El senador colorado y exintendente capitalino Arnaldo Samaniego oficializa su carrera por la Municipalidad en un contexto de fractura partidaria, crisis financiera comunal y debate nacional por la reforma de la Caja Fiscal. Defiende su gestión pasada, reivindica obras y equilibrio administrativo, cuestiona la "persecución" a dirigentes disidentes y plantea que el proyecto del Ejecutivo es necesario "en el fondo, pero no en la forma".
Arnaldo Samaniego, economista de profesión, actual senador y presidente de la Comisión de Hacienda y Presupuesto del Senado, vuelve a posicionarse como protagonista en la escena capitalina. El exintendente de Asunción (2010-2015) confirmó su precandidatura a la intendencia por el movimiento Causa Republicana de la ANR, en un momento marcado por la fragmentación interna del coloradismo, el desgaste de la administración municipal y el complejo debate sobre la sostenibilidad fiscal del Estado.
En entrevista, Samaniego sostuvo que su candidatura responde a una motivación política y ciudadana. "Justamente esa fue la motivación que me llevó a candidatarme", expresó, al tiempo de señalar que el impulso no fue aislado ni improvisado. Según indicó, el recorrido por los barrios y el contacto directo con la gente terminaron de convencerlo. "La encuesta que nosotros sí con certeza podemos decir que es válida es el recorrido que estamos realizando y la respuesta que nos da la gente", afirmó, relativizando el peso exclusivo de los sondeos tradicionales.
De intendente a senador: el antecedente de gestión
Samaniego fue intendente de Asunción entre 2010 y 2015, período en el que asumió la administración municipal tras una etapa de alta conflictividad política. Durante su mandato se impulsaron obras de infraestructura vial, desagües pluviales, mejoramientos urbanos y recuperación de espacios públicos, además de avanzar en procesos de regularización administrativa.
En su defensa de aquella etapa, el hoy senador remarcó que no enfrentó procesos judiciales por su gestión y que dejó una administración ordenada. "No dejamos prácticamente deudas vencidas, sacamos dinero y lo depositamos en bancos de plaza local", sostuvo, subrayando que la transparencia y la disciplina financiera son parte de sus fortalezas. "La gestión, la transparencia, la no corrupción, esas son nuestras fortalezas para decir que podemos reconstruir la situación", agregó, en referencia al estado actual de la capital.
Crisis partidaria y denuncia de persecuciones
Uno de los ejes más sensibles de su discurso apuntó a la interna colorada. Samaniego reveló que recibe mensajes de dirigentes y afiliados que respaldan su proyecto, pero que temen participar activamente en la campaña por posibles represalias laborales.
"Estoy recibiendo muchos mensajes de compañeros que dicen que sí van a votar, pero que en la campaña no van a poder", relató. Atribuyó esta situación a prácticas de presión dentro de instituciones públicas y municipales. "Hay varias instituciones que están realizando esa mala práctica hacia el partido y hacia los funcionarios", denunció.
En ese sentido, exhortó públicamente a frenar cualquier tipo de persecución interna. "Ahora más que nunca tenemos que estar conscientes de que no es una elección más", señaló, y añadió que el desafío es demostrar que "no todos somos iguales" dentro del Partido Colorado. Para Samaniego, este proceso electoral es clave para "lavar la cara del partido aquí en la capital".
Rol legislativo y defensa de su trabajo en el Senado
Ante las consultas sobre si la campaña podría afectar su desempeño parlamentario, el senador respondió que mantiene intacto su compromiso con la labor legislativa. "Yo soy economista y siempre trabajo fuertemente en las comisiones donde se manejan los informes y los impuestos", explicó.
Recordó que preside la Comisión de Hacienda y Presupuesto y la comisión bicameral vinculada al reglamento y estructura del Estado, desde donde participa activamente en el análisis de proyectos clave. "No descuidamos para nada nuestras condiciones de senador", afirmó, al remarcar que la actividad política electoral no implica abandonar sus responsabilidades institucionales.
Reforma fiscal: "bien en el fondo, mal en la forma"
Uno de los temas centrales abordados en la entrevista fue la reforma de la Caja Fiscal. Samaniego adoptó una postura equilibrada: respaldó la necesidad del debate, pero cuestionó el modo en que se impulsó el proyecto.
"Cuando me preguntan si está bien que el Ejecutivo haya enviado este proyecto, yo digo que sí está bien en el fondo, pero no en la forma", expresó con claridad. Argumentó que la situación futura del sistema previsional no es alentadora si no se introducen cambios estructurales. "No hay que mirar la situación con optimismo, porque sabemos que hay sectores superavitarios y otros deficitarios dentro de la misma caja", advirtió.
A su criterio, alguna intervención es inevitable para evitar un desequilibrio mayor en los próximos años. Sin embargo, consideró que el proyecto afecta a sectores sensibles —como magistrados, policías, militares y administrativos— que deben ser escuchados antes de avanzar. "Es un proyecto que afecta a muchos sectores, es muy sensible. Tienen que escuchar a los afectados y llegar a un consenso", enfatizó.
Asunción como eje político y simbólico
La candidatura de Samaniego se instala en un escenario donde la capital enfrenta serios desafíos: déficit financiero, deterioro de infraestructura, problemas de servicios básicos y creciente malestar ciudadano. El exintendente busca posicionarse como una figura con experiencia comprobada en gestión municipal.
"Podemos reconstruir la situación", insistió, planteando que su experiencia previa y su formación técnica lo habilitan para encarar una nueva etapa en la administración de la ciudad.
Con un discurso que combina reivindicación de su gestión pasada, crítica interna al manejo partidario y postura técnica frente a la reforma fiscal, Samaniego apuesta a consolidarse como una alternativa dentro del coloradismo para la intendencia capitalina. La disputa no solo será electoral, sino también simbólica: se juega el liderazgo en la capital y la capacidad del partido de recuperar credibilidad ante una ciudadanía cada vez más exigente.





