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¿Ecos de Nepal?: Impunidad en Paraguay es una bomba de tiempo, advierte Filártiga

La revuelta ciudadana en Nepal, con incendios en sedes del poder y un régimen puesto en jaque, reavivó el debate sobre los límites del hartazgo social. En Paraguay, el politólogo Camilo Filártiga advierte que la corrupción, la desigualdad y la precariedad conforman una bomba de tiempo que podría desencadenar una crisis profunda.

14 Septiembre de 2025
14 Septiembre de 2025
Analista político Camilo Filártiga no cree que la violencia es el camino pero reconoce que las injusticias son una bomba de tiempo.
Analista político Camilo Filártiga no cree que la violencia es el camino pero reconoce que las injusticias son una bomba de tiempo. Web.

La revuelta de Nepal, con edificios del Ejecutivo y del Parlamento ardiendo y un país entero en las calles, volvió a poner en debate los límites del hartazgo social. La ciudadanía se levantó contra una dictadura comunista sostenida en privilegios, corrupción y lujos, mientras la mayoría sobrevivía en condiciones de miseria.

En Paraguay, la pregunta inevitable es si algo parecido podría ocurrir aquí. El analista político Camilo Filártiga Callizo no cree que la violencia sea la salida, pero advierte que las condiciones que se acumulan en nuestro país constituyen una verdadera bomba de tiempo.

Vaso colmado

Para Filártiga, existen factores semejantes entre Nepal y Paraguay. El detonante en el país asiático fue la censura a las redes sociales, que se sumó a un vaso ya colmado por desigualdad y privilegios.

"Indudablemente hay fenómenos que son semejantes entre la situación causante de las protestas en Nepal y factores que podrían desencadenar aquí en Paraguay movilizaciones sociales. La desigualdad social, la informalidad laboral, la corrupción, los privilegios de la clase política, el manejo discrecional que hacen de los recursos públicos. Lógicamente todos esos son factores, digamos, similares a los causantes en estas protestas en Nepal", explicó.

El investigador recordó que la chispa final en Nepal fue la prohibición de expresarse libremente en Internet: "A eso se suma, digamos, la prohibición o la censura al uso de redes como canal de difusión o de expresión en el caso de Nepal. Pero eso ya fue como el punto final o la gota que colmó un vaso que estaba cargado de otros elementos que son... Lo que te mencioné hace rato, ¿verdad? Desigualdad, injusticias, privilegios."

Democracia bajo presión

El abogado advirtió que no corresponde trasladar mecánicamente lo ocurrido en Nepal a Paraguay. Recordó que el país vive en democracia, lo que implica reglas distintas y caminos distintos a los de una dictadura.

"Ahora, es muy difícil comparar los contextos. Es muy difícil pensar que estos hechos que ocurrieron en Nepal puedan ocurrir de manera similar aquí en Paraguay. Y te diría más, no sé si es una buena idea pensar en que las expresiones ciudadanas se desborden de la forma como se desbordaron en Nepal. O sea, en principio vivimos en democracia y las expresiones de violencia política están fuera de lo que es la convivencia democrática. Aunque esa violencia se geste contrariamente. Contra aquellos representantes públicos que muchas veces oprimen al pueblo. Yo no creo que esa sea la salida."

A criterio de Filártiga, lo necesario no es una explosión violenta, sino un control ciudadano constante. "Sí, lógicamente una movilización ciudadana intensa, sostenida. Eso es importante como control del poder, como límite al poder. Y para que los representantes y la clase política se sientan sobre todo controladas."

El papel de la juventud

El docente universitario recordó que, en Paraguay, la juventud siempre apareció en momentos de crisis. Sin embargo, su participación se caracterizó por ser esporádica y coyuntural.

"Pensar si en Paraguay puede ocurrir... Lo mismo es muy difícil de saber. A lo largo de todos nuestros años de democracia ha sido la juventud la que en momentos críticos ha sostenido el proceso democrático. Ahora, esa participación, como siempre decimos, ha sido una participación que no ha sido sostenida. Una participación son como explosiones coyunturales frente a una situación de crisis ya inminente. Y en el caso de Paraguay, sobre todo concentrado en intentos de reelección de presidentes de la república."

Según Filártiga, los paralelismos con Nepal son innegables, pero el desenlace no puede preverse: "Entonces yo no podría decirte si lo del Nepal se puede replicar acá. Pero sí es claro que los factores que desencadenan las protestas tan fuertes allá en Nepal, lógicamente hay coincidencia con nuestra situación social."

La advertencia central

Al cierre de su análisis, el politólogo lanzó una advertencia que refleja el hartazgo que crece en Paraguay. Señaló que la corrupción y la precariedad son los elementos que más alimentan el descontento ciudadano.

"La corrupción estructural que tenemos, esa corrupción tan explícita que exponen, exhiben nuestra clase política, sumado a la precariedad social y a la informalidad que afecta por sobre todas las cosas a mujeres y a jóvenes. Esa es una bomba de tiempo. Es algo que deberían las autoridades tomar con mucha seriedad y pensar que eso podría desencadenar una crisis social y política severa si es que no se corrige a tiempo."

Paraguay hoy

La advertencia encuentra un país con problemas estructurales profundos. La corrupción es un fenómeno cotidiano y, aunque los casos son públicos y reiterados, rara vez concluyen en sanciones firmes.

La pobreza todavía golpea a más de una cuarta parte de la población y la desigualdad social se amplía cada año. La informalidad domina gran parte de la economía, lo que deja a jóvenes y mujeres en especial situación de vulnerabilidad.

La educación pública atraviesa una crisis crónica, con aulas precarias, escasa inversión y docentes mal remunerados. La salud, a su vez, continúa colapsada, con hospitales saturados y sin insumos suficientes para atender a los sectores más necesitados.

La inseguridad se extiende tanto en ciudades como en el campo, mientras la clase política ostenta privilegios y mantiene prácticas de nepotismo y clientelismo que profundizan el hartazgo ciudadano.

Nepal no es Paraguay, pero la similitud de factores es inocultable. El hartazgo crece y, sin respuestas de fondo, esa bomba de tiempo podría marcar un antes y un después en la estabilidad del país.

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