Análisis

Fitch: El salto al grado de inversión exige un Estado moderno, eficiente y predecible

La agencia Fitch Ratings mejoró la perspectiva de Paraguay de "estable" a "positiva", ratificando la calificación BB+, pero el economista Daniel Correa advierte que el país aún debe superar cuellos de botella estructurales para alcanzar el grado de inversión. La calificadora reconoce estabilidad macroeconómica y disciplina fiscal, pero señala rezagos en capital humano, caja fiscal y desarrollo social.
Poder Ejecutivo.

El último informe de la agencia Fitch Ratings trajo una señal alentadora para la economía paraguaya. Si bien la calificación soberana del país se mantiene en BB+, el cambio de perspectiva a "positiva" ubica a Paraguay a un paso del anhelado grado de inversión, una meta que el Gobierno busca alcanzar desde hace años.

Para el economista Daniel Correa, el anuncio representa "una buena noticia dentro de la hoja de ruta económica del país", aunque insistió en que se trata de una etapa intermedia y no de una meta cumplida. "Este cambio de perspectiva nos posiciona de manera favorable en la visión de Fitch, pero todavía falta consolidar los fundamentos estructurales que nos permitan una mejora definitiva en la calificación", sostuvo.

Estabilidad reconocida, pero con condiciones

Correa explicó que Fitch realizó una evaluación tanto cuantitativa como cualitativa. En el primer caso, valoró la estabilidad del crecimiento económico, especialmente la diversificación productiva, que permitió reducir la dependencia del sector agrícola, históricamente vulnerable a factores climáticos.

"En los últimos años, Paraguay ha mostrado una capacidad de crecimiento más equilibrada, no tan sujeta a los vaivenes del clima o de un solo rubro. Eso es clave y fue reconocido positivamente", destacó.

Sin embargo, en los aspectos cualitativos, la calificadora advirtió sobre riesgos fiscales y sociales que podrían frenar el avance hacia el grado de inversión. Fitch valoró los esfuerzos del Gobierno por converger hacia una disciplina fiscal sostenible, pero subrayó la necesidad de implementar reformas de largo plazo, como la modernización de la caja fiscal y el fortalecimiento del mercado de valores.

"Esos son temas que requieren tiempo y compromiso político. No se corrigen de la noche a la mañana, pero son imprescindibles para sostener la confianza internacional y la estabilidad macro", remarcó Correa.

La macro crece, pero la micro sigue rezagada

Uno de los puntos más críticos de la entrevista con el economista fue la falta de efecto derrame del crecimiento económico hacia los ingresos de la población.

Correa explicó que, aunque Fitch reconoce la buena performance macroeconómica, esa estabilidad no se traduce todavía en bienestar ciudadano. "Podemos tener crecimiento, diversificación y estabilidad fiscal, pero si eso no termina generando empleo ni mejorando los ingresos, difícilmente puede considerarse desarrollo", afirmó.

Según detalló, los ingresos medios en Paraguay no han crecido al mismo ritmo del PIB, lo que indica una brecha estructural entre los indicadores macroeconómicos y la realidad de los hogares. "Hay sectores que sí se benefician del crecimiento, pero la mayoría no. Eso se traduce en una pérdida de poder adquisitivo y en una sensación general de estancamiento", añadió.

El economista también alertó sobre el aumento sostenido de la canasta básica, en particular de los alimentos, que degrada los ingresos de los sectores más vulnerables. "Aun cuando la gente consigue trabajo o mejora sus ingresos, el costo de vida se los lleva. Eso muestra que el crecimiento macro no basta por sí solo", expresó.

El capital humano, un cuello de botella estructural

Para Fitch y para los analistas locales, uno de los mayores desafíos de Paraguay es el capital humano. Correa fue categórico al respecto: "Hay una parte importante de la población que no logra capturar los beneficios del crecimiento porque no cuenta con educación ni formación suficiente para acceder a empleos de calidad".

El economista recordó que el desarrollo sostenible no se construye solo con estabilidad macroeconómica, sino con igualdad de oportunidades y acceso a servicios públicos básicos. "Si la gente no tiene salud ni educación de calidad, aunque mejore su ingreso nominal, ese ingreso se degrada por los gastos de bolsillo. En el fondo, no mejora su bienestar", explicó.

Correa señaló que el país necesita una estrategia a mediano y largo plazo para elevar la productividad y la competitividad, vinculada a la mejora del sistema educativo y a la inserción laboral de los jóvenes. "El desafío del capital humano no se resuelve en un periodo de gobierno. Requiere continuidad, inversión y políticas coherentes", advirtió.

Reformas pendientes para consolidar la credibilidad

Consultado sobre las prioridades inmediatas, Correa fue enfático: "Lo principal es consolidar lo que hoy tenemos y evitar retrocesos. Paraguay no puede darse el lujo de romper su estabilidad fiscal ni su reputación ante los mercados".

En ese sentido, mencionó tres ejes que considera fundamentales para que el país alcance el grado de inversión:

  1. La reforma de la caja fiscal, que asegure la sostenibilidad del sistema previsional y evite presiones sobre el gasto público.
  2. El desarrollo del mercado de valores, que permita nuevas fuentes de financiamiento para el Estado y el sector privado.
  3. La mejora del capital humano y la formalización laboral, como condiciones para que la diversificación económica genere empleo de calidad.

"El desafío ahora es lograr que esa diversificación le toque realmente a la gente. Que se traduzca en más empleo formal, mejores salarios y oportunidades para los jóvenes", expresó.

El desafío político y social de sostener el crecimiento

Correa advirtió finalmente que la estabilidad económica no debe ser vista como un punto de llegada, sino como una base para el desarrollo. "Podemos alcanzar el grado de inversión, pero si la economía no se vuelve más inclusiva, ese logro será puramente técnico", señaló.

También resaltó el papel que debe jugar el presupuesto público, orientando los recursos hacia programas sociales que consoliden los avances macroeconómicos. "El Estado tiene que asegurar que los beneficios lleguen a los sectores más vulnerables. Sin cohesión social, no hay estabilidad duradera", apuntó.

El economista se mostró optimista, pero con cautela: "Si seguimos con la misma línea de responsabilidad fiscal y aprovechamos el impulso de esta mejora de perspectiva, Paraguay puede obtener el grado de inversión en los próximos años. Pero debemos entender que no basta con cumplir indicadores; hay que traducirlos en bienestar para la gente".