Anexo C postergado

Itaipú en pausa hasta el 2026, mientras Brasil gana tiempo

La renegociación del Anexo C del Tratado de Itaipú sigue sin avances. Medios brasileños señalan que la definición recién llegará en 2026, mientras el gobierno de Santiago Peña mantiene suspendidas las conversaciones tras el escándalo de espionaje. Expertos advierten que la indefinición beneficia a Brasil y deja a Paraguay perdiendo recursos y soberanía energética cada mes que pasa.
Represa de Itaipú Binacional. Foto: Gentileza.

El diario brasileño Gazeta do Povo informó que la revisión del Anexo C se resolvería recién en 2026. La postergación coincide con los intereses de sectores en Brasil que presionan por reducir drásticamente la tarifa de Itaipú, incluso hasta la mitad de su valor actual. Con esta decisión, Brasil asegura energía estable y barata, mientras la mesa de negociación queda cerrada hasta nuevo aviso.

El espionaje que paralizó las conversaciones

En abril de este año Paraguay suspendió las tratativas luego de que se confirmara que, durante el gobierno de Jair Bolsonaro y parte del mandato de Lula, la inteligencia brasileña espió a las autoridades paraguayas para conocer sus estrategias. A pesar de que Brasil reconoció parcialmente los hechos y aseguró que el espionaje cesó en 2023, no hubo una aclaración oficial completa. Santiago Peña se ampara en ese silencio para justificar la falta de avances.

Medio año de parálisis y pérdidas para Paraguay

Desde abril, las negociaciones permanecen congeladas. En este tiempo, Paraguay sigue vendiendo su excedente bajo acuerdos transitorios que mantienen la tarifa en torno a 16 a 19 dólares por kilovatio/mes. Para los especialistas, la situación deja a Brasil en una posición ventajosa y le resta capacidad de maniobra a Paraguay, que deja pasar la oportunidad de renegociar tras el pago de la deuda histórica de Itaipú en 2023.

Lo que está en juego en el Anexo C

El Anexo C define las bases financieras de Itaipú: la tarifa, los gastos reconocidos, los ingresos y el uso de los fondos socioambientales. También condiciona el acceso de Paraguay al mercado brasileño para vender directamente su excedente de energía a partir de 2027. Con el debate congelado, no existen reglas claras sobre cómo se implementará esa apertura ni cómo se distribuirán los recursos.

Una política exterior debilitada

La postergación hasta 2026 alimenta las críticas contra la política exterior de Santiago Peña. Analistas señalan que Paraguay perdió la iniciativa y cede terreno frente a un Brasil que gana tiempo y consolida su posición. Mientras tanto, la indefinición deja a la vista una política energética sin estrategia y un país que sigue cediendo recursos sin aprovechar el fin de la deuda para fortalecer su soberanía.