Crisis de navegabilidad asfixia el comercio fluvial
Con Paso Bermejo al límite y una deuda millonaria sin cerrar, las navieras terminaron pagando el dragado para que la hidrovía no se frene. El riesgo latente es que el sobrecosto termine trasladándose a exportaciones, combustibles e insumos que llegan y salen por río.
La señal más clara de la crisis se concentra en el principal cuello de botella del río Paraguay: Paso Bermejo. Ante la demora en regularizar pagos pendientes por trabajos anteriores, el sector naviero decidió financiar de manera directa la operación de dragado para evitar interrupciones en la navegación, demoras logísticas y mayores pérdidas económicas. Desde el Centro de Armadores Fluviales y Marítimos explicaron que la navegación no llegó a cortarse, pero se sostiene gracias a una salida de emergencia asumida por los privados.
La deuda que trabó la nueva licitación
El trasfondo del problema es una deuda acumulada por trabajos de dragado realizados el año pasado, lo que retrasó la activación de una nueva licitación. Mientras no se regularicen esos pagos, el esquema oficial queda paralizado y el mantenimiento del canal depende de aportes extraordinarios del sector. El pasivo ronda cifras millonarias y mantiene en suspenso la previsibilidad que requiere la principal vía logística del país.
Cuánto cuesta mantener abierto el paso
El costo de sostener el dragado no es menor. El sector privado está asumiendo pagos por cada metro cúbico extraído, con volúmenes semanales que alcanzan cientos de miles de metros cúbicos. Esto implica millones de dólares destinados únicamente a evitar que el canal pierda profundidad y se restrinja el paso de convoyes. En un país cuya economía depende fuertemente del transporte fluvial, cualquier interrupción impacta de manera directa en los costos de exportación e importación.
Paso Bermejo y el problema estructural de sedimentos
El inconveniente en esa zona es recurrente. El río Bermejo descarga una enorme cantidad de sedimentos en su desembocadura sobre el río Paraguay, modificando constantemente el canal de navegación. Esto obliga a realizar dragados frecuentes y coordinaciones técnicas permanentes. Estudios recientes detectaron volúmenes significativos de sedimentos acumulados que deben ser removidos para garantizar un tránsito seguro.
La bajante agrega presión al sistema
A la sedimentación se suma un escenario hidrológico complejo. Los niveles del río Paraguay se mantienen por debajo de los promedios históricos para esta época del año en varios puntos del país. Con menos agua disponible, el margen de error se reduce y cualquier banco de arena o acumulación de sedimentos se convierte en un obstáculo crítico. La bajante obliga a disminuir cargas en las barcazas, fraccionar convoyes y extender tiempos de navegación.
Impacto en la cadena productiva
Cuando el calado baja, la carga se reduce y los costos aumentan. El efecto se traslada a la cadena logística completa. Granos, combustibles, fertilizantes e insumos industriales dependen de un flujo constante y eficiente por la hidrovía. Un retraso en el río no se queda en el río: termina repercutiendo en precios, en tiempos de entrega y en la competitividad del país.
El Paraná también bajo vigilancia
Aunque Paso Bermejo concentra la mayor preocupación inmediata, el río Paraná también es monitoreado de cerca. Sus niveles inciden en el corredor logístico que conecta producción y mercados. Cualquier combinación de bajante, restricciones y demoras en ambos ríos impacta en el mismo sistema de transporte que sostiene el comercio exterior paraguayo.
Una solución transitoria con riesgo permanente
Desde el sector naviero advierten que financiar el dragado con recursos privados no puede transformarse en un esquema permanente. Lo consideran una medida de urgencia para sostener la operatividad de la hidrovía mientras se normalizan los compromisos pendientes y se establece un sistema previsible de mantenimiento. Si esa previsibilidad no llega, el costo inevitablemente terminará trasladándose al comercio y, en última instancia, a la economía nacional.