Cinco meses sin negociar Itaipú: solo Paraguay pierde
Las negociaciones sobre el Anexo C del Tratado de Itaipú fueron suspendidas en abril de 2025, tras revelarse que la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) espió a altos funcionarios paraguayos desde junio de 2022 hasta marzo de 2023.
Hoy, al primero de agosto, ya transcurrieron cinco meses exactos de inacción diplomática y técnica, sin avances ni planificación formal para retomar la revisión tarifaria.
Brasil no responde ni entrega informe
Paraguay exige un informe completo y satisfactorio por parte de Brasil para restaurar la confianza y reactivar la negociación del Anexo C. Sin embargo, hasta ahora no ha recibido ese informe ni una respuesta oficial concreta.
El Ministerio de Industria y Comercio informó que el presidente Lula se comprometió a enviarlo, pero no hay fecha definida ni certidumbre sobre su contenido.
El gobierno usa el espionaje como excusa para permanecer inactivo
El presidente Santiago Peña y sus ministros sostienen que no se puede retomar ninguna mesa de discusión sin ese documento aclaratorio. Esa postura, señalan críticos y expertos, se transforma en una excusa para evitar discutir términos que podrían transparentar los fondos y aumentar los ingresos del país.
El Ing. Ricardo Canese, exparlasuriano, acusó al gobierno de dilatar la renegociación para mantener discrecionalidad e impunidad con millones asignados sin control estatal: "Santiago Peña paralizó la negociación del Anexo C ... dilata porque de llegar a un acuerdo, se va a transparentar el uso de los fondos".
Expertos coinciden: Paraguay no puede quedarse quieto
Pedro Ferreira, ex presidente de ANDE, lamentó la suspensión indefinida del diálogo: "Paraguay no puede quedarse inactivo; debe generar condiciones para que Brasil tenga incentivos a sentarse a negociar en igualdad".
Por su parte, tanto Mercedes como Ricardo Canese han realizado análisis sobre la renegociación justa del Anexo C como vía para garantizar soberanía energética y desarrollo sostenible del país.
Pérdidas millonarias por cada mes sin acuerdo
En septiembre de 2024 Paraguay y Brasil acordaron una tarifa de USD 19,28/kW‑mes para el trienio 2024-2026, estimando ingresos anuales combinados en royalties, compensaciones y otros por más de USD 1.2 mil millones.
Esa tarifa abría la posibilidad de renegociar el Anexo C antes del 30 de mayo de 2025 para permitir a Paraguay vender su excedente libremente. Ese plazo expiró sin acuerdo ni diálogo.
Cada mes de paralización representa una pérdida de potencial utilidades y transparencia, y consolida prácticas desfavorables para Paraguay.
Situación política y riesgo a la soberanía energética
Defensores de la causa nacional critican la falta de liderazgo político para exigir la reanudación inmediata del proceso. La suspensión indefinida beneficia a Brasil y deja a Paraguay sometido a un marco tarifario que le resulta desigual.
Ricardo Canese enfatiza que el silencio y la pasividad gubernamental debilitan la soberanía y favorecen intereses opacos.
El ministro Javier Giménez reiteró el compromiso de retomar negociaciones luego de recibir el informe pendiente, destacando que el país está "listo para culminar las negociaciones de forma exitosa" una vez restablecida la confianza.
El anuncio de la próxima visita de Lula a Paraguay, tras invitación del presidente Peña, permitió reafirmar la disposición a revisar el Anexo C y reactivar el diálogo bilateral, aunque sin definiciones claras sobre los plazos necesarios.
Vulneración de intereses
Han pasado cinco meses desde la suspensión de las negociaciones del Anexo C de Itaipú. Paraguay sigue sin negociar. Brasil no responde. El gobierno de Peña se ampara en la falta de un informe para no avanzar, lo cual vulnera los intereses nacionales.
Expertos coinciden: Paraguay debe ser proactivo, exigir diálogo formal y poner en la mesa de negociación condiciones claras de transparencia y equidad energética. Cada mes de retraso es un golpe financiero y político que el país no puede permitirse.


