Capturado en Bolivia

El llamativo cuadro donde aparece Marset y otros detalles del operativo

Entre los elementos que más llamó la atención de los investigadores figura un cuadro decorativo en el que Marset aparecía retratado junto a conocidos capos del narcotráfico y personajes emblemáticos del crimen organizado.
Un cuadro con "El Chapo" y Tony Montana: las curiosidades halladas tras la captura de Marset. Foto: El Deber.

La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, no solo puso fin a años de búsqueda internacional, sino que también dejó al descubierto una serie de detalles llamativos sobre el lugar donde se ocultaba el considerado uno de los criminales más buscados de la región. El operativo policial permitió intervenir una residencia donde el prófugo llevaba una vida marcada por el lujo y por símbolos asociados al mundo del narcotráfico.

Entre los elementos que más llamó la atención de los investigadores figura un cuadro decorativo en el que Marset aparecía retratado junto a conocidos capos del narcotráfico y personajes emblemáticos del crimen organizado. En la pintura se lo ve acompañado por el mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán, el boliviano Roberto Suárez, conocido como el "rey de la cocaína", y el ficticio Tony Montana, protagonista de la película Scarface.

El cuadro estaba ubicado en una especie de garaje o área recreativa dentro de la vivienda allanada. En ese espacio también se hallaron mesas de billar, refrigeradores y varios vehículos de alta gama, reflejando el nivel de vida que llevaba el líder del llamado Primer Cártel Uruguayo, organización señalada por coordinar envíos de cocaína hacia Europa y otros mercados.

Marset fue capturado durante un operativo realizado en la madrugada del 13 de marzo en el barrio Las Palmas de Santa Cruz, en el que participaron fuerzas antidrogas bolivianas con apoyo de inteligencia internacional. El procedimiento se desarrolló sin enfrentamientos y culminó con la detención del narcotraficante junto a otras personas presuntamente vinculadas a su estructura.

El uruguayo llevaba más de tres años prófugo y era buscado por autoridades de varios países por narcotráfico y lavado de dinero. Su nombre también apareció en investigaciones del crimen organizado en Paraguay, especialmente en la causa A Ultranza, que desmanteló parte de su red y lo vinculó con estructuras del narcotráfico regional.

La imagen del cuadro encontrado en su refugio terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más comentados tras la captura. Para los investigadores, el retrato no solo refleja el imaginario que rodeaba al fugitivo, sino también la construcción de una identidad asociada a figuras icónicas del narcotráfico y del cine que, durante años, alimentaron el mito alrededor de su figura.