Universidad de Taiwán: nivel mendicante de alto vuelo

17 Abril de 2022
17 Abril de 2022
Universidad de Taiwán: nivel mendicante de alto vuelo
Universidad de Taiwán: nivel mendicante de alto vuelo

En mi paso por la Universidad de Hiroshima, Japón, aprendí la importancia del conocimiento acumulado por años de los tutores y profesores con quienes me tocó interactuar. Pero me encontré con un obstáculo para acceder directamente a mis profesores: el sistema de jerarquía, en el que hasta hoy día el milenario Japón basa su sólida cultura. Para llegar a mis profesores, debía necesariamente pasar por un mini sistema de tutores que estaban por debajo del nivel de los profesores titulares, es decir, estudiantes de maestría o de doctorado de los profesores titulares. A ellos primeramente debía comentarles mis avances o problemas en el desarrollo de mi investigación. Estos estudiantes me guiaban hasta llegar a una solución del problema, luego, una vez finalizada alguna parte de la investigación, nos reuníamos en grupos con el profesor titular. Estos grupos se llaman “token” en japonés, en otras universidades del mundo, los llaman coloquios.

En el token se dilucidaban los problemas de la investigación y presentaban los avances de la misma, en un ambiente agradable y familiar. Era el contacto directo con los profesores titulares, claro, una vez que el profesor haya leído o se haya enterado de los avances de la investigación, el estudiante podría pedir audiencia con el profesor para recibir algunas orientaciones directas del titular de la cátedra.

Después de esa anécdota vivida en el país del sol naciente, por esas casualidades de la vida, aterricé en la Universidad de Kiel, norte de Alemania. En mis inicios en el muy exigente nivel universitario alemán, en mi primer encuentro con con mi tutor, profesor titular de la cátedra, fue más que un choque emocional, pues estaba costumbrado a nivel jerárquico, adoptado por mis amigos japoneses.

Las primeras palabras de mi profesor fueron “Sr. Ramírez, a nadar en aguas frías”, y me asignó a enseñar una cátedra “traducción alemán-español” para estudiantes de grado y de maestría. Transpiré gotitas de sangre por la inmensa responsabilidad que implicaba el encargo, apenas recién llegado. El primer contacto con el profesor titular me dejó un poco desorientado, totalmente lo contrario a la experiencia japonesa. En fin, el paraguayo no sabe bailar tango porque no quiere “recular” dice un refrán de nuestro país. Con un Ave María previo, entré a clase y por arte de magia me aparecieron miles de mini técnicas para lograr el primer nado en aguas muy frías. Al final de mi primera clase, los estudiantes, como señal de aceptación, golpearon la mesa como aprobación del éxito de la clase (el golpear la mesa es una tradición de aceptación al profesor y el buen desarrollo de la clase).

Luego de adaptarme al sistema universitario alemán, me topé con las ideas de Wilhelm von Humboldt (1767-1835), quien inició la reforma de la educación en Alemania enfocado en el humanismo. Instaló las evaluaciones estandarizadas e inspecciones a las instituciones (hasta hoy día vigente).

Su modelo educativo fue más allá de la formación de las vocaciones, sino el cultivo de la mente y del carácter. Humboldt decía que no puede existir buenos profesionales sin primero convertirse en buenos ciudadanos y seres humanos. La base del éxito de su modelo: en el ambiente universitario alemán, el profesor va aprendiendo junto con su estudiante, una concepción humanista y sencilla, con eso se asegura el acompañamiento de la formación del individuo. Por lo menos, desde la experiencia que me tocó vivir en largos años de estudio en una universidad alemana.

Regresemos al hecho que motivó este artículo: la Universidad Paraguay-Taiwán. Es el tema del momento actualmente, ya conocido por todos. Taiwán donaría una universidad de alto estándar académico para los jóvenes paraguayos, ¿el problema?: los ambientalistas y otros grupos sociales están en contra de la construcción de esta universidad en una zona protegida: el Parque Guasu. Este parque es considerado como un ecosistema importante por reunir una variedad de animales silvestres y de una vegetación que sirve de pulmón para esa zona de la capital, además de estar dentro de una zona de seguridad del aeropuerto, y de otras razones de la inviabilidad de la construcción en esa zona, siempre de acuerdo a los argumentos esgrimidos por los grupos en contra.

Personalmente, estoy a favor de toda evolución, optimización, reforma, actualización, modernización del sistema educativo del Paraguay, desde el jardín de infantes hasta el nivel universitario, pero según mi óptica y experiencia de años en educación, me permito esbozar algunos cuestionamientos a la construcción de este singular regalo de nuestro “amigo Taiwán”:

Es una bofetada a la independencia de la universidad paraguaya. ¿No son los docentes paraguayos capaces de formar a sus hijos?, según lo leído, vendrán los mejores profesores taiwaneses para formar a paraguayos.

La formación universitaria de una nación debe ser diseñada, planeada, desarrollada y ejecutada por por profesionales paraguayos y grupos civiles comprometidos en el desarrollo del ideal de la nación paraguaya.

La universidad paraguaya pasa por una fase de transición, es decir, cambio de generación. Los grandes académicos ilustres paraguayos nos van dejando. No hay un plan real de transformación educativa del sistema primario y secundario, ni mucho menos un plan que transforme el sistema universitario. ¿Tienen los taiwaneses la clave para que los paraguayos se guíen por sus normas y reglamentos?

La nueva y flamante futura universidad competiría con la actual y gastada universidad paraguaya, que actualmente clama por ampliación de presupuesto para reducir la precariedad en infraestructura, con el fin de aumentar la capacitación e investigación constante.

¿Existe un presupuesto para dar mantenimiento a la cara infraestructura que se espera?

¿Cuál es el rol de CONES y ANEAES en la reglamentación documental de la habilitación de esta universidad? Si estas instituciones no pueden con las universidades nacionales, ni mucho menos con las privadas, ¿cómo puede dar apertura o autorización a una universidad que solo está en fase de planeamiento? No nos olvidemos de las supuestas universidades “mau” que funcionan sin habilitación y sin control.

En fin, si profundizamos el tema central de la construcción de una universidad extranjera en suelo paraguayo, tal como lo he ilustrado en los párrafos de arriba, encontraremos un sinnúmero de peros de tinte académico, estructural, social, económico, vial, entre otros.

Japón y Alemania han construido sus modelos universitarios con su propia gente, ¿por qué los paraguayos no lo pueden lograr? El tema ambiental es solo un frágil hilo de la madeja de problemas que encierra la aceptación de un regalo más del amigo taiwanés.

Paraguay puede y es capaz de levantarse solo, con sus tres hidroeléctricas funcionando, tiene bastante recursos para construir no solo una universidad de alto nivel, sino una en cada departamento.

El problema no es político ni ambiental, es de dignidad, de ética y, por sobre todo de SOBERANÍA. Los políticos mal intencionados que están detrás de este regalo, deberían reflexionar ante esta acción, que no hace más que dejar por el suelo a la dignidad de la universidad paraguaya y a todos los paraguayos de bien.

Ojalá que el espíritu humanista de Humboldt aparezca para dilucidar este dilema. El Paraguay debe dejar de ser un país mendicante, no debe aceptar espejitos ni taparrabos de nadie.

*Correo electrónico: [email protected]

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