El nombre de Ramírez había comenzado a circular como una de las principales alternativas para ocupar la representación diplomática en Washington, luego de que Gustavo Leite decidiera dejar la embajada y regresar a su banca en la Cámara de Senadores tras once meses de gestión.
La eventual salida del canciller también había generado especulaciones sobre una posible reorganización dentro del gabinete de Santiago Peña. En ese escenario, el actual asesor jurídico de la Presidencia, Roberto Moreno, aparecía como uno de los candidatos para asumir la conducción de la política exterior.
Moreno integra habitualmente las delegaciones oficiales que acompañan al presidente en sus viajes internacionales y ya había sido mencionado anteriormente como posible reemplazante de Ramírez, cuando el Gobierno impulsó la candidatura del canciller para la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos. Esa postulación finalmente fue retirada al no reunir el respaldo necesario.
Sin embargo, la posibilidad de un cambio en la Cancillería quedó descartada. Ramírez continuará en su cargo y la designación del próximo embajador ante Estados Unidos seguirá pendiente.
La relación entre Ramírez y Leite había atravesado un momento de tensión en abril pasado, cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores convocó al entonces embajador para expresarle su disconformidad por declaraciones realizadas en medios de comunicación.
En aquella ocasión, Leite afirmó que durante la administración de Horacio Cartes no existía "ni olor a coima", una expresión interpretada como una crítica indirecta al actual Gobierno. También había cuestionado al entonces ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, por utilizar el concepto de "economía de guerra" para describir la situación financiera del Estado.
Con la continuidad de Ramírez confirmada, el Ejecutivo deberá evaluar otras opciones para cubrir una de las representaciones diplomáticas más relevantes para la política exterior paraguaya.