Cuestionamiento

Samaniego sobre la economía: "Paraguay crece, pero los paraguayos no"

La senadora colorada disidente Lilian Samaniego criticó duramente las políticas económicas del presidente Santiago Peña, advirtiendo que el crecimiento macroeconómico del país no se traduce en bienestar para la ciudadanía. Pese a la inflación negativa y la caída del dólar, los precios de la canasta básica continúan elevados, lo que, según la legisladora, evidencia el fracaso del modelo económico actual.
Senadora Lilian Samaniego. Archivo.

Durante sus últimas apariciones públicas y reuniones partidarias, la senadora Lilian Samaniego, líder del movimiento Causa Republicana, lanzó un mensaje claro al Gobierno: la estabilidad macroeconómica que exhibe el Ministerio de Economía y el Banco Central no se refleja en la vida diaria de los paraguayos.

"Paraguay crece, pero los paraguayos no", repitió la legisladora, cuestionando que los logros económicos del Gobierno se midan por cifras que poco tienen que ver con la realidad cotidiana de la población.

En sus recorridos por el interior del país, Samaniego aseguró que la gente le habla de "salarios que no alcanzan", "falta de oportunidades laborales" y "servicios públicos cada vez más precarios". Según dijo, el discurso del crecimiento y la estabilidad "no tiene sentido si la microeconomía sigue en crisis".

La desconexión entre los números y la vida real

El reclamo de Samaniego cobra fuerza en un contexto económico paradójico. El Banco Central del Paraguay informó que la inflación de septiembre fue de -0,1 %, una variación negativa que, en teoría, debería traducirse en un alivio de los precios al consumidor.

Sin embargo, los productos de la canasta básica —alimentos, lácteos, verduras y carnes— siguen con valores elevados. Los precios de los combustibles bajaron ligeramente, pero sin impacto significativo en los costos de transporte o en la logística comercial.

La senadora resaltó que "los economistas del Gobierno se concentran en la macroeconomía, pero descuidan la economía real de la gente". Aseguró que los indicadores que se publican cada mes "no alcanzan en el bolsillo del paraguayo" y advirtió que "el modelo actual beneficia solo a unos pocos".

El dólar cae, pero los precios no

Otro punto que Samaniego puso sobre la mesa es la caída del dólar. La moneda estadounidense se depreció fuertemente frente al guaraní y cerró septiembre en torno a los 7.000 PYG, su nivel más bajo en casi dos años.

En teoría, la apreciación del guaraní debía abaratar los productos importados, pero eso no ocurrió. "Si el dólar baja, la gente espera que los precios también bajen. Pero no pasa nada. Eso demuestra que hay una desconexión entre los indicadores y la economía del pueblo", señalaron fuentes cercanas a la senadora.

Economistas consultados por medios locales coincidieron en que la baja del dólar podría afectar la competitividad exportadora, pero también reconocieron que el consumidor promedio no percibe ningún beneficio directo de esa apreciación cambiaria.

"El salario mínimo no alcanza"

En declaraciones reproducidas por varios medios, Samaniego aseguró que en cada visita que realiza al interior del país la queja es la misma: el salario mínimo no alcanza. "La gente hace malabares para llegar a fin de mes, algunos tienen que hacer dos o tres trabajos para sobrevivir. Esa es la verdadera economía del Paraguay", expresó.

Para la senadora, el Gobierno perdió contacto con las necesidades reales de la ciudadanía y se limita a presentar informes llenos de gráficos y porcentajes que poco significan para la mayoría de los hogares. "La macroeconomía puede estar bien, pero el pueblo no lo está", resumió.

Desigualdad y malestar social

El contraste entre los indicadores oficiales y la percepción ciudadana genera un creciente malestar social. Mientras los reportes del Banco Central y del Ministerio de Economía destacan un país estable, en la calle se siente otra realidad: sueldos estancados, precios que no bajan y oportunidades laborales escasas.

Samaniego advierte que este desfasaje puede tener consecuencias políticas. "Cuando la gente no siente que las cifras se traduzcan en su bienestar, pierde confianza en las instituciones y en quienes las dirigen", sostuvo.

La dirigente colorada, una de las principales voces críticas de la ANR, llamó al Gobierno a cambiar el enfoque y priorizar medidas que apunten a la microeconomía: fortalecimiento de pequeñas empresas, mejores salarios y políticas sociales efectivas.