Otro año más sin rastros de Edelio Morínigo, Félix Urbieta y Óscar Denis
Al acercarse el final del 2025, Paraguay enfrenta un balance preocupante en materia de seguridad: los casos de secuestros prolongados continúan abiertos y sin resolución. Los nombres de Edelio Morínigo, Félix Urbieta y Óscar Denis se mantienen como símbolos de esta crisis, ya que no hay rastros de sus restos ni pistas sobre su paradero, pese a los años transcurridos.
Morínigo, suboficial de la Policía Nacional, fue secuestrado en julio de 2014 por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Urbieta, ganadero de Horqueta, desapareció en octubre de 2016, mientras que Denis, exvicepresidente de Paraguay, fue privado de su libertad en septiembre de 2020. A más de una década del primer secuestro, otro año más termina sin rastros de sus paraderos.
El Estado ha implementado distintas medidas para avanzar en la búsqueda: este año se incrementó la recompensa por información útil a G. 7.000 millones, se incorporaron tecnologías de escaneo para zonas rurales de difícil acceso y se mantuvieron operativos de seguridad coordinados por el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI). Sin embargo, los resultados concretos siguen siendo limitados.
Las familias de los secuestrados han intensificado sus reclamos, exigiendo acciones concretas en lugar de promesas, y denunciando que la falta de avances genera frustración y dolor prolongado.
Diversos sectores sociales y políticos han cuestionado la eficacia de las instituciones y la coordinación con las fuerzas de seguridad frente a grupos armados como el EPP, destacando el impacto en la percepción de inseguridad en el país.
El cierre del 2025 deja un panorama incompleto y doloroso, marcado por la ausencia de rastros de los secuestrados. Para el próximo año, la sociedad y las autoridades enfrentan el desafío de traducir recursos, incentivos y esfuerzos en resultados efectivos, que permitan esclarecer estos casos, garantizar justicia y reforzar la seguridad en las comunidades afectadas.