La promesa, según reveló el senador oficialista Natalicio Chase, fue clave para que el Senado postergara el tratamiento de una propuesta que buscaba eliminar el actual modelo de subsidio a las empresas transportistas.
Durante un contacto con la prensa en el Congreso Nacional, Chase confirmó que la promesa del Ejecutivo fue transmitida directamente por Peña en una reunión mantenida el lunes pasado con varios senadores. "La palabra fue clara: la próxima semana llega el proyecto de reforma del transporte público", aseguró.
La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), se viene anunciando desde el año pasado, pero hasta la fecha sigue sin ser presentada ante el Congreso. Según adelantó el senador, el plan contemplaría cambios estructurales en el sistema, entre ellos un nuevo esquema de subsidios basado en kilómetros recorridos y no en la cantidad de pasajeros transportados, como ocurre actualmente. También se plantea que el Estado asuma el rol de proveedor de buses para las empresas prestadoras del servicio.
La expectativa generada por la promesa presidencial bastó para que los senadores decidieran posponer el estudio del proyecto del liberal Líder Amarilla, que planteaba redireccionar los subsidios: en lugar de ir a las empresas, la ayuda económica estatal se transferiría directamente a los usuarios, a través del sistema de billetaje electrónico. La iniciativa buscaba desmontar el modelo actual, que muchos consideran ineficiente y propenso a la corrupción.
El contexto no es menor. Las empresas de transporte, especialmente en el área metropolitana de Asunción, reclaman constantemente el incumplimiento de los pagos del subsidio estatal, advirtiendo que la situación les impide mantener con normalidad sus operaciones. Esto se traduce en un servicio irregular y de mala calidad, con pasajeros cada vez más frustrados ante las demoras y la falta de buses.
Chase reconoció que el retraso en la presentación del proyecto es motivo de preocupación, al punto que varios legisladores barajaban la posibilidad de aprobar una resolución que inste al Ejecutivo a remitir el documento con urgencia. "La necesidad de esa reforma es inminente", subrayó.
Finalmente, el parlamentario oficialista sostuvo que eliminar el subsidio de forma abrupta "no es una alternativa viable", ya que, según su análisis, eso tendría un efecto directo en el bolsillo de los ciudadanos, con un aumento inevitable del precio del pasaje.
Con este nuevo compromiso sobre la mesa, los ojos ahora están puestos en el Ejecutivo, que tendrá que demostrar si esta vez cumple con su promesa y presenta una propuesta capaz de atacar de raíz la profunda crisis del sistema de transporte público nacional.
