Muchos con el síndrome de "presidente wanna be"

7 Julio de 2024
7 Julio de 2024
Muchos con el síndrome de "presidente wanna be"
Muchos con el síndrome de "presidente wanna be"

La parafernalia que genera la política criolla no tiene límites. No sé si solo en este país se gasta tanto tiempo, dinero y paciencia del pueblo para celebrar cambios de cargos públicos, o para inaugurar 100 metros de empedrado o algún puentecito sobre un arroyito. En otros países, los cambios de cargos pasan desapercibidos. A veces, algún informe oficial o una nota a la prensa basta para que la sociedad se entere de qué nuevos representantes están en servicio. En cuanto a inauguraciones de obras públicas, es casi invisible ver a las autoridades con un séquito de funcionarios perdiendo tiempo y dinero en inauguraciones que son responsabilidades propias de los gobiernos, sean estos locales o centrales.

En los últimos tiempos, en nuestro país se ha visto este fenómeno de prácticamente parar la economía para cambiar cargos o inaugurar empedrados, claro, por así decirlo. Por otro lado, lo que se destaca en este gobierno actual con el presidente Peña es que hay un tendal de referentes políticos muy visibilizados que muestran cierto poder ante el mismo presidente de la República. Esto se puede ejemplificar, por ejemplo, con el presidente del Congreso y los presidentes del Senado y Diputados, incluso funcionarios de menor rango que quieren mostrar cierto poder ante el presidente. No sé si es una percepción errónea, pero según las manifestaciones de estos referentes mediante rimbombantes elucubraciones ante los medios de prensa, se puede inferir que tan errada no estaría esta percepción.

Mucho se habla de la falta de independencia del actual presidente del gobierno, que sigue atado a su mentor, protector: el actual presidente del partido colorado, quien al parecer sería el articulador de todo lo que concierne al andarivel del gobierno, aunque muchos fanáticos del actual gobierno de Peña insisten que él tiene el control de la lapicera. Esto se debe demostrar aún en los próximos años para validar o desechar teorías que se han generado desde el inicio de este mandato presidencial.

Pero el mensaje que envían estos políticos a la sociedad es otro, pues cada uno en sus islas de poder trata de visibilizarse buscando congraciarse con el líder del partido oficial, y no precisamente con la sociedad que busca con urgencia cambios estructurales en la nación.

¿Cómo se puede revertir este aire que se respira actualmente en la sociedad, el aire de que el presidente no estaría gobernando como se esperaba de él, y principalmente, cómo separarlo de su tutor mentor, con el fin de aliviar esa sensación de angustia que se huele y se percibe en todos los corrillos de la sociedad?

Y no solamente percibe esa sensación la sociedad paraguaya, sino también algunos referentes diplomáticos muy visibilizados y, según medios de prensa, también desde el ámbito diplomático haría alguna presión para que el presidente claramente se desprenda de su tutor y pueda gobernar sin inconvenientes.

En resumidas cuentas, estos párrafos se pueden vincular con el primer informe oficial del primer año de gobierno del presidente, cuyo tenor ha tenido un alto porcentaje de crítica sobre el gobierno anterior de su colega expresidente y también colorado Mario Abdo Benítez.

En su discurso se ha olvidado de varios ejes esenciales que tienen en vilo al pueblo, como por ejemplo la inseguridad, el narcotráfico, entre otros.

Por lo que los expertos politólogos han analizado y lo que los medios han hecho eco sobre su discurso, estuvo quizás alejado de la verdadera realidad que vive el país. De ser verdad, esto es grave, pues la sociedad está harta de las mentiras, de las confabulaciones, de la corrupción, del ninguneo, de los nepotismos y de otras miserias que diariamente se viven en el país. Este pueblo, según mi perspectiva, ya no come vidrio, como siempre digo, pues por lo menos ya entiende perfectamente que la plata no llega, no se queda en el bolsillo; que cada día la famosa canasta familiar está más cara y por las nubes, a pesar de que los organismos oficiales digan lo contrario.

Con cero autocrítica y mea culpa, este gobierno solo se ha ganado detractores, y los pocos que aplauden como focas son los que ya están mejor y poco les importa cómo vive el de a pie.

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