Comisión Electoral del Senado avala arrendamiento y cuestiona fallas técnicas en licitación
En ese contexto, consideró que la alternativa del alquiler resulta más razonable, aunque advirtió que debe existir una separación clara entre los equipos y el software para asegurar independencia y control nacional.
"Si algún día los resultados de estas máquinas generan dudas, la democracia queda en riesgo, y no podemos permitirlo", enfatizó el parlamentario. Entre los puntos más críticos, mencionó que la única empresa que superó la verificación técnica incumplió con el requisito de entregar el código fuente abierto y accesible, exigido en el pliego. Según explicó, la falta de un software auditable representa un riesgo grave porque impide detectar y corregir errores, debilitando la transparencia electoral.
El Senado resolvió recomendar al Tribunal Superior de Justicia Electoral (TSJE) la anulación del proceso y la adopción del arrendamiento como salida inmediata. Para Samaniego, esta modalidad ofrece beneficios concretos. En primer lugar, destacó el aspecto financiero: recordó que en la última elección el alquiler costó 23 millones de dólares, un monto considerablemente menor que el proyectado en la licitación. Además, valoró que el arrendamiento permite acceder a tecnología más actualizada, evitando que los equipos comprados se vuelvan obsoletos en poco tiempo.
El legislador mencionó que las conclusiones de la comisión fueron consensuadas entre representantes de diferentes bancadas, como Ever Villalba, Celeste Amarilla, Dionisio Amarilla, Juan Carlos "Cachito" Salomón y Derlis Soroka, quienes coincidieron en las objeciones técnicas y jurídicas. Precisó que Villalba mantuvo siempre sus reparos sobre el software, mientras que Amarilla puso el foco en la necesidad de certificaciones internacionales de calidad.
Samaniego rechazó las críticas de quienes no participaron en las reuniones previas y aseguró que el trabajo de la comisión se desarrolló durante varios meses. También descartó un retorno al sistema de papeletas, al que calificó como un retroceso que complicaría la organización de los comicios y multiplicaría las posibilidades de fraude. "No hay condiciones políticas para volver atrás", sostuvo.
Finalmente, insistió en que el verdadero control no depende únicamente de la máquina, sino de las mesas electorales conformadas por autoridades y veedores partidarios. Subrayó que con un software auditable cualquier error puede ser corregido en tiempo real por un técnico acreditado. A su criterio, la suspensión del proceso no representa un atraso irreversible: "Estamos en plazo. Confío en que llegaremos a las elecciones municipales de 2026 con máquinas electrónicas más confiables, económicas y con respaldo ciudadano", concluyó.



