Entrevista

Superbacteria expone deuda de Salud Pública: Reclaman mayor investigación y acceso a medicina adecuada

La confirmación científica de la circulación en Paraguay de cepas resistentes de Staphylococcus aureus no solo representa un avance para la ciencia nacional. También vuelve a poner bajo la lupa una vieja debilidad del sistema sanitario: la escasa investigación epidemiológica, la necesidad de fortalecer los laboratorios y la planificación de medicamentos frente a infecciones cada vez más resistentes.

Para el pediatra Robert Núñez, el hallazgo debe servir como una advertencia antes de que el problema se vuelva aún mayor.

La reciente confirmación de la circulación en Paraguay de cepas de Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), conocida popularmente como "superbacteria", abre un debate que va mucho más allá del hallazgo científico. Si bien los investigadores aclararon que no se trata de una bacteria nueva ni de una emergencia sanitaria, el estudio constituye la primera caracterización genómica realizada en el país y aporta información que puede ser determinante para la toma de decisiones en materia de salud pública.

Para el médico pediatra y director del Policlínico Municipal de Asunción, Robert Núñez, el principal valor de este trabajo radica en que demuestra la importancia de producir conocimiento dentro del país y convertir la investigación en una herramienta permanente para prevenir problemas sanitarios.

"A mí me parece excelente que se investigue ya en el país. Estoy muy contento de que se haya hecho una investigación sobre el estafilococo aureus meticilino resistente", sostuvo, en entrevista con El Nacional.

El especialista considera que el estudio debe ser interpretado como un llamado de atención para fortalecer la vigilancia epidemiológica y dejar de reaccionar únicamente cuando los problemas ya están instalados.

Un hallazgo que obliga a mirar más allá de la bacteria

Núñez explicó que el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina existe desde hace años y que históricamente estuvo asociado a infecciones intrahospitalarias. Sin embargo, la investigación revela un cambio que merece atención.

"Antes era una bacteria que atacaba más en los hospitales. Ahora este estudio nos dice que está atacando más a nivel de la comunidad y puede atacar más todavía porque aprendió a resistir a los antibióticos."

Aclaró que el objetivo no es generar temor.

"No era tampoco para alarmarnos, pero sí tenemos que tener en cuenta que se puede prevenir el avance de este tipo de bacterias."

Para el médico, precisamente ahí aparece el verdadero desafío para las autoridades sanitarias: utilizar la evidencia científica para anticiparse al comportamiento de enfermedades y microorganismos antes de que representen un problema mayor.

Investigación: una herramienta que debe ocupar un lugar central

Durante la entrevista, Núñez insistió en que la investigación no debe quedar limitada a las universidades o a grupos científicos aislados, sino convertirse en un componente permanente de la política sanitaria.

Según explicó, el Ministerio de Salud tiene la responsabilidad de ejercer la rectoría del sistema y utilizar la información generada por laboratorios y servicios especializados para orientar estrategias de prevención, vigilancia y tratamiento.

Recordó que los servicios de bacteriología cumplen un papel fundamental porque permiten identificar qué bacterias circulan, cuáles son las más frecuentes y, sobre todo, a qué antibióticos continúan siendo sensibles.

"Esa información sirve para saber qué bacteria hay más predominantemente en el país y cuáles son resistentes."

El especialista sostuvo que generar estadísticas permanentes permitiría planificar mejor las respuestas sanitarias y evitar que el sistema actúe únicamente cuando las infecciones ya se encuentran ampliamente distribuidas.

"Los grandes países hacen investigación y por eso mejoran su salud. Nosotros siempre estamos atrasados. Siempre se instala una enfermedad y ahí recién reaccionamos."

La resistencia bacteriana también se alimenta de la automedicación

El médico explicó que una de las principales causas del crecimiento de bacterias resistentes es el uso inadecuado de antibióticos.

"La bacteria aprende del antibiótico, muta y el día de mañana ya no le hace efecto."

Esa resistencia obliga a utilizar medicamentos progresivamente más complejos.

"Tenés que cambiar a un antibiótico más caro y más fuerte."

Añadió que el problema comienza muchas veces dentro de los propios hogares.

"Sobra el antibiótico en la heladera o en alguna tira y la gente le encaja nomás. Con el tiempo se forma una resistencia."

Núñez recordó además que la mayoría de las infecciones respiratorias no requieren antibióticos.

"Acá el 99% de las infecciones son virales."

Por eso insistió en que ningún antibiótico debe consumirse sin diagnóstico médico.

El lavado de manos sigue siendo la mejor medicina

Aunque el avance tecnológico ha permitido desarrollar antibióticos cada vez más sofisticados, el especialista afirmó que la medida preventiva más eficaz continúa siendo una de las más simples.

"Cuando la gente piensa cómo evitar infecciones, piensa en súper medicamentos. No. El lavado de manos."

Indicó que una adecuada higiene reduce considerablemente la transmisión de microorganismos tanto en hospitales como en la comunidad y constituye una herramienta mucho más efectiva de lo que habitualmente se cree.

Cuando los antibióticos comunes dejan de funcionar

La resistencia bacteriana también tiene consecuencias económicas.

Durante la entrevista fue consultado sobre el caso de una paciente paraguaya que necesitó daptomicina, un antibiótico de última generación que debió buscar fuera del país.

Núñez explicó que este tipo de medicamentos se reserva para infecciones extremadamente resistentes.

"Es un antibiótico de ultra última generación."

Añadió que esos tratamientos aparecen únicamente cuando las opciones habituales ya no son efectivas.

"Evidentemente la bacteria resistió tanto que tiene que hacerse ese antibiótico únicamente porque a eso va a reaccionar."

Explicó que, habitualmente, medicamentos como la vancomicina constituyen una de las principales alternativas disponibles, pero cuando la resistencia continúa aumentando es necesario recurrir a fármacos mucho más específicos, complejos y costosos.

Para el médico, conocer con precisión cuáles bacterias circulan y cómo responden a cada medicamento resulta fundamental para orientar tanto los tratamientos como la planificación de los insumos que requiere el sistema sanitario.

La salud no puede seguir reaccionando tarde

Más allá del caso puntual de la superbacteria, Robert Núñez considera que el mayor desafío consiste en fortalecer la capacidad del sistema sanitario para producir conocimiento, prevenir y planificar.

A su criterio, invertir en investigación epidemiológica, fortalecer los laboratorios, consolidar la vigilancia bacteriológica y promover el uso racional de antibióticos son pasos indispensables para evitar que la resistencia antimicrobiana siga creciendo.

"La salud es lo más importante. Si vos no tenés salud, no tenés nada."

Y concluyó con una reflexión que trasciende el caso de una sola bacteria y apunta a una discusión de fondo sobre las prioridades del país.

"No se invierte en salud y ese es el problema que tenemos."