Contradicción ética y social: excancilleres cuestionan acuerdo para recibir migrantes de EE. UU.
Paraguay comenzó a recibir a nacionales de terceros países rechazados por Estados Unidos en el marco de un memorando de entendimiento suscrito entre autoridades de ambos países y la Comisión Nacional para Apátridas y Refugiados (CONARE).
El mecanismo establece el traslado, caso por caso, de migrantes, principalmente de habla hispana, con la posibilidad de admitir hasta 25 personas por mes, aunque la decisión final queda en manos del Estado paraguayo.
En la práctica, el proceso ya tuvo su primera implementación.
Según informó el director de Migraciones, Jorge Kronawetter, de un grupo inicial previsto de 25 personas, finalmente ingresaron 16 al país, luego de que nueve fueran rechazadas por inconsistencias documentales detectadas durante los controles de seguridad. Las autoridades aseguraron que solo fueron admitidos aquellos sin antecedentes.
El acuerdo contempla además asistencia inicial a través de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), incluyendo alojamiento, alimentación y atención médica, mientras que el financiamiento dependerá de la disponibilidad de fondos de Estados Unidos.
Contradicción ética y social
Para el ex canciller Miguel Abdón Saguier, la implementación de este mecanismo expone una tensión difícil de conciliar entre la solidaridad internacional y la realidad migratoria paraguaya.
Si bien reconoció que, desde una perspectiva humanitaria, marcada también por la experiencia de exilio de su propia familia, Paraguay debe brindar protección a quienes lo necesiten, advirtió sobre una aparente incoherencia en la política pública.
"Miles de paraguayos salen del país y nosotros vamos a recibir a refugiados", señaló en una entrevista exclusiva con el diario El Nacional, al cuestionar la ausencia de políticas equivalentes de apoyo a los compatriotas en el exterior.
Saguier puso énfasis en la magnitud de la diáspora paraguaya, con fuerte presencia en Argentina, Brasil, España y Estados Unidos, y planteó la necesidad de equilibrar el enfoque estatal.
"Tendríamos que demostrar no solamente solidaridad con esta gente, sino también con nuestros compatriotas que numéricamente son muchos más y esto es de hace años", sostuvo.
Otros cuestionamientos
Las críticas no se limitan al plano ético. El ex canciller Euclides Acevedo cuestionó la falta de tratamiento legislativo del acuerdo y advirtió sobre posibles implicancias para la soberanía nacional.
"Se tuvo que haber consultado con el Congreso, conocer de qué se trata esto de tercer país seguro, cuánto cuesta y por qué se hace", afirmó en entrevista radial al señalar que existen aspectos poco claros.
Acevedo interpretó el entendimiento como un posible alineamiento político con Estados Unidos, más que una decisión basada en la conveniencia nacional. "Para mí esto es un perjuicio a nuestra soberanía migratoria", sostuvo.
Además, vinculó el tema con otros acuerdos internacionales, como el SOFA, al advertir sobre una creciente presencia e influencia estadounidense en el país, lo que calificó de forma crítica como una "invasión".
Garantías y límites del acuerdo
El memorando, firmado el 19 de febrero de 2026, tiene carácter no vinculante y establece que todas las acciones deberán ajustarse a tratados internacionales, como la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y la Convención contra la Tortura.
Paraguay se compromete a otorgar una condición migratoria adecuada a los trasladados y a respetar el principio de no devolución, garantizando que no serán enviados a países donde puedan sufrir persecución o tortura.
Sin embargo, el propio documento deja en claro que no existen obligaciones financieras automáticas, ya que cualquier asistencia dependerá de la disponibilidad de fondos y de las normativas internas de cada país.
Debate abierto
El inicio de la implementación del acuerdo abre un debate que trasciende lo migratorio.
Entre la necesidad de responder a compromisos internacionales y las demandas internas, Paraguay enfrenta el desafío de definir una política coherente que no solo contemple la acogida de extranjeros en situación vulnerable, sino también la realidad de miles de sus ciudadanos en el exterior.