No alcanza

Desde el Senado plantean reforma urgente del cálculo del salario mínimo

La senadora Esperanza Martínez reclamó que el Congreso acelere el estudio de un proyecto de ley que busca modificar el mecanismo de reajuste del salario mínimo, al considerar que los tiempos actuales no responden a la urgencia económica que atraviesan miles de familias.
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La legisladora advirtió que el proceso de revisión salarial previsto para junio está próximo y que no se puede seguir postergando una discusión que impacta directamente en el poder adquisitivo de los trabajadores.

La iniciativa propone cambios en el Código del Trabajo, específicamente en los artículos que regulan la forma en que se calcula el incremento anual del salario mínimo. Según explicó, el esquema vigente ya no refleja el costo real de vida, por lo que insistió en que es necesario introducir nuevos parámetros más ajustados a la realidad económica.

En ese sentido, planteó incorporar el precio de los alimentos como uno de los factores clave para definir los ajustes salariales, además de evaluar modelos utilizados en otros países que vinculan los incrementos al crecimiento económico. Para la senadora, los datos actuales desmienten el discurso oficial sobre la situación económica y dejan en evidencia que el salario mínimo resulta insuficiente para cubrir las necesidades básicas.

Martínez también cuestionó las afirmaciones sobre una supuesta mejora en el empleo, al sostener que existe una desconexión entre las cifras oficiales y la experiencia cotidiana de la población. A su criterio, la informalidad sigue siendo uno de los principales problemas estructurales, con una cobertura de seguridad social que apenas alcanza a una minoría de trabajadores.

En ese contexto, hizo un llamado a reforzar los controles laborales y a impulsar medidas que permitan ampliar la formalización, con el objetivo de que más personas accedan a derechos básicos. Además, apuntó a sectores empresariales a los que responsabilizó por incumplimientos en materia laboral y evasión de obligaciones.

Desde distintos sectores sindicales también se impulsa un aumento del salario mínimo en torno al 20%, con el argumento de recuperar el poder adquisitivo perdido durante la última década. La propuesta apunta a elevar el ingreso mínimo hasta unos G. 3.500.000, en un intento por acercarlo a un nivel que garantice condiciones de vida más dignas.

La discusión se da en un contexto de presión social creciente, donde el debate sobre el salario mínimo vuelve a instalarse como uno de los temas centrales de la agenda económica y política.