para dirigir la Oficina Química Municipal. En 1900 trabajó como preparador en el Instituto Nacional de Microbiología bajo la dirección del doctor Elmassian. A la par, enseñaba Química y Física en el Colegio Nacional, institución en la que dirigía también su Museo de Historia Natural. En 1905 fue designado como Decano de la Facultad de Medicina, y unos años después se desempeñó como miembro del Consejo Nacional de Educación, que era el encargado de asesorar en materia de Educación. 

Una vida de servicio público

En 1917 asumió el cargo de director del Departamento de Higiene y Asistencia Pública, Allí su labor fue incesante. Se organizó el Hospital de Caridad como Hospital Nacional, se creó el Hospital Regional de San Pedro, y se organizaron misiones médicas a los yerbales para atender la salud de los trabajadores de las empresas extractivas. Al año siguiente de asumir el cargo le tocó combatir la pandemia de Gripe Española. Su gestión fue reconocida por el gobierno y la sociedad paraguaya, pues con los escasos recursos con los que se contaba organizó la atención médica de la población enferma. 

En 1919 fundó la Cruz Roja Paraguaya, que organizó con sus fondos personales y algunas colectas que se realizaban periódicamente. Asumió el cargo de director, y el lema que dio a la institución fue "La higiene y la sanidad social en tiempos de paz". La Cruz Roja Paraguaya fue aceptada por la Cruz Roja Internacional en 1922, año en el que demostró su valía en la terrible guerra civil que enfrentó al gobierno con el autodenominado ejército constitucional. El edificio y todo lo que conllevó la construcción de la Cruz Roja fue responsabilidad del doctor Barbero. 

Reconocimiento otorgado por la Colectividad italiana en Paraguay  por su labor durante la Pandemia de Gripe Española. Cortesía
Reconocimiento otorgado por la Colectividad italiana en Paraguay por su labor durante la Pandemia de Gripe Española. Cortesía

El 10 de septiembre de 1920 fue designado intendente municipal de Asunción. Durante su gestión se dedicó a mejorar los accesos a la ciudad, así como también a la higiene de los mercados, además de reconstruir el matadero de La Tablada, entre otras acciones. Dejó el cargo el 1 de diciembre de 1921, algunas semanas luego de la crisis política que concluyó con la renuncia del presidente Manuel Gondra.

Mientras se desempeñaba como intendente municipal encabezó la fundación de la Sociedad Científica del Paraguay, cuya primera asamblea lo designó como su primer presidente, cargo que ejercería hasta su muerte. La Sociedad publicó en junio de 1921 el primer ejemplar de su revista, que estaba bajo la dirección del doctor Barbero. El 21 de junio de 1929 fue inaugurado el Museo Etnográfico e Histórico Natural de la Sociedad Científica del Paraguay.

Portada del primer número de la Revista de la Sociedad Científica del Paraguay, dirigida por Andrés Barbero. Cortesía
Portada del primer número de la Revista de la Sociedad Científica del Paraguay, dirigida por Andrés Barbero. Cortesía

La convición del doctor Andrés Barbero de que el camino para el progreso y bienestar del país pasaba por la difusión de la ciencia se materializó en la fundación de la Sociedad Científica del Paraguay junto a destacados científicos como Luis Migone, Emilio Hassler, Guillermo Tell Bertoni, Bruno Guggiari, Pedro Rodríguez y Manuel Domínguez, entre otros. 

Durante el gobierno de Félix Paiva (1937-1938) ejerció como ministro de Economía. Al frente de dicha cartera de Estado inició las tratativas para mejorar las razas ganaderas con la cooperación uruguaya; así mismo, estableció cátedras ambulantes para instruir a los agricultores en el uso de técnicas más modernas y eficientes de cultivo. 

El ministro de Economía Andrés Barbero con unas damas en la visita a la colonia  La Colmena. Archivo de la Casa Barbero.
El ministro de Economía Andrés Barbero con unas damas en la visita a la colonia La Colmena. Archivo de la Casa Barbero.

Concluida su gestión al frente del Ministerio de Economía, se dedicó de lleno a la Cruz Roja Paraguaya y a la Sociedad Científica del Paraguay, pero su deseo de ejercer la filantropía no descansó y desde la Cruz Roja Paraguaya, con el Ministerio de Salud Pública, fundó en 1939 la Escuela de Visitadoras Sociales, que luego se convertiría en la Escuela de Trabajo Social. En 1942 el doctor Andrés Barbero, junto a otros destacados intelectuales, fundó la Asociación Indigenista del Paraguay. 

Su labor filantrópica se combinada con el fomento de las ciencias; en ese sentido, siempre estaba abierto a colaborar en la promoción de las mismas, es así que participó en la Fundación del Instituto de Investigaciones Históricas (hoy Academia Paraguaya de la Historia) en 1937.

Su fallecimiento 

El historiador Carlos Gómez Florentín relata el final de los días de Andrés Barbero: 

"...llegó a sus últimos días con la misma vitalidad que lo había caracterizado a lo largo de su vida. Su ritmo de vida mantuvo la intensidad trabajando en sus múltiples obras filantrópicas a la par que se dedicaba a incrementar la fortuna familiar.
Una tarde estuvo conversando con su colaborador Livio Zazzi sobre los problemas administrativos de sus emprendimientos. A las siete de la tarde partió hacia su casa, siempre dejando temas pendientes y con preocupaciones para arrancar el siguiente día con la misma convicción de todos los días. Apenas llegado a su casa sufrió un inesperado ataque. Había pasado apenas media hora de su despedida.
Barbero sufrió un accidente cerebro-vascular que le generó una hemiplejía. Con la mitad del cuerpo paralizado, yacía postrado en la cama por primera vez en su larga y prolífica vida. Siguió hablando, pero ya enfrentando visibles dificultades que imposibilitaban una comunicación fluida."

Falleció el 14 de febrero de 1951, reconocido por todos como un gran paraguayo que contribuyó indiscutiblemente al desarrollo de las ciencias, la asistencia pública y la cultura en el Paraguay. 

Legado 

Es indudable el gran legado del doctor Andrés Barbero en diferentes ámbitos de la vida del país. Varias de las instituciones que fundó siguen hasta hoy en día manteniendo sus objetivos fundacionales en busca de un beneficio para la sociedad paraguaya. 

Como ningún otro paraguayo, Andrés Barbero contribuyó de su propio pecunio a sostener dichas instituciones hasta el día de la fecha, instituciones sin fines de lucro que buscan el beneficio público mediante la difusión de la ciencia y la atención a los menos favorecidos, entre otras varias actividades.

 

* Hérib Caballero Campos es historiador, actual presidente de la Sociedad Científica del Paraguay.

Últimas noticias