Lo que parecía un simple acto simbólico se convirtió en un hecho inesperado que despertó la emoción de los pobladores, quienes presenciaron cómo la antigua máquina recuperaba vida tras años de quietud.
El momento fue descrito por los vecinos como mágico: el humo, el sonido característico y el lento avance del tren trajeron recuerdos de una época en que el ferrocarril era parte inseparable de la vida cotidiana. Para los más jóvenes, fue la oportunidad de ver por primera vez en movimiento a la emblemática locomotora, considerada patrimonio histórico de la ciudad.