PolíticaJubilación VIP

Dionisio llama "vagabundo" a Benítez y este cuestiona su enojo cuando se habla de "recortar dietas"

El debate por la eliminación de la jubilación vip parlamentaria volvió a detonar una fuerte confrontación política en el Congreso, con cruces personales, acusaciones de privilegios y un choque directo entre el senador Dionisio Amarilla y el diputado Raúl Benítez, autor del proyecto que busca derogar el régimen especial de jubilaciones para legisladores.

17 Enero de 2026
17 Enero de 2026
Dionisio Amarilla y Raúl Benítez.
Dionisio Amarilla y Raúl Benítez. Web.

La polémica se encendió luego de que Benítez presentara la iniciativa para eliminar la Ley Nº 6112/18, que creó el fondo de jubilaciones y pensiones exclusivo para miembros del Poder Legislativo. La propuesta, que apunta a uno de los privilegios más cuestionados de la clase política, provocó una reacción inmediata de Amarilla, quien evitó referirse al fondo del proyecto y optó por descalificar al proponente, tratándolo de "vagabundo".

La respuesta del diputado opositor fue directa y con tono político. "Se enoja cuando se habla de recortar la dieta", afirmó Benítez, al sostener que las reacciones airadas aparecen cada vez que se pone en discusión la posibilidad de perder privilegios. A su criterio, el problema no es el proyecto, sino que incomoda a quienes están acostumbrados a vivir de beneficios que no tienen correlato con la realidad social del país.

Benítez insistió en que "vagabundo" no es quien impulsa una reforma, sino el sistema que permite cobrar jubilaciones extraordinarias mientras millones de paraguayos no logran cubrir sus necesidades básicas. Señaló que defender una jubilación vip en ese contexto revela una desconexión profunda entre una parte del Parlamento y la ciudadanía.

El legislador fue más allá y cuestionó lo que describió como una mentalidad de casta dentro del Congreso. Sostuvo que algunos parlamentarios se comportan como si fueran "emperadores" o "señores feudales", convencidos de que el Estado les pertenece y que pueden usufructuar no solo de jubilaciones privilegiadas, sino también de cargos y beneficios para familiares y allegados.

La discusión se amplió cuando el presidente del Congreso, Basilio Núñez, fue consultado sobre la posibilidad de eliminar la jubilación vip. Su respuesta, en tono de chicana, evidenció —según Benítez— la falta de voluntad política para revisar privilegios propios, al desviar el debate hacia casos del pasado y condicionar cualquier cambio a supuestas devoluciones previas.

Para el diputado, este tipo de reacciones confirma que existe una resistencia estructural a dar el ejemplo desde el Poder Legislativo. Advirtió que mientras se impulsan reformas duras para otros sectores afectados por la Caja Fiscal, negarse a revisar los beneficios parlamentarios debilita cualquier discurso de austeridad.

Benítez sostuvo además que la defensa cerrada de la jubilación vip termina siendo funcional a quienes rechazan reformas más amplias del sistema previsional. "Si no empezamos por casa, somos la excusa perfecta para que otros sectores digan que no van a perder derechos", remarcó, insistiendo en que el ajuste debe ser general y no selectivo.

El cruce dejó al descubierto una vez más la tensión interna en el Congreso frente a un tema sensible. Mientras el proyecto sigue su trámite legislativo, la discusión ya expuso una fractura política clara entre quienes buscan mantener el statu quo y quienes plantean desmontar uno de los símbolos más visibles de los privilegios parlamentarios.

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